Nexus Parte I I I: El Kraj.

Ahora toca la de Hoffnungsschimmer.

— ¡Estaremos listos en cuanto todos estén en posición!— Hablo Beatrisa Yvanovich por el comunicador a todos lo que estaban esperando en las naves o en tierra, cerca de la localización de la base de The End.

La chica era la gemela real de Irene por lo que sus parecidos eran muchos, salvo que sus ojos y sus cabellos eran oscuros. Muchos de los que no sabían la situación sospechaban del parentesco entre hermanos, incluyendo Diego pero nadie decía nada, al menos no en voz alta.

—Equipo A en posición— Respondió Lavanda por el comunicador— Estamos en la posible entrada a su base pero todo está muy silencioso.

—Equipo B también en posición, esperando en las zonas designadas en caso de emboscada enemiga— Dijo Navier quien se mantenía escondida junto a un grupo en las cercanías— Esperando órdenes.

—Equipo C en posición por si vehículos escapan— Dijo otro de los soldados, quien estaba acompañado de varios otros, todos con armas de precisión.

—Equipo D a la espera de salvar refugiados en caso de ser necesario…

—Bien, entonces comenzaremos con el show… Hace tiempo invadieron la Madriguera, destruyendo muchas vidas pero hoy vamos a detenerlos, hoy vamos a terminar con esta batalla inútil contra un enemigo invisible— Dijo Beatrisa con seriedad.

La chica tecleo algo en su computador, entonces los aparatos en forma de bastones que habían sido acomodados sobre el terreno, alrededor de la base de The End se activaron brillando en color azul, se enterraron en el suelo con fuerza, lo que dejaba en claro que se habían activado.

Hoffnungsschimmer sospechaba que The End los estaba esperando, al menos Beatrisa lo sospechaba pues pese a que ella misma y su hermana habían investigado la zona, jampas encontraron nada lo que dejaba en claro que estaban utilizando tecnología para esconderse y lo importante de esto es que ahora ellos mismos la debieron de haber apagado para que los encontraran.

Los estaban atrayendo.

Además, si habían logrado infiltrarse en la Madriguera y dentro del núcleo del grupo más importante como lo eran los portadores de tesoros y sus niñas mágicas, no podía descartar que hubiese más gente por ahí entre sus filas, coludida con ellos. 

—Y si causamos alboroto, también el Kraj vendrá— La joven también contaba con eso.

Aún le parecía increíble que adoraran a los Krajs como salvadores. Sería una junta de locos.

— ¡El pulso electromagnético está listo!— Dijo cuándo noto que la barra había terminado de cargar— ¡Vamos!

Los pilares azules brillaron y entonces ocurrió el apagón dentro de la base de The End.

Pero la gente ni se sorprendió, de hecho, se prepararon.

—Así que ya llegaron ¿Eh?— Preguntó Bruno, levantándose de su lugar.

— ¡Esto será muy divertido!— Dijo Constanz sonriendo un poco— ¡Prepárense para recibir a nuestros invitados!

—Tu plan es una locura…

—Sí, pero lo hará más fácil— Dijo la mujer, sujetando con fuerza su tesoro sagrado, el cual estaba resguardado en su funda detrás de ella— ¡Es hora de terminar con esta batalla interminable e inútil! ¡Es hora de que el Kraj haga justicia!

Bruno quería protestar pero no pudo, solo asintió y salió de ahí, tomando su tesoro sagrado.

Hela los estaba esperando afuera.

— ¡Hela!— Bruno le llamo con seriedad— ¡Vamos al frente!

— ¿Este es un plan?—  

—Yo también le dije que era una locura pero ya es tarde para lamentarlo— Bruno frunció los labios pero entonces hizo girar su guadaña.

Qué bueno que estaba oscuro pues el no pudo ver como ella fruncía los labios— Bien, vámonos…

Los soldados de Hoffnungsschimmer entraron en la ciudad y los gritos y disparos no se hicieron esperar.

Lavanda entro al combate con su forma de niña mágica.

Ella era una chica de tez clara, de ojos verdes brillantes, cabello cortó blanco, de nariz respingada y labios delgados que sonreía con confianza mientras golpea a sus enemigos con sus espadones. No esperarías tal fuerza de una chica tan frágil en apariencia pero debido a sus músculos, ella era más fuerte que cualquiera.  

Su ropa de niña magia estaba compuesta de un vestido de color amarillo que le llegaba hasta abajo, con unas botas blancas que, pese a no verse, le llegaban debajo de las rodillas, llevaba un corsé de color blanco, y el vestido le cubría hasta los brazos, con algunos holanes en sus mangas y en el borde de la falda. Su cabello estaba suelto pero tenía una trenza que le rodeaba su cabeza, solo de la derecha.

A su lado, Kampfer entro con la lanza de Geb en las manos, su tesoro sagrado.

Este era un chico de tez olivácea, con la barba y el bigote bien recortado, con los cabellos morenos bien recortados, de labios gruesos, de nariz respingada y llevando unos lentes de pasta negra. Su armadura como la de sus amigos pero con un color café en las zonas más blindadas.

— ¡Esto será sencillo!— Dijo Lavanda, quien en ese momento era Crisa, la otra personalidad de la chica, una mucho más violenta. Sus ojos, normalmente verdes tenían un brillo rojizo.




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