New City Chronicles: The loss Compass

CAPITULO 17

— Tienes ojeras ¿Te quedaste hasta tarde conversado?— la mirada que me devuelve Daisy me da escalofríos.— sólo decia.

Mi hermana simplemente asiente y pasa de mí, se acerca al armario de mi cuarto y saca un pequeño saco de lana que había comprado mi padre a inicios de este año alegando que compartiriamos eso por lo menos tres meses hasta que una de las dos decida cederle el saco a la otra.

— Se que Theo estuvo aquí hace dos días— clavó la vista en Daisy— pude escuchar el ruido desde mi habitación.

No hablo, mi hermana suelta un pequeño suspira y gira para encararme— ¿Qué hacia aquí Casey?

— No lose— pronunció.

— Se que no debería decirte esto pero lo que sea que pase entre ustedes debe mejorar— Daisy se sienta al inicio de mi cama— la Iglesia hoy celebra el supuesto nacimiento de nuestro Dios y como es común todo el pueblo debe estar presente eso significa que lo vas a ver.

Comienzo a recapitular las cosas que han pasado en estos años cerca de la fecha del nacimiento de nuestro Dios, hace cuatro años comenzó lo que el pueblo suele llamar como el problema Herabi y esto se debe a que el día del nacimiento de nuestro Dios un desastre ocurre, no hubo año que no pasará, primero fue mamá, luego papá les siguió Keila y Cloe— Daisy y yo aún no lograbamos armar algún desastre— y como hoy era el día del nacimiento ambas debíamos tener ciertas precauciones.

— No iré— digo mientras pienso en que otra alternativa podía tomar— es la única solución.

Daisy realiza un tipo de mueca sin embargo no habla, se levanta colocándose el saco— Espero que recapacites— pronuncia mientras se acerca a la puerta de mi cuarto— saldré toda la tarde con Maicol, dice que conoció un nuevo lugar en el bosque y desea mostrarmelo.

Asiento cuando mi hermana abandona la habitación era increíble como el problema Herabi se había saltado de Daisy y de mí— y eso sorprendió a más de uno— aunque muchos en la Iglesia aún susurraba que se debía a que mi hermana no pertenecía ni un poco a nuestro mundo y que cuando ocurriera la iniciación de ella todo saldría a la luz.

Pero yo sabía la verdad a ese salto, Daisy en estas fechas solía tener más cuidado del que quería o podía, primero observaba estratégicamente junto a Maicol donde era colocado todo para este día, luego ambos pasaban por un tipo de ritual al que denominaban salvamé si puedes— raro nombre pero supongo que era eficiente— para al final tomar ciertas medidas que para ambos eran necesarias estas incluían vestido anti derrames, zapatos deportivos y por si acaso toallas absorvedoras. Jamás entendí para que habían creado tanta seguridad para ambos, porque primero, Maicol no pertenecía a nuestra familia así que en el no aplicaba el problema Herabi y segundo ninguno de los acontecimientos que terminaban dañando toda la celebración tenía que ver con cosas derramando por todos lados.

Suspiro y cuando Keila llama a la mesa bajo al mismo tiempo que Cloe, las tres tomamos asiento en mesa.

—¿Qué haremos está navidad?— Cloe sonríe mientras toma un pequeño patacon para comérselo.

— Sin duda comeremos pavo— responde Keila — al menos eso escuche.

El desayuno pasa tranquilamente y eso es demasiado raro, por lo tanto al terminar mis hermanas suben a sus habitaciones para prepararse. Todos los Herabi sabíamos una cosa, hoy alguien arruinaría la celebración.

La noche llegó mas rápido de lo que parecía, mis hermanas y Lenin esperaban que bajara por las escaleras con un gran vestido. Lo que ellas no sabían es que definitivamente no usaría un vestido, prefería los jeanes y eso era lo que usaría. Caso cerrado.

— ¿Dónde rayos esta Daisy?— pregunté mientras sabíamos al pequeño carro de Lenin.

— Dijo que se había perdido en el bosque— repuso Keila— a más tardar llega en una hora — el carro arrancó y mi hermana continuó— siento que sólo esta evitando el problema Herabi.

Lenin rió por primera vez frente a mis hermanas— Enserio creen en eso de que ustedes han creado mala suerte para esta celebración.

Keila y Cloe se cruzaron de brazos y ambas asintieron, Lenin simplemente dejo la risa de lado y continuó el trayecto sin volver a mirar hacia mis hermanas. Era gracioso que nuestra Iglesia — Qué de por sí era cristiana — celebrará la llegada de Dios al mundo el 23 de diciembre, pero su excusa era realmente buena. Claro, según ellos

— Este año hay mucha gente— pronunció Cloe al bajar del pequeño Fiat— ¿Ese de hay no es Maicol?

Todos clavamos la vista en la pequeña limosina que acaba de aparcarse a unos cuantos metros de nosotros, afuera se encontraba Maicol a su lado Nataly y sus padres. Así que este año los Mera nos acompañaría en la ceremonia.

— No había dicho Daisy que se iba al bosque con Maicol ¿Porqué nos mentiría?— alego Keila.



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En el texto hay: amor, magia, poderes

Editado: 06.05.2020

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