Nexus Parte I: Los Remanentes.

Sentimientos encontrados.

Hela y José no se llevaron bien al principio ya que ella seguía rechazando a los hombres y él no era precisamente muy platicador con ella. Muchas veces se limitaban a hablar de cómo compenetrarse en combate.

Aun así, la mayoría de veces entrenaba sola o con las otras niñas mágicas asignadas.

— ¿Cómo van con sus niños?— Preguntó Catherine Díaz cuando terminaron con los ejercicios de ese día y mientras está limpiaba su rostro sudoroso— ¿Ya han logrado hablar con ellos?

Ese día, todos llevaban pants completos, aunque de colores diferentes y con una franja azul a los costados. Catherine llevaba uno rosa ese día.

Por otro lado, Catherine era una chica de cabellos castaños largos atados en una cola alta, de tez clara, ojos de un color café oscuro, labios gruesos y un cuerpo mejor formado que el de cualquiera de ahí, pero eso era lo normal, tomando en cuenta que ella entrenaba un arte marcial antes de que todo se jodiera.

Esa pregunta era para todas ahí, pero Hela estaba segura de que habían sido diseñadas para ella y para Amapola, casi de forma específica.

—Me alegra que pese a su edad aun tenga mucha energía— Admitió Lavanda para después tomar un sorbo de agua. El color de su pants era de un color hueso— Pero dejando de lado ese tema, creo que es muy agradable, como todos…

­         —Es muy tonto y a veces hace cosas que no entiendo pero es gracioso así que, si no matamos a los Krajs con nuestros poderes, creo que si tuvieran sentido del humor, podríamos matarlos con chistes malos y crueles— Afirmo Rosy mientras se cruzaba de brazos. El color de su ropa era verde aunque esta llevaba el short, no un pants.

De hecho, Hela llevaba también el short aunque este de color blanco con la franja de color negro.

— ¿Y tú?— Preguntó Catherine hacia Amapola que le estaba dando la espalda, por lo que no volteo ni respondió— Ah… ¡Amapola!

La chica estaba guardando sus cosas pero cuando escucho su nombre, término tirando su ropa del nerviosismo— ¡Ah, lo siento!

—No sé porque te disculpas pero tranquila, aquí están tus cosas— Lavanda le ayudo, levantando sus ropa, cosa que Amapola acepto con una leve sonrisa— ¿Y bien? Has mejorado con Jesús.

—Diego— Amapola la corrigió con amabilidad—­ Si, un poco, hemos hablado pero aún me cuesta entablar alguna conversación con él... Necesitamos tiempo, creo.

—Solo falta Hela— Catherine se giró a su lado.

—Ya lo había dicho pero no hace falta entablar amistad con ellos, solo tenemos que hacer nuestro trabajo— Hela se levantó, cargando sus cosas— Nuestra prioridad es matar Krajs ¿No es verdad?

—Es cierto pero lo haremos mejor si nos entendemos mejor— Le dijo Catherine, entonces la detuvo, sujetando su mano. Por poco se gira para sacarle un ojo pero logro contenerse— Eso me recuerda ¿Quieres venir? ¡Haremos una pijamada!

—No creo que…—Comenzó.

— ¡Perfecto, vámonos!— Dijo Catherine saltando un poco en su lugar, y entonces, sujetando su mano con mayor firmeza para entonces comenzar a jalarla hacia el pasillo— ¡Vamos chicas, vamos a tomar un baño primero!

—Pero…—Hela quería quejarse pero no pudo.

Ella debía estar centrada en su trabajo, pues no estaba ahí para divertirse o hacer amigos, estaba ahí buscando convertirse en la mejor, abrir las defensas de la ciudad y dejar que los locos entren, cosa que ella aprovecharía para tomar venganza.

— ¡Monstruo imbécil!— Hela sonreía pero no encontraba placer al matar a esas criaturas— ¡¿De verdad son tan peligrosos?! ¡Casi me dan lástima! ¡No pueden ni tocarme, bastardos!

— ¡Ten cuidado!— Grito Catherine desde atrás.

Hela, reaccionando, por poco evito que un Demoledor le aplastara, a lo que está giro, enterrando su espada en su pecho con una sonrisa confiada, solo que esta vez el monstruo abrió una boca desde su pecho listo para comérsela, ante la sorpresa de la chica que no pudo retirar su espada con facilidad.

La soltó con el fin de escapar pero cuando se aparto fue embestida por otro de los Demoledores que la golpeo en el costado, lanzándola contra un montón de rocas y provocando un gran estruendo.

Gritos llamaron su atención pero no los comprendía, mientras permanecía tirada en el suelo, un poco aturdida.  

Estaban evacuando una pequeña colonia, ya que pese a que estaban en calma, los llamados años de calma, las pequeñas colonias aún no habían sido evacuadas del todo y de vez en cuando y gracias a los escaneos satelitales, encontraban nuevos grupos de supervivientes.

Un Kraj Acorazado corría hacia las personas que estaban escondidas en los refugios.

— ¡Ayúdalos!— Alguien grito, llamándola a ella que estaba más cerca pero una sonrisa se había dibujado en su rostro mientras los gritos desesperados de los civiles se intensificaban— ¡Blanca Nieves!

Siempre había odiado ese nombre pero no importaba porque estaba por presenciar aquello por lo que había vivido tanto tiempo y sin repercusiones. Un poco de sufrimiento humano.

Comenzó a levantarse pero muy lento. 

Entonces una gran patada corto la cabeza del monstruo. José cayo directo al suelo, sin inmutarse.




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