Nexus Parte I: Los Remanentes.

Entrenamiento Intensivo.

Alejandro llego hasta donde estaba Gabino y pensó que usando el impulso extra de la lanza, trataría de encestar un golpe directo a lo que el usuario de la lanza se adelantó, moviéndola hacía arriba para apartarlo de él antes de que se impulsara.

Sin más opción, se soltó de la lanza para caer cerca de su rival a lo que este hizo regresar su lanza a su mano con gran velocidad. Ambos se miraron con seriedad.

— ¡Ya decía yo que estaba generando más resistencia de la normal!— Gabino hizo girar la lanza en su mano.

—Ah ¿Me estás diciendo gordo?— Alejandro fingió estar ofendido, tanto que toco su pecho con sus dedos— Bueno, no me sentiré ofendido si me aguantas más de dos impactos ¿Qué te parece?

—Puedo aguantar más— Gabino se mostró confiado.

—Me imagino que Lavanda te pregunta eso todas las noches para no matarte ¿No?— Señalo Alejandro, en tono burlón.

—No muy graciosito— Gabino se preparó para pelear.

Alejandro fue hasta él con velocidad y utilizando sus guantes con picos trato de golpearlo, pero este lo esquivo por poco aunque como esperaba, termino con el rostro congelado, por lo que creo estructuras de roca que crecieron frente a él para apartar al chico de hielo.

—Somos enemigos naturales— Alejandro hizo que sus puños de hielo aumentaran de tamaño, generando picos más grandes que incluso parecían dentados— ¿Podrás mantenerme lejos?

—Navier me enseño a hacerlo, así que creo que si…

—Oh, entonces es así como lo quieres— Alejandro no se enojó para nada con ese comentario solo se lanzó sin pensar para golpearlo pero Gabino se alejó de él, levantando el suelo debajo de sí mismo, entonces lo pateo para que fuera hacía Alejandro.  

Esté lo destrozo con su puño, entonces usando sus dos guantes, golpeo el suelo para impulsarse hasta Gabino quien detuvo su ataque con su lanza, entonces haciendo uso de gran fuerza, destrozo los picos de hielo de sus puños, levantando con ello, trozos de tierra hacía él.

Cerrando su puño, las rocas fueron atraídas hacía ellos.

Alejandro al instante libero una gran cantidad de magia desde sus puños, generando una gran ventisca que destrozo las roca e hizo que Gabino saliera disparado lejos de él, aunque pudo detenerse usando su lanza.

—Así que realmente te puse en un aprieto— Susurró Gabino, sonriendo un poco.

Ambos se miraron con seriedad.

—Sabía que sería divertido— Alejandro trato de tranquilizarse, no servía de nada ir con todo con sus compañeros— Has mejorado mucho con tu poder ¡Espero que no sea tu limite, amigo!

Gabino se preparto para embestir de cerca— No es lo único que he aprendido.                       

Edward disparo hasta Cenicienta quien esta vez sí esquivo el disparo pero a diferencia de otros que seguían su trayectoria en línea recta hasta chocar contra algo, esta exploto a su lado, provocando descargas en su cuerpo que esta vez no la hicieron detenerse.

Dolía pero no podía parar por lo que de todos modos lo ataco con sus cuchillos que volaron a gran velocidad hasta el chico a lo que este por poco logro evitarlos, teniendo que utilizar un escudo plegable.

El chico se deslizo hasta llegar al suelo y trato de dispararle en la cabeza cuando disminuyó lo suficiente su velocidad.  

La única cosa que podría hacerlo especial, era su increíble visión pus incluso cuando la mira mágica era activada de forma automática, este no la usaba para dar ninguno de sus tiros.

Un par de disparos fueron hasta la chica y esta vez la chica intercepto su munición con sus cuchillos en el aire antes de que se acercaran a ella, tratando de atravesarlo en el proceso.

Edward logro evitar el primer golpe en su costado, pero el segundo corto parte de su cabello cuando fue hasta su rostro.

Cenicienta solo pudo ver como una granada terminaba chocando contra el suelo antes de explotar.

Como sus municiones cargadas de la energía mágica de Celeste, esa no una granada mágica corriente.

—Ya veo, creaste municiones con la magia de los chicos usuarios de Luceros ¿O me equivoco? Cambiaste desde la última vez, eso seguro— Cenicienta había sido alcanzada pero gracias a su defensa mágica, no estaba muy afectada aunque la energía mágica eléctrica dolía.

—Tuve que aprender ya que mi magia no es tan fuerte— El chico se encogió de hombros mientras dejaba en claro que podía controlar el viento— Y gracias, no creo poder pelear a la par contra ti pero me defiendo.

Cenicienta creo de nuevo cuchillos que aparecieron entre sus dedos— No me contendré.

— ¿De verdad te estabas conteniendo? Mierda— Edward levanto su arma y le apunto.

Mientras tanto el intercambio de espadas de Celeste y Blanca Nieves era tan intenso que con cada golpe, una onda de choque terminaba destrozando los restos que estaban dispersados por ahí.

—Has mejorado mucho— Admito Blanca Nieves con una sonrisa bastante grande, hermosa, pero letal que dejaba en claro que estaba un poco frustrada— Pero no será suficiente contra una niña mágica.




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