Nexus Parte I: Los Remanentes.

Una pesadilla del pasado.

Los chicos corrieron de regreso a la gran sala ante el gran estruendo que se escuchó, solo para encontrarse con una Celeste tirada en el suelo, con parte del suelo bajo ella destrozado y con un hilo de sangre escurriendo por su boca.

­— ¡¿Estás bien?!— Edward fue el primero en actuar, agachándose junto a ella para atenderla. Se veía bien aunque no podía saberlo con seguridad— No te pego en el pecho ¿Verdad?

—No con la suficiente fuerza— Dijo Celestre, tras toser un poco.

Edward sabía que debían ser cuidadosos con sus pulmones.

Desde el pasillo algo acaba de aparecer caminando con irregularidad, un ser humanoide pero a diferencia de los que habían visto, este no llevaba una máscara, más bien estaba deformado, como si hubiesen pegado muchas personas en un solo cuerpo.

Sus dos pies estaban compuestos por cuatro pies cada uno, posicionados en forma de cruz mientras que sus piernas eran un conjunto de fibras musculares enormes y que palpitaban. Por otro lado sus brazos eran en realidad muchos brazos, uno sobre otro que se movían, doblaban como si fueran independientes y todos terminaban en manos con dedos solo que cada una de ellas debía de tener diez de ellos que se retorcían como si no tuvieran huesos.

Su cuerpo estaba hecho como sus piernas, o sea, muchas fibras musculares y su rostro era grande, deformado, con cuatro ojos formando su ojo derecho mientras que el izquierdo estaba solo. No tenía nariz más que una fosa nasal y su boca tenía muchos dientes, incluso dentro de su boca, su paladar y lengua estaban llenos de ellos, cada uno humano.

— ¡No chingues ¿Qué mierda es eso?!— Preguntó José mirando la cámara de todos— ¿Otro Kraj?

—Imposible, no detecto energía Kraj, solo magia pero es diferente a la que nosotros usamos— Dijo Amapola mientras miraba las extrañas lecturas de sus aparatos— Parece que es humano…

—Tomando en cuenta como se ve, te creo— Navier miraba todo con seriedad.

— ¿Hacían ese tipo de experimentos ahí?— Preguntó Alejandro, mirando a las chicas que estaban sentadas.

—No— Irene negó con la cabeza pero al menos Amapola noto que esta no estaba horrorizada o asustada— Sea lo que sea, deben eliminarlo ya. No parece que sea bueno así que…

— ¿Y solo lo enterramos vivo?— Bella levando su gran espada. Se había transformado ya.

El ser salto, para caer en el suelo, justo frente a la salida— ¡NIÑAS MÁGICAS!

— ¿Yo?— Preguntó Bella, sorprendida.

— ¡No dejen que consuma sangre de ninguno de ustedes o será imparable!— Les advirtió Irene al instante.

— ¿Así qué sabes lo que es?— Preguntó Amapola a su lado, mirando a su compañera de reojo.

—Si…— Irene frunció los labios, dándose cuenta de que fingir no conocerlo no había funcionado— Lo siento pero no puedo explicarlo ahora ¿Si? Tienen que salir de ahí y enterrarlo con toda la instalación. Y no dejen que consuma carne o fluidos de ninguno de ustedes…

Esa advertencia parecía la más importante.

Irene se había puesto tan tensa que los chicos no pudieron evitar preocuparse, salvo quizá Alejandro quien estaba fascinado por cómo se veía esa cosa horrenda y sobre todo, todos esos brazos que se movían como locos.

El monstruo corrió hacia ellos rapidez, algo que a todos los tomo por sorpresa.

Estaba por tomar a Bella pero esta con un rápido movimiento cortó uno de sus brazos, aunque en realidad termino cortando muchos de ellos, a lo que el monstruo trato de tomarla con su otra mano pero la lanza de Gabino junto con algunos disparos de Edward, que terminaron destrozando varios.

—Vaya, así que solo se ve llamativo— Alejandro frunció los labios.

— ¡Vayámonos!— Dijo Edward mientras a su lado Celeste se ponía de pie. Su brazos ardían y también su estómago. Se sentía como si la hubiesen presionado a la fuerza contra una pared.

Gabino y Bella saltaron sobre el ser que se había quedado inmóvil, quejándose y sangrando de forma exagerada desde sus brazos cortados. Gabino confirmo que esa cosa no tenía huesos por lo que…

Sus pensamientos quedaron interrumpidos cuando el ser sujeto de su pierna a Bella con uno de sus brazos y la atrajo hasta ella, mientras su boca se dislocaba para tragársela entera.

En el aire, Gabino lanzo su arma en la boca del ser quien termino botando a Bella contra una pared con fuerza mientras se quedaba y cubría su boca que comenzaba a sangrar de la misma manera exagerada que sus brazos.

Gabino quiso ir por Bella pero esta se levantó— ¡Hay que irnos, estoy bien!

Bella no iba a admitirlo pero la fuerza del monstruo era increíble y pese a que ser lanzada no le dolió, no podía decir lo mismo de la pierna que el ser sujeto. Le dolía bastante y esperaba que no estuviera rota.

Bella se centró en correr pero el ser de nuevo hizo algo que la sorprendió pues se puso frente a ella con gran velocidad mientras abría su boca y sus brazos para sujetarla y comérsela de un solo bocado— ¡NIÑAS MÁGICAS!

Bella extendió su espada para cortarlo pero esta vez su arma se atoro en sus brazos que de un momento se hicieron mucho más y que cada uno de ellos parecía estar haciendo fuerza contra ella.




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