Nexus Parte I: Los Remanentes.

Veteranos desde antes de la guerra.

Los Tesoros Sagrados eran armas poderosas por si solas, no solo porque fueron creadas por las diseñadoras más habilidosas de la tierra, o sea, Irene y su hermana, sino porque aun guardaban secretos para sus portadores.

—Son intuitivas, no necesitamos hacerles un tutorial— Había dicho la hermana de Irene cuando les entregaron los Tesoros a Jacob y a sus amigos en el otro mundo— Lo mejor es que ustedes mismos las trabajen.

Y en realidad, liberar un Tesoro Sagrado era lo más sencillo del mundo.

La guadaña comenzó a liberar energía mágica de un brillante color rojo en cantidades tan increíbles que varias ondas de esta comenzaron a palpitar desde arma que parecía incluso estar cambiando de forma.

Y de hecho eso estaba haciendo, ahora un par de nuevos filos acaban de emerger desde los costados de la cabeza del arma, mientras de un momento a otro se dentaban y las llamas mágicas comenzaban a tornarse azules.

—Pensé que eso solo debían usarlo como último recurso porque… Los mata o algo así— Colín miraba la guadaña con atención, sin poder evitar la sensación nerviosa que recorría su cuerpo, no de miedo, si no de emoción— Mira lo que hacen para igualar un poco nuestro poder…

Jacob se movió con gran velocidad mientras el suelo debajo de él se derretía.

Colín salto la guadaña que quería partirla horizontalmente, entonces lanzo una patada que junto con sus garras metálicas sería mortal, pero Jacob evito que se acercara siquiera a su rostro, usando la parte del mango de su guadaña.

Colín se apartó saltando hacia atrás a lo que Jacob se adelantó para cortarla pero esta vez la cola de energía lo detuvo, y usando su gran fuerza, lo aparto de ella mientras ambos regresaban al suelo.

Se dio cuenta de que sus garras se habían derretido un poco pero tras una patada al suelo, estas se regeneraron con rapidez.

—Las niñas mágicas con increíbles— Jacob no pudo evitar hacer girar su guadaña que seguía soltando llamas azules que derretían las paredes y el suelo solo con su cercanía— A veces sentía celos de mi compañera… Por cierto ¿Dónde está tu compañero con Tesoro?

—Soy independiente— Dijo Colín cruzándose de brazos con aquellas garras de metal que se veían intimidantes desde cualquier ángulo— Pero es cierto, las niñas mágicas de ahora son increíbles, no como yo…

— ¿De qué hablas?— Jacob no pudo evitar mirarla con una ceja levantada.

—No importa— Colín paso saliva y entonces le apunto al chico con sus grandes garras— ¿Seguimos divirtiéndonos, guapo? Estas que ardes pero a mí no me gusta que me sude la cola, lo siento.

Jacob corrió hacía ella a gran velocidad, entonces corto de nuevo el aire, pero esta vez, pese a que Colín lo esquivo, se dio cuenta de que su poder era mayor que antes, tanto que corto las paredes cercanas y las no tan cercanas. Pudo incluso ver grietas en los elevadores ya que estaban peleando en la gran sala.

El chico salto sobre ella, sorprendiéndola por su gran velocidad, tanto que por poco no pudo meter sus manos para cubrirse. La golpeo con tal fuerza que destrozo dos pisos hacía abajo, derritiendo incluso algunas partes.

—Vaya, sigues viva— Jacob no pudo evitar sorprenderse cuando regreso al suelo— ¡Las niñas mágicas de verdad son increíbles!

Colín se levantó de entre los escombros carbonizados, mostrando su ropa quemada, llena de ceniza y sus garras, las usadas para defenderse, destrozadas en el suelo, derretidas y deformes.

— ¡Eres muy ardiente!— Le dijo esta, mostrándole sus blancos dientes con una gran sonrisa— Se nota que estar curtido en combate y tu manejo de tu Tesoro es increíble ¡Mejor que ninguno que haya visto!

Jacob no pudo evitar sentirse nervioso de que aun hablara como si nada.

—He entrenado mucho sin mencionar que incluso he accedido a niveles más allá— Jacob le apunto con su guadaña que seguía soltando fuego azul y entonces con un rápido movimiento, ataco.

Pero no a ella, si no al techo. Él sabía que si enterraba la ciudad, todo sería más fácil.

Él estaba ahí para enterrar la ciudad y dárselos de sacrificio a los Krajs para que pudieran purificar el mundo y pese a que disfrutaba pelear, ya no le importaba, solo importaba su misión divina.

— ¡Cumplamos con nuestro deber!— Había dicho su compañero tantas veces.

Si, hoy cumpliría con su deber.

Había saltado usando el fuego de su cuerpo, entonces tras el primer ataque, giro su cuerpo con el fin de lanzar un tajo con tal potencia que pudiera destrozar el techo completo y hacerlo colapsar sobre la ciudad. Ya tenía mucho poder acumulado.

Entonces un puñetazo directo en el mango lo hizo retroceder bastante por lo que no tuvo más opción que regresar al suelo, a uno de los pasillos para ver a un nuevo contrincante que cayó a su lado.

Colín dejo de apretar sus puños. No sería necesario usarlo esta vez cosa que la relajo bastante.

—No deberían usar este poder ¡Es muy peligroso para sus cuerpos!— Había dicho aquella chica, una de sus amigas que siempre la curaba cuando terminaba una misión, antes de la llegada de los Krajs, cuando enfrentaban solo Deformados— ¿No puedes ser más considerada contigo misma?




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