Neuro Rival

NEURO//RIVAL

Capítulo 90;"Las heridas tienen memoria"

El silencio que dejó Helix era distinto.

No era el silencio del miedo.

Era el de la duda.

Ningún participante abandonó la Sala Central. Permanecían inmóviles, leyendo una y otra vez las últimas palabras que habían aparecido en la pantalla.

"Prepárense para traicionar... o ser destruidos."

Las luces volvieron lentamente.

Helix seguía allí.

Con una sonrisa serena.

Como si acabara de anunciar una celebración y no el inicio de una guerra entre amigos.

—Aún no comenzarán las rondas.

Dijo con tranquilidad.

—Primero quiero que se miren.

Nadie obedeció.

—Miren a la persona que probablemente tendrán que destruir.

Poco a poco las miradas comenzaron a levantarse.

No había odio.

Solo tristeza.

Y miedo.

Helix sonrió.

Eso era suficiente.

Kumi levantó la vista hacia Ami.

Las dos permanecieron inmóviles durante unos segundos.

—Pase lo que pase...

Susurró Ami.

—...no quiero que me odies.

En cuanto esas palabras salieron de su boca...

el recuerdo apareció.

Las dos tenían ocho años.

Corrían por un parque lleno de árboles mientras intentaban atrapar luciérnagas dentro de un frasco de vidrio.

—¡Mira, otra!

Gritó la pequeña Kumi.

Ami tropezó y cayó sobre el césped.

Ambas comenzaron a reír sin poder detenerse.

—Prométeme que siempre seremos amigas.

—Lo prometo.

El recuerdo desapareció.

Las dos volvieron al presente.

Y ninguna pudo sostener la mirada de la otra.

Justin observó a Evan.

—No pienso pelear contigo.

Dijo.

Evan sonrió con cansancio.

—Ya veremos.

El mundo volvió a desvanecerse.

Un recuerdo ocupó su lugar.

Los dos estaban cubiertos de polvo después de perder un partido de entrenamiento.

Justin respiraba con dificultad.

—Somos un desastre.

Evan soltó una carcajada.

—Sí...

Le ofreció la mano para levantarlo.

—Pero somos un desastre juntos.

Justin aceptó la mano.

Los dos comenzaron a reír.

Como si perder no importara.

El recuerdo desapareció.

Evan bajó lentamente la mirada.

Mashly sintió los ojos de Crimsno sobre él.

—¿Te arrepientes de haberme conocido?

Preguntó él.

Mashly negó con fuerza.

—Jamás.

La memoria volvió a abrirse.

Una biblioteca.

Lluvia afuera.

Mashly no alcanzaba un libro del estante más alto.

Crimsno pasó junto a él sin decir una palabra.

Tomó el libro.

Y se lo entregó.

—Gracias.

—De nada.

Fue una conversación ridículamente corta.

Pero ambos terminaron hablando durante horas.

Desde ese día...

ya nunca dejaron de buscarse.

La biblioteca desapareció.

Mashly sintió una lágrima bajar por su mejilla.

Ashley levantó lentamente la mirada hacia Chosome.

—¿Por qué sigues aquí?

Preguntó con la voz quebrada.

—Porque nunca aprendí a irme.

Respondió él.

El recuerdo apareció.

Aquella parada de autobús.

El paraguas roto.

La lluvia.

La primera risa de Ashley después de mucho tiempo.

—Creo que me estafaron.

—Con ese paraguas... sí.

Ambos comenzaron a reír.

Una risa sencilla.

Sin imaginar todo lo que vivirían después.

Ashley volvió al presente.

Y una pequeña sonrisa triste apareció en su rostro.

Finalmente...

Kael miró a Ilya.

Ninguno habló durante varios segundos.

—¿Todavía recuerdas el árbol del orfanato?

Preguntó Kael.

Ilya permaneció inmóvil.

Luego respondió.

—Todos los días.

El recuerdo llegó como una ola.

Los dos niños estaban sentados bajo aquel viejo árbol.

Kael sostenía un dibujo.

Ilya una ramita con la que hacía líneas en la tierra.

—Cuando salgamos de aquí...

vamos a tener una casa.

Dijo Kael.

—¿Solo nosotros?

—Sí.

—¿Y si nos separan?

Kael sonrió.

—Entonces te vuelvo a encontrar.

Ilya levantó la cabeza.

—¿Lo prometes?

Kael extendió el dedo meñique.

—Lo prometo.

Ilya entrelazó el suyo.

La promesa quedó sellada.

El recuerdo desapareció.

Kael sintió un nudo en la garganta.

Ilya desvió la mirada por primera vez.

Helix observó todas aquellas escenas desde la plataforma.

Había conseguido exactamente lo que buscaba.

No necesitaba golpes.

No todavía.

Las memorias estaban haciendo el trabajo por él.

Sonrió y habló para toda la sala.

—¿Lo entienden ahora?

Los participantes levantaron lentamente la cabeza.

—No voy a destruir sus cuerpos.

Una pausa.

—Voy a convertir sus mejores recuerdos...

en las armas con las que terminarán destruyéndose entre ustedes.

Nadie respondió.

Porque, en el fondo, todos comprendieron algo aterrador.

Las personas que más podían herirlos...

eran también las personas que mejor conocían su pasado.

Y muy pronto...

esas personas serían sus oponentes.




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