Nexus Parte I I I: El Kraj.

Buscando una respuesta.

— ¿Qué mierda se supone que debo hacer?— Hela estaba sentada en el suelo, recargada en uno de los sillones, mirando a la nada de la pequeña sala común que compartía con el resto de niñas mágicas y de portadores de tesoros.

Ese día nadie se encontraba pues estaban entrenando o en misiones.

Su sala común solo constaba de un par de macetas con plantas que la propia Hela cuidaba y varios sillones bastante cómodos, todos de color rojo brillante, y puestos en círculo, con una mesa central bastante amplia que servía para la reuniones estratégicas o bien, para poner comida. Las puertas con los hombres de cada chico estaban alrededor de aquella sala.

Era especialmente solitario a veces.

Ese día la chica llevaba unos pantalones deportivos y una playera blanca sin estampado, además de llevar sus cabellos recogidos en una coleta corta y alta aunque ahora algo desecha. Había estado entrenando sola por lo que se encontraba sudada. Limpiaba su rostro con una toalla azul de vez en cuando aunque con cierta frustración.

— ¿Me he equivocado?— Hela contemplaba el comunicador que le había dado Bruno, aquel que sonaría una vez estuviera listos para invadir una de las tres grandes ciudades— ¡Mierda! ¡Mierda!

Ella sabía lo que significaba contestar, lo que significaba seguir adelante con el plan y lo que perdería en el proceso pero ¿Qué era más importante para ella? ¿Lo que va a perder o su odio, su venganza?

Hela estaba por lanzar su comunicador lejos de ella pero se detuvo, apretándolo con fuerza.

—Ese no parece un comunicador como los que usamos— Hela se giró hacia la habitación de Diego, quien estaba acostado en su cama de tal manera que su cabeza estaba cayendo al borde de la cama. Al instante escondió el aparato— ¿Sera que te estas comunicando con alguien de afuera…?

La chica se levantó al instante y con un movimiento imperceptible ya tenía su espada en el cuello desprotegido del chico.

José y Alejandro siempre decían que era el menos peligroso de todos, al grado de que podía acercarse a ti sin que lo presintieras, ya que no disparaba alarmas de peligro.

Diego levanto sus manos o más bien las puso delante de él en señal de rendición— Creo que entiendo la situación…

—No entiendes nada…

—Puede ser pero si me dejas teorizar un poco, por tus acciones veo que no quieres que nadie se entere con quien te comunicas y en esta situación, donde piensas matarme, bueno, parece que o estas de parte del Kraj o de The End pero la primera opción es imposible, esas cosas no hablan, creo…

Sus amigos también dijeron que este chico podía ser peligroso en otros aspectos y ahora lo entendía.

—Pues te equivocas, solo me pareció molesto que me espiaras— La chica desapareció su espada y se fue de ahí, dispuesta a ir a su habitación. Ya no podían verse el uno al otro debido a esto.

—Si me dejas teorizar otro poco, sospecho que ahora que me tendrás vigilado, entonces sin que me dé cuenta me ejecutaras porque no te conviene que sospeche ¿Cierto?— Diego se acomodó boca arriba y hablo bastante alto para que su amiga la escuchara desde donde estaba— ¿No es mejor que me mates ahora? Podrías hacerlo pasar por un suicidio.

—Deja de decir tonterías....— Hela lanzo una mirada de desagrado a la habitación del chico.

—Vale, vale, entonces dime ¿Qué es lo que preocupa? Puedes contarme, solo si quieres…

— ¿Te importa, acaso?— Hela se giró hacia la puerta de la habitación del chico con la ceja levantada. De todos los chicos era el que menos había convivido con ellas y de hecho, no fue hasta que Amapola perdió la pierna que comenzó a hablar más con ellas, con las niñas magias.

—No precisamente— Diego negó con la cabeza— Pero tu expresión parecía triste y bueno, no son tan mala persona como para ignorarte en esta situación. Puede que yo sea el punto intermedio que tus pensamientos necesitan o puede que los revuelva un poco más.

—No lo entenderías…

—No me lo has contado así que no lo sabemos…

Hela no podía confiar en él, seguía siendo un hombre, un humano y a esos les encanta engañar y mentir para obtener lo que quieren, sin mencionar que de todos, era el menos sano mentalmente, al menos, hasta donde había analizado.

Pero ¿Podía culparlo? Ella tampoco era muy sana.

No pudo evitar pensar en los demás… Si ese tipo estaba con ellos, será por algo ¿No? No podía ser tan mala persona.

De todas formas, necesitaba disipar sus dudas, quizá…

— ¿Q-qué harías si comienzas a dudar de aquello que creías verdad, si comienzas a dudar incluso cuando aprendiste a la mala que no deberías dudar de lo que crees?— Hela bajo la vista, manteniéndose de pie y mirando hacia dentro de su propia habitación.

—No me darás contexto ¿Verdad?— Diego hablo desde su habitación pero Hela no respondió— Yo creo que si estoy dudado de algo que yo creía verdad, entonces no era la respuesta que buscaba en principio.

Hela dejo caer los hombros pero esto no lo noto el chico.

—Lo que quiero decir es que si estoy dudando de una verdad, entonces no es la verdad, al menos no lo es para mí, por lo que debo buscar la verdad, una en la que yo crea, una que me haga sentir bien, una que aunque este equivocada, sea lo mejor para mí o para los demás ¿Sabes? Estoy hablando al azar…




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