Nexus Parte I I I: El Kraj.

Revanchas anunciadas.

Kampfer enterró su lanza en el suelo, provocando un temblor tal que hizo que la tierra se levantara hacia él, como si fuera un núcleo, entonces al retirarla del suelo, todo el suelo levantado cayó, dejando medio enterrados a los soldados de The End que estaban cerca.

En general, Kampfer trataba de no matarlos aunque a veces era inevitable.

Incluso Lavanda golpeaba a sus enemigos con el mango de su arma o bien, los inutilizaba golpeándolos y destrozando sus armas de fuego.

En general los disparos no le afectaban gracias a su armadura sincronizada con su lucero que generaba un campo de fuerza y en el caso de la niña mágica, su propia magia y cuerpo la volvían tan resistente como para resistir balas sin problemas. 

Una de las niñas mágicas enemiga comenzó a dispararle a Lavanda con su arma mágica, quien pese a recibir el primer disparo y ser impulsada hacia atrás, el segundo pudo evitarlo con su espada.

— ¿Así que de verdad hay niñas mágicas en el bando enemigo? ¡Esto hará las cosas más divertidas!— Lavanda sonrió como si nada mientras sujetaba con fuerza su espada y se preparaba para enfrentar a su nueva enemiga.

La otra niña mágica cayó a su lado, portando unas garras metálicas bastante grandes.

—Eso solo lo hará más justo— Susurró Lavanda.  

Kampfer sabía que no serían problema para Lavanda pero no pudo evitar preocuparse un poco.

No muy lejos de ahí, las armas chocaron, soltando chispas antes de que los combatientes se apartaran.

— ¡Que divertido es esto!— Bruno hizo girar su guadaña mientras activaba su segunda etapa. Esta se cubrió de fuego al instante mientras la armadura del hombre brillaba de forma intensa en el color rojo de las llamas.

Alejandro apretó sus puños.

— ¿Qué pasa? ¿Estás tan confiado que no planeas activar la segunda etapa?— Bruno coloco su guadaña sobre su hombro con una sonrisa confiada, entonces se movió a gran velocidad para cortarlo pero Alejandro golpeo su arma, apartándola antes de que siquiera lo tocara, algo que sorprendió al tipo.

Alejandro aprovecho esto para golpear el estómago del hombre quien solo fue empujado un poco hacia atrás.

Debido a la armadura, no le hizo mucho daño pero no pudo evitar darse cuenta de que había sentido el golpe.

Alejandro sabía que pese a que podía usar la segunda etapa, no era la más estable para él. Su forma más estable es la tercera, al menos en palabras de Beatrisa. 

— ¡Se acabó!— Grito el hombre quien trato de cortar a Alejandro ahora que estaba frente a él pero este de nuevo aparto su arma con un puñetazo pero Bruno no había terminado, pues soltó un golpe hasta su rostro aunque de nuevo fue infructuoso pues el chico lo aparto con la mano.

—Estuviste entrenando ¿Eh?— Bruno quería jugar como la última vez pero no podía perder el tiempo con ese mocoso— Dime ¿Ya sabes usar la tercera etapa? ¿Estás listo para ir con todo?

—Creí que nunca lo dirías ¡Esto de contenerse es una mierda!— Alejandro esbozo una gran sonrisa.

Las venas en el rostro de Bruno se mostraron, entonces con un rápido giro de su guadaña, activo la tercera etapa de su tesoro sagrado.

Al instante el cuerpo de Bruno se prendió en llamas, todo su cuerpo, incluso la guadaña la cual parecía mucho más grande y peligrosa en ese momento. Las llamas a su alrededor eran tan intensas que a su alrededor, las flamas ya eran azules.

Alejandro apretó sus puños y entonces activo la tercera etapa.

Al instante sus puños se cubrieron de hielo, su armadura comenzó a brillar con intensidad con un color azulado mientras su alrededor hielo se formaba en forma de vapor frio que había comenzado a girar a su alrededor como una tormenta fría.

Ambos chocaron al instante.

La guadaña trato de cortarlo y quemarlo pero Alejandro la golpeo de forma directa, desviándola hacia arriba, entonces trato de encestar un golpe en su pecho pero Bruno lo evito usando el mango de su guadaña. Bruno también trato de golpearlo pero Alejandro fue más rápido y sujeto el mango de su guadaña para con el mismo, evitar el golpe de Bruno al ponerlo frente a él.

Alejandro entonces golpeo el mango del arma con su otra mano, con el fin de empujarlo un poco hacia atrás y ahora, con ambas manos sobre su arma, tomo la guadaña y usando su tesoro, comenzó a congelarla pese a la potencia de las llamas.

Bruno no pudo evitar sorprenderse de que estuviera congelando las llamas, incluso.

— ¡Basta!— Grito Bruno mientras más llamas azules explotaban.

Alejandro tuvo que apartarse debido a la onda expansiva.

— ¡Idiota, no presumas! ¡Yo tengo más experiencia que tú en combate!— Bruno termino de derretir el hielo sobre su arma.

—No me cuentes tu vida… Lo único importante es que ya me ganaste una vez así que esta vez voy a aplastarte, no hay más. No debería importarte más, la verdad— Dijo Alejandro mientras esbozaba una gran sonrisa y apretaba con fuerza sus puños.

— ¡Bien, entonces es hora de que mueras!

Bruno trato de cortar al chico con un salto pero este lo evito, entonces comenzó a lanzar cortes de un lado a otro hacia él pero este o bien los desviaba con sus puños o los evitaba por poco.




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