Nexus Parte I: Los Remanentes.

La última esperanza de la humanidad.

Amapola junto con Ulises y Rosy se habían separado de los chicos en los elevadores pues estos tenían que llegar a la zona de habitaciones libres, además de que la primera aprovecharía la oportunidad para explicar los límites de su amigo en la ciudad.

—Como te dije, no podrás usar tu Lucero, el collar se queda y en cuanto a quien te vigilará, bueno, creo que eso ya quedo contemplado— Amapola espero la afirmación de Rosy, quien solo asintió— Puedes hacer lo que quieras pero esperamos que realices un trabajo que se te asignara.

— ¿Trabajo?— Rosy le miro con atención.

—Claro, yo misma decidí que lo hicieras para ayudar a la ciudad y no solo te quedes ocupando espacio como un parasito zángano— Amapola les miro— Me encargaré de buscar un lugar para ti…

— ¿Es alguna clase de servicio comunitario? ¿Eso reducirá mi sentencia?— Preguntó Ulises, levantando una ceja.

—No creo que se te perdone con servicio comunitario pero es mejor que nada— Amapola se encogió de hombros con despreocupación.

— ¿Bromeas?

—No, para nada. Debes entender que es preferible a quedarte en una celda ¿No?— Amapola le miro con una leve sonrisa. Tanto Rosy como Ulises sabían que podía ser bastante fría con sus palabras cuando se lo proponía y era difícil saber si estaba hablando por ella o estaba hablando por los altos mandos.

— ¿Eso es todo?— Preguntó Ulises, mirándola con mayor seriedad.     

—Debes entender que yo los quiero mucho a todos, pero eso no quiere decir que los perdone. Todos han hecho algo horrible en lo que a mí respecta así que...— Amapola se giró con rapidez e inyecto a Ulises con algo.

Ulises no pudo ni reaccionar a su velocidad aunque es obvio pues es una niña mágica— ¿Y eso que fue?

Rosy tampoco pudo notarlo pese a que ella era una niña mágica.

—Liquido rastreador— Amapola le mostro su tabla donde se mostraba su localización exacta— Alguien más aparte de Rosy te vigilará ¿Bien?

— ¿Y eso por qué? ¿No confían en mí?— Rosy levanto una ceja en su dirección.

—Veamos, si, ellos sí, de hecho con solo tu vigilancia están bien seguros ya que tú también estas bloqueada, pero yo no— Amapola le miro con seriedad ante las miradas extrañadas de sus amigos— Lo siento pero es lo mejor que puedo hacer por ustedes.

— ¿Tampoco en mí? ¿Es en serio?— Rosy no había terminado.

—Lo siento, pero así es— A Ampolla le dolida mucho hacerlo pero cuando el grupo se fragmento entendió que pese a que le dolía y extrañara esos tiempos, ya no podía confiar en ninguno de ellos como antes.

Y no por el gobierno o sus órdenes, si no por ella misma.

Ya ninguno pudo decirle nada.

—Bueno, en esta ala aún hay habitaciones deshabitadas así que puedes usar la que quieras— Amapola le indico el pasillo donde estaban las habitaciones pequeñas— Acomódate, ya estás en tu casa.

—Gracias por esto— Ulises le miro y entro.

—No me agradezcas. Vendré mañana a ver lo de tu trabajo ¿Si?— Amapola se despidió con la mano.

Ulises solo asintió y miro todo el lugar— Que agradable, creo.

—Algo es algo— Rosy puso sus brazos en jarra— Busquemos una buena habitación para ti.

—Supongo que ya estamos igual ¿No?— Ulises señalo el collar inhibidor que llevaba Rosy.

—Sí, y de todos modos, gracias, si no te hubieses echado la culpa, yo estaría en una celda ahora— Rosy estaba mirando las habitaciones— ¿Está bien esta? Alejada de la gente…

— ¿Por quién me tomas? ¿Alguien que odia a la gente?

— ¿Entonces quieres esa donde hay vecinos ruidosos?

—No, está bien…

Rosy solo medio sonrió.

—Vaya, esto fue más fácil que independizarme en el viejo mundo— Ulises miro el espacio que le toco y aunque era pequeño, estaba bastante mejor que el de la prisión— ¿Crees que Amapola me dejará escoger mi trabajo?

—Yo creo que si… Por cierto ¿Aun… quieres escapar?

—Sí, claro, pero necesitamos tiempo para planear algo, sobre todo para poder hacer algo con los collares, primero— Ulises trato de quitárselo a pura fuerza pero no pudo— Tienen que tener una debilidad…

—Fue creado por Irene así que creo que será difícil encontrarle un fallo— Rosy también trato de quitárselo— Casi podría decirse que fue gracias a nosotros que los crearon así que ¡Gracias!

Si eran creación de Irene, entonces no habría forma humana de quitárselo.

—Somos grandes por motivarlos a crear cosas tan buenas— Dijo Ulises con orgullo.

—No seas idiota— Rosy se acostó en su nueva cama— Si te soy honesta, incluso si no salimos, quedarnos aquí no es tan malo, digo, hay comida, solo hay que trabajar y bueno, no estamos en riesgo constante de morir en manos de esas cosas.

—Eso es verdad pero si nos quedamos, ellos nos encontraran, nos mataran o peor— Ulises no pudo evitar recordar lo que paso aquel día e hizo una mueca— Prefiero morir solo en la intemperie.




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