New City Chronicles: The loss Compass

CAPITULO 20

Primer día del año.

57 horas para volver a clases.

En alguna parte del país.

Corro porque es la única salida, doy varias vueltas y aunque la gente me mire raro yo no paro, porque no puedo, de hacerlo mi final será marcado para siempre.

—¿Crees que esto paré algún día? —la voz de mi hermano me hace detener algunos segundos.

—No lo creo —susurro, porque eso fue precisamente lo que solté el ultimo día, quien iba a pensar que sólo pocos horas después alguien acabaría no sólo con mi familia si no también con nuestro secreto.

—¡Detente! —una voz grave grita y por impulso yo vuelvo a correr, no puedo parar, no puedo morir sin avisarles a lo que están por enfrentarse, sin decirles lo que el chaman supo decirnos a mi hermano y a mi.

Doy vuelta en una avenida, el golpear con alguien provoca que ambos caigamos. Me levanto, pero no tomo importancia a la persona que se encuentra en el piso, tenía cosas más importantes, tengo que llegar a al lugar de encuentro.

Después de media hora me siento cansado y ofuscado los acontecimientos ocurridos hace pocas horas vuelven a proyectarse en mi mente, debo ser fuerte por ellos pero el cansancio esta por vencerme entonces ellos lograrán su cometido y la verdad morirá conmigo al igual que murió con el pueblo antes de su llegada a nuestro país.

Llegó a un parque, muchas personas al igual que policía lo rodean, decido reducir los pasos, entró caminando al lugar, lo primero que veo son iguanas.

Iguanas pequeñas, medianas y grandes, en todos lados, bancas, piso, árboles. Los ancianos se encuentran acariciando a las más viejas mientras niños y adultos simplemente están sentados en algún banco o siguiendo al pequeño animal, después de inspeccionar casi todo el lugar decido sentarme por una vez en las bancas, el atardecer está por llegar, intento calmar mi respiración. Y calmarme por qué un paso en falso y sabrán donde estoy.

—¿Qué fue lo que pasó? —pregunta antes de tomar asiento a mi lado.

—Ya llegaron —susurro y sin poder evitarlo pequeñas lágrimas abandonan mis ojos—, no pude salvar a mi familia, no pude hacer nada.

El joven de piel morena pasa su brazo por mi espalda. Siempre ha sido así, cada uno es protector de su pueblo o al menos de su raza pero cuando los problemas llaman debemos acudir al otro, aunque esta vez ninguno de los dos acudió a tiempo y eso provocó la muerte de casi todo un pasado.

—Cuéntame —suelta. Se que suele hacerse el fuerte cuando yo más lo necesito pero el timbre de su voz al decir esas palabras fue muy apagado.

Se que él también piensa que hubiera podido salvados. Aunque ahí una vocecita en mi cabeza que me dice que eso jamás iba a pasar. Que él pueblo sería cobrado y que ese solo sería en primero de muchos

—Todo comenzó al final de año nuevo —susurro—, mi hermano hablaba sobre las celebraciones que traería este nuevo año, sonaba realmente animado por la iniciación. Mi madre decidió dirigirse a la Iglesia para terminar de desinstalar los equipos que habíamos utilizado para la reunión colectiva de la congregación —volteó a verlo y puedo ver que no sabe de qué hablo ¿Acaso en su Iglesia no hacen la reunión anual?—, la reunión consiste en celebrar un año de victorias y nada pero nada de magia descontrolada —él asiente—. Todo ocurrió horas después —mi boca parece haberse secado—, mi hermano… él había decidido ir a dormir temprano ya que así quizás el tiempo pasarán más rápido, de esa manera podría comenzar el entrenamiento previó a la iniciación —puedo observar como una de las pequeñas iguanas comienza a escalar la banca acercándose sigilosamente—, yo por mi parte esperaría a que llegará mamá, recuerdo haber prendido la televisión —mis ojos se humedecen—, escuche ruidos arriba pero jamás pensé, jamás se me paso…

—Qué el hubiera llegado —soltó mi compañero.

—No fue él susurro—, fue mi hermano —sus ojos café oscuro se posan en mi, buscando respuestas—, te juro que quise detenerlo, pero parecía fuera de si, primero quiso atacarme a mi —estuvo por abrir la boca pero lo detuve—, me salvo Luz — las lágrimas y el dolor en mi pecho se presentan quitándome de nuevo las pocas energías que poseía—, si no hubiera sido por ella yo no estaría aquí. Luego de su fracasado ataque a mí salió de la casa y fue una por una, entrando y matando, no paraba entonces utilice como último recurso el don —las imágenes de aquel encuentro me nubla la mente—, yo sólo quería detenerlo y casi lo logró, sólo me faltó un poco.

—Pero no lo lograste —me reprende—, y ahora hay un asesino serial suelto por todo el mundo.

Niego—Cuando acabo con todos se suicidó —unas gana de vomitar me asaltan—, se cortó la yugular frente a mí.

Mi compañero se levanta —¿Entonces quien te siguió?

—Muchos policías llegaron pocos minutos después así que supusieron que yo era el asesino al ser el único sobreviviente.

Toma su cabeza y comienza a caminar por todo el parque, las pocas personas que aún se encontraban ahí parecían no verlo, pero yo sabía que era a causa de su don, de pronto dio vuelta y clavó sus ojos en mi, por unos milisegundos supuse que ya no era, él hasta que hablo.

—Recuerdas alguna cosa de tu hermano, algo raro que allá ocurrido horas o días antes.



#28174 en Otros
#3914 en Aventura
#19950 en Fantasía
#4233 en Magia

En el texto hay: amor, magia, poderes

Editado: 06.05.2020

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.