— ¡Los camerinos son geniales!— Dijo Radis mirando la sala con fascinación, girando sobre sí misma y respirando el aire del lugar, aunque lo que más lograba identificar era el aroma del cabello de Sparkle.
Era en realidad un camerino personal para Sparkle, pues en sus propias palabras, ella se lo merecía.
Aquella sala era grande, de color amarillo, con tres espejos grandes pegados en la pared con los contornos iluminados, contrarios a la puerta, con tres sillas que se veían cómodas frente a estos, con par de sillones, uno largo y uno individual de piel negra elegante en una esquina, con una mesa en el centro cubierta de papales, además de otra mesa justo del otro lado con bocadillos y bebidas que no generaban mucho aroma. En el techo también había espejos, iluminados y sobre las tres sillas. En cada pared estaba escrito Sparkle en letras grandes, con la tipografía de su logo.
— ¿Verdad que si? Y no solo a simple vista pues tienen la tecnología más avanzada cuando se trata de corregir imperfecciones aunque en realidad no suelo usarlos mucho— Dijo Sparkle sentándose en la silla del medio, todo para que el espejo brillara para señalar lugares que debían ser corregidos, aunque eran mínimos, tal como había presumido.
— ¡Genial!— Radis se acercó y el espejo también la analizo, encontrando una gran cantidad de cosas a corregir. La chica comenzó a mover sus manos frenéticamente sobre estas zonas. Ya no era tan genial.
—Incluso si no me ven, debo lucir increíble— Aseguro la estrella, entonces miro a su asistente— Comencemos entonces ¿Si? La canción saldrá en la primera toma y el programa no puede durar más de media hora ¿Lo preparaste así, verdad? No quiero preguntas incomodas tampoco.
—No se preocupe, todo está listo— Aseguro Misha con una leve sonrisa.
— ¡Terminemos rápido, entonces!— La chica salto de su lugar, sorprendiendo a todos y entonces comenzó a saltar hacia la salida, poniendo el tono que usaba cuando hablaba en público, más dulce y agradable— ¡Vamos, vamos! ¡Ya quiero salir de aquí para ir a descansar!
La vieron alejarse por el pasillo.
—Es…— Comenzó Kayo, frunciendo los labios.
— ¡Fantástica!— Aseguro Radis con los ojos brillantes.
Kayo ya no dijo nada.
Y de hecho, todo termino más rápido de lo que pudieron pensar todos.
Pese a que no pudieron entrar a los estudios de producción, la mujer salió muy rápido del primero, pues parece que como dijo, quedaría en una sola toma aunque Misha le dijo que debía grabarla de nuevo mañana solo por si acaso, cosa que no pareció hacerla feliz, mientras que con el programa, la chica salió saltando como si nada tan solo cuarenta minutos después.
—Tardaron más de lo que pensé— Le dijo Sparkle a Misha, quien apretó los labios y lo anoto en su Tablet o eso parecía.
—Ya mande la queja…
— ¡Bien!— Sparkle sonrió como si nada.
—Me hubiera gustado ver las cabinas y eso…— Señalo Radis a sus amigos. Ya se le había pasado la emoción.
—Si se portan bien, mañana pediré que las dejen pasar— Le dijo Sparkle levantando sus índices hacia arriba a un ritmo imaginario y con una gran sonrisa— Por el momento ¿Por qué no vamos por mi helado? Desde la mañana lo quiero y alguien no me lo trajo así que pediré dos ¡O quizá un litro!
Los tres chicos estaban sorprendidos pues Radis comento eso en voz baja y estaba al menos a diez pasos de distancia.
—No se sorprendan, todos aquí tenemos gran oído. Los chismes y malos pensamientos de mí siempre me llegan— Les dijo Sparkle al notar sus expresiones.
—No la juzguen mal, es bastante profesional— Le dijo Misha a Hela, en un susurro.
— ¿Eh? Nadie estaba pensando en nada de eso— Hela levanto sus manos en señal de rendición, algo nerviosa. Kayo también se sobresaltó un poco ante ese comentario salido de la nada.
— ¡Es fantástica! ¿De qué hablas? ¡Nunca pensaría mal de ella!— Radis le miro sobre su hombro con una ceja levantada.
—Sí que lo es…— Misha le sonrió.
Un auto, más bien una limusina negra los esperaba en el estacionamiento. Era bastante sencilla, si, una limosina era sencilla y poco llamativa, según para evitar tanto a los paparazis que abundaban en cada rincón de ese planeta, así como para evitar también a quien quiera acabar con la vida de Sparkle. Los vidrios estaban polarizados hacia adentro así que fácilmente podría ser cualquier estrella.
Hela activo su pulsera y libero un par de cámaras que pego en los costados de la limosina, solo por si acaso, verificando que funcionaran antes de poder subir al vehículo, conectados a los visores de sus lentes holográficos.
—Gerard, necesito que te mantengas alerta en las cámaras ¿Si? Las conectare a los visores de todos pero por si acaso…
Gerard asintió.
— ¡Quiero helado ¿Eh?! ¡No lo olvides!— Le dijo Sparkle a Misha quien conducía la limusina.
—Lo sé, lo sé, pasaremos por él, no se preocupe.
Los chicos se fueron junto a Sparkle en la parte de atrás, aunque terminaron sentados frente a ella.
—Entonces ¿Podrías explicarnos la situación?— Hela miro a la chica con cierto nerviosismo, mientras el vehículo se ponía en marcha.