New City Chronicles: The loss Compass

CAPITULO 28

Primero fue el silencio, luego el grito de mi hermana y por último la sangre.

Jamás creí que un día pasaría, jamás pensé que al volver a casa no encontraría a mi familia o que al pasar por el pueblo dejaría de ver los autobuses, a la gente y a los niños. Fue tan rápido que en un parpadeo todo se había derrumbado.

Aquella mañana yo me había levantado, no me pareció extraño el no haber escuchado a mi prima llegar, o el no oír a mi madre gritar. Yo simplemente lo pasé por alto.

Recuerdo mirarme al espejo muestras peinaba mi cabello, luego de unos minutos la puerta de la casa fue abierta y comenzó a ocurrir todo.

Salí cuando choque con su mirada, estaba vacía y sin esperar a que pregunte que estaba pasando ella soltó a llorar en medio pasillo, me agache y comencé a hablar pero no tardo en mostrarme sus manso. Sangre.

Mi corazón había martillado tan fuerte que cuando ella explicó que en realidad camino acá había caído sobre la sangre de un gato que había sido atropellado quise matarla. La mande a enjuagarse y cuando cruce el cuarto de mi madre no me percate que no se encontraba allí.

Todo se aclaró cuando mis hermanas, mi prima y yo caminamos al colegio, no había gente, no había perros y ni siquiera los vecinos habían salido.

Parecía que el pueblo había sido abandonado y que solamente nosotras habíamos sido dejado atrás.

Pero eso no fue lo que pasó y cuando llegamos a la escuela por primera vez nos percatamos del peligro que significaba que el mal llegara a la brújula.

—¡¿Cómo mierda la consiguió?!  —grito alterada por tercera vez Keila, yo solo pude negar.

Era imposible que ella llegara sola a manos de él, era simplemente imposible. Porque sabía con certeza que él libro segura a qué la brújula escogía a un dueño y por muy creppy que sonara Daisy era su dueña legítima, ella había hallado la brújula y fue a ella quien la llamo por medio de sueños.

Theo se acercó a calmar a mi hermana y yo observe hacia la ventana, afuera Daisy se encontraba disparando balas a unas botellas de coca cola mientras Jackson a su lado le corregía.

Resulta que no todos habíamos desparecido, no ha todos nos había llevado a dónde sea que el imbécil ese había llevado a los demás, mis hermanas, prima, Jackson, Theo y Lenin habían corrido a nuestra casa un día después de que el pueblo hiciera puf. Este había sido nuestro refugio desde hace tres días y ninguno sabía que hacer para detenerlo, los únicos con dones en ese lugar eran Jackson y Theo, jamás le había preguntado a Lenin sobre por qué el no los poseía pero quizás en parte se debía a que el si era humano así que no podría ayudar mucho en esta lucha que ya de por sí parecía un simple sueño.

—¡Encontré la repuesta! —grito Emi entrando a la casa, a su lado un Lenin cargaba varias bolsas llenas de provisiones, cuando nuestras miradas se encontraron llevó su mano a la cabeza, formó una pistola y disparo.

Yo reí.

No pasó más de una hora para que Daisy y Jackson decidieran dejar su entrenamiento atrás, aún no entendía por qué le estaba enseñando estas cosas a mi hermana. Ni siquiera sabíamos quién era nuestro enemigo o porque de toda la gente del pueblo nos había escogido a nosotros como sus enemigos. Si es verdad que tenía una remota idea de quien podría ser pero eso no lo sabríamos hasta que todo se aclarara y el primer paso era saber como habían conseguido la brújula.

—Alguien de nosotros tuvo que darle la brújula —susurro mi prima con los rabioles en la boca—, o sea no me miren como loca.

—Aún no entiendo como esto no te sorprende— le siguió Keila mientras cogía un poco de la ensalada—, todos desaparecen, te cuentan que es debido a una brújula mágica que encontramos gracias a que querían cazar a Daisy y tú te lo tomas con calma.

Mi prima señala con su tenedor a mi hermana—Mi madre siempre creyó que sería necesario que yo supiera todo, además uno de nosotros debe tener la cabeza en el suelo ya que ustedes están tan enfrascados en quien es el villano que no ven la cosa más sencilla.

Esta vez yo fui quien habló—¿Y que es lo más evidente?

—Uno de nosotros tuvo que dársela, claramente —elevó el tenedor en son de victoria y yo negué, a veces ella era muy imaginativa—, es mas que obvio, la brújula no salió caminando de aquí y debió ser uno de nosotros. Si no ¿Porque estaríamos aquí?

—Quizás por que se quiere vengar —todos volteamos al escuchar la voz de Cloe, hace más de tres horas se había ido a dormir, últimamente andaba rara. Abrí los ojos cuando la idea de Emily comenzó a formar en mi una teoría muy macabra.

Ella no podía traicionarnos, era nuestra hermana, nuestra propia sangre. Quizás no fui la única que lo pensó ya que no pasaron dos minutos para que Keila atravesará el comedor y tomará de la chamarra a Cloe.

—¿Lo hiciste tú? —susurro con rabia en su voz, mi hermana desvío su mirada y todo fue claro, tanto que el golpe que Keila le dio no nos hizo sobresaltar—, eres una traidora —comenzó a sacudir la y pude ver como sus ojos se llenaban de lágrimas, Keila era fuerte pero que una hermana te traicione si dolía como el infierno—, por tu culpa ya no hay nada, ya no tenemos nada. Ni siquiera a mamá o una maldita forma de contactarnos con el resto de la familia.

Eso se debía también a que luego de los primeros días comenzamos a darnos cuenta que ninguna foto, ningún mensaje o una llamada lograba salir de este pueblo y cuando Theo realizó un viaje a la entrada descubrió que por muy extraño que pareciese no se podía cruzar, no había forma y lo extraño era que no era por que hubiera alguna roca en el camino o un árbol caído, no se debía a que al llegar todo dejaba de funcionar, incluso tú. Teníamos la teoría que la única forma de abandonarlo era muriendo

—Suéltame —susurro Cloe y Keila pareció no querer hacerlo porque cínicamente volvió a sacudir la, esta vez más fuerte.



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En el texto hay: amor, magia, poderes

Editado: 06.05.2020

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