Nexus Parte I I I: El Kraj.

Aliados extraños.

— ¡Qué bien que llegaste! Esa mujer es fuerte, tenemos que… ¿No se supone que estabas muerto?— José casi quería restregarse los ojos para confirmar que no estaba soñando pero el dolor de su cuerpo era suficiente para recordarle que no estaba dormido.

— ¿Supongo?— Diego frunció los labios— No entiendo porque matan a las personas que en realidad están “Desaparecidas en combate”, como sea, vengo a…

Hela se acercó a gran velocidad para soltarle un tremendo golpe en la cara que lo hizo caer hacia atrás.

— ¡Au! ¡Eso me dolió!— Diego se sostuvo la mejilla con los ojos llorosos y una expresión de dolor, quedándose en el suelo.

— ¡Eres un idiota!— Le grito la chica que también estaba al borde de las lágrimas.

—Ya se, ya se— Diego pudo ponerse de pie pero todo le daba vueltas. Se lo merecía así que no diría nada. Al final pudo poner su mano sobre su cabeza— Es una larga historia pero perdóname ¿Si? O al menos sopórtame ¿Qué te parece? Aunque me alegra ver que estas bien y que, bueno, sigues en pie con tu respuesta.

—La verdad es que flanquee un poco pero sí, estoy enojada ¡No lo resolverás con una disculpa!— La chica lo aparto de forma brusca aunque no pudo evitar sentir una extraña calma.

—Lo sé… No eres a la única que le debo una explicación, una disculpa y quien sabe que más— El chico asintió— Así que de momento te anotare en la lista y ve pensando en algo lindo que no requiera mi muerte... Por aparente segunda vez.

—Amapola también…— Hela asintió.

—Nosotros estamos bien, no lloramos por ti, cabrón— Señalo José desde donde estaba.

—Pues ya ni modo. Ya les explicare después…

Entonces el sonido de las cuerdas de Constanz llamo la atención de todos los presentes y al instante comenzaron a surgir nuevas notas brillantes que se dirijan a ellos a gran velocidad, ya que de hecho la mujer estaba tocando frenéticamente, como si la canción fuera otra pero al mismo tiempo, la misma de hace un rato.

La mujer incluso aprovecho su palabrería para cambiar las cuerdas del arma.

Diego levanto su arma y con un solo gatillazo, disparo varias líneas de luz que terminaron reventando la mayoría de las notas flotantes que iban hacia ellos y hacia el propio José, dejándose algunas que José tuvo que evitar o que Hela termino por destrozar con varias de sus espadas.

—Oye, esa arma es genial— Admitió Diego.

—Era un prototipo bastante más avanzado que él tuyo…— Constanz había reconocido el otro tesoro.

— ¡No te creo!— Dijo el chico con un tono bastante sarcástico, pasando la mirada entre ella y su hermana— Pensé que el mío era más nuevo.

— ¡Quería hacerle modificaciones a tu arma pero…!— Comenzó Irene con vergüenza.

—Eres un niño, como el de las botas ¿De verdad su plan iba a funcionar?— Constanz hizo una mueca— Por otro lado no parece tan problemático para ti ¿O me equivoco? Escuche que hasta podrías morir si lo usabas.

—Sí, es el caso— Diego rasco su nuca— Y por eso mi querida hermana me ayudara a mejorarlo pero para eso necesito tu tesoro sagrado así que…

Constanz toco de nuevo su canción, generando notas flotantes.

—Hela, José, váyanse, tienen que ayudar a los demás, el Kraj está aquí y sospecho que necesitaran toda la ayuda que puedan, yo me haré cargo de esta mujer— Diego apunto de nuevo y disparó su arma, destruyendo muchas notas voladoras.

Pero seguían saliendo más y más.

—Pero…— Comenzó Hela.

—No te preocupes, no moriré— Dijo el chico, guiñando su ojo, entonces Hela asintió y miro a José que lo entendió.

—Bien— Hela asintió y se fue de ahí junto con José que termino esquivando algunas notas para ponerse a un lado de la niña mágica.

— ¡No se vayan, no he terminado mi recital!— Grito Constanz sacando más notas que fueron destrozadas muy cerca de ella, provocando que se detuviera y retrocediera un poco.

— ¡Yo aún estoy aquí! ¡Te escucharé! Irene, escóndete mientras la neutralizo.

Mientras tanto Navier continuaba golpeando al monstruo con sus cuchillas cargadas de veneno y a gran velocidad gracias al rayo. También estaba utilizando la fuerza del poder de Lavanda pero su enemigo evitaba los golpes con aquellos tentáculos, sin mencionar que había veces en que su poder parecía no responder, como si dejara de funcionar.

Navier trato de aumentar la velocidad con todo lo que podía pero el Kraj entonces enterró uno de sus tentáculos en el brazo de la chica, atravesándola de un lado a otro para entonces lanzarle un golpe en la cara que y acto seguido prepararse para enterrar todos sus tentáculos en su cuerpo.

Entonces un escudo circular apareció girando frente a ella a gran velocidad cortando los tentáculos y liberando a Navier quien fue recogida por una chica que se deslizo con gran agilidad entre el campo hasta llegar a una zona segura.

Los tentáculos del Kraj se recuperaron enseguida mientras este veía a la nueva chica mágica.

— ¿Amapola?— Preguntó Navier al verla de cerca— ¿Estás bien?




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