Nexus Parte I I I: El Kraj.

Ataque sorpresa.

— ¿Cómo vas?— Diego estaba terminado de ajustar algunos valores en su propio tesoro sagrado. Pese a qué trato de arreglarlo en su momento, no fue hasta que Irene llego que pudo entender mejor su funcionamiento casi al cien por ciento.

—Sube dos valores del seguro, y uno más en la fuerza, por favor. No recordaba lo mucho que me costó trabajar en el prototipo, aun así, son sistemas obsoletos comparados con los del cañón de Fotones o de los propios tesoros— Dijo Irene quien estaba centrada en el tesoro de Constanz.

—Yo creo que me lo dices por compromiso— Diego asintió para hacer lo que le pidió entonces pudo sentir la muerte detrás de él.

Con un rápido movimiento logro evitar que cortaran su cabeza usando su antebrazo, el cual termino casi separado de su brazo gracias a unas garras metálicas.

Irene se giró para ver a Colín pegarse a la pared con sus garras.

Colín Muñiz era una chica mágica de baja estatura, de ojos azules, tez clara, pecas por toda la cara, labios delgados, cabellos largos atados en dos coletas altas con un listón rojo, nariz respingada y con un cuerpo bastante flexible.

Portaba un top de color rojo de manga larga, que dejaba su blanco estomago descubierto, una falda negra con franjas rojas y unas mayas que le cubrirán parte del muslo por los lados. Sus botas tenían un par de garras de metal que la mantenían elevada y en sus manos, por dedo, tenía otras garras de metal brillante. Tenía una cola roja larga hecha de tela que se movía.

— ¡Aléjate de ella!— Grito Colín quien se preparó para saltar de nuevo y cortar su otro brazo pero Irene logro moverse para ponerse frente a su hermano quien había comenzado a curarse— ¡¿De nuevo?! ¡Quítate pero ya!

—Ah, eres tu…— Diego la reconoció, pasando su mano por su herida ya curada para posteriormente comenzar a limpiar su sangre.

— ¿Qué hacen aquí?— Preguntó Colín, apretando con fuerza sus garras, destrozando la pared— ¡Los busque y nunca los encontré! ¡Escuche sobre lo que estaba pasando y vine a ayudar pero entonces te sentí, te olfatee! ¡¿Qué hacen aquí?!

—Esto va más allá de ser su guardiana ¿Verdad? Supongo que no solo pareces un gato. La verdad es que me alegra ver que alguien la quiere así. Creo que estarás en buenas manos, hermanita— Diego no pudo evitar sonreír pero se formó una mueca en su rostro cuando Irene le piso el pie con un sonrojo en rostro.

— ¿Ahora hablas como su hermano? Puedes ser más hipócrita ¡La trataste a ella y a Amapola como mierda!— Colín se mostró furiosa.

—Me disculpe con ella y lo haré con Amapola pero no podía involucrarla. De por sí, involucrar a Irene tampoco era mi plan.

— ¡Si tanto las querías! ¿Por qué mentirles? ¿Por qué lastimarlas así?

—Ese fue un golpe bajo pero lo merezco y en cuanto a porque hacerlo así, la verdad es que no tengo nada que decir. Quería evitar que Amapola me viera en ese estado así que tenía que ser así. Aunque eso no quiere decir que no me sienta mal después de todo.

Colin no dejo de mirarlo mal.

—Lo que sí puedo decir es que pese a que en realidad no seamos hermanos y me odie por todo lo que dije, de todos modos la seguiré protegiendo y procurando ¿Sabías que pese a ser una genio no sabe cocinar?— Diego se cruzó de brazos— Yo solía cocinar para ella y las veces en que cocinaba, no lo hacía bien pero me lo comía con gusto.

Irene le miro por encima del hombro con una ceja levantada.

—Claro que lo sé, he cocinado para ella y también sé que suele babear cuando duerme— Grito Colín.

Irene se estremeció.

—Sí, desde bebé— Diego se encogió de hombros— Pero sabias que suele cantar en voz baja por vergüenza pero cuando no hay nadie, grita como nunca…

—Sí, y canta hermoso…   

— ¡Ya basta, ambos!— Irene levanto la voz, sonrojada, tratando de no ver a ninguno— Estamos trabajando en algo ¿Quieres escucharme mientras lo hacemos? Las cosas son muy complejas para explicarlas pero ahora todos tenemos un objetivo en conjunto.  

—Terminaremos con esta guerra— Dijo Diego.

— ¡Ah, mierda, bien!— Colín odiaba que la chica le pusiera esos ojos por lo que sin más opción salto para ponerse a su lado.

El Kraj estaba rodeado de aquella oscuridad que no era solo eso, pues algunas partes de su cuerpo se estaban derritiendo, quemándose de forma lenta, humeando de forma constante pese a su regeneración y la defensa extra que le daban los huesos. Incluso estos estaban siendo corroídos.

El Kraj hizo mover sus tentáculos a gran velocidad para disipar el veneno pero no era posible pues era demasiado.

Entonces alguien los corto, y fue directo a su pecho, atravesándolo con una espada.

Hela estaba frente a él, con una sonrisa en su rostro pese a que los huesos que lo protegían le habían hecho algunas heridas.

Pero esos huesos que tuvieron contacto con la sangre de la chica terminaron derritiéndose mucho más rápido y fue todavía más sorprendente para él fue que su cuerpo, desde la espada que estaba en su pecho, comenzara a quemarse de forma rápida y constante pese a su regeneración.




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