Nexus Parte I: Los Remanentes.

La sombra misteriosa.

— ¡El jefe entro a su base, debemos hacer lo posible por mantener sus fuerzas aquí!— Grito uno de los miembros de The End mientras se centraba en disparar hacia los soldados de la ciudad que trataban de evitar su avance— ¡La ciudad caerá y los Krajs los llevaran a la salvación final!

Todos esos rebeldes estaban seguros de lo que gritaban: Ideas locas sobre los Krajs, versículos de la vieja biblia y demás libros estúpidos argumentando que solo eran herramientas de los dioses para guiar a los incautos humanos.

Eran muchos pero no estaban bien organizados, lamentablemente sus ataques eran suicidas y peligrosos, al grado de que uno solo podía causar mucho daño pues parecían estar cargados de explosivos que se activaban con su muerte.

Algunos solo se arrojaban contra la ciudad y otros tantos disparaban con el fin de mermar sus la resistencia, sin mencionar que usaban explosivos arrojadizos que eran utilizados para derribar Krajs.

— ¡Derríbenlos antes de que se acerquen más!— Grito uno de los guardias a lo que entonces una alarma salto en sus lentes especiales y eso solo pudo horrorizar a todos los que la vieron porque las cosas habían pasado de mal, a mucho peor.

— ¡Vamos a destruirlos y…!— Comenzó un rebelde loco pero una raíz gigante salida desde la tierra se le enterró en el pecho y no solo a él, también a varios soldados que estaban por ahí cerca.

—“La humanidad es lo suficientemente estúpida como para destruirse a sí misma”— Dijo uno de los Krajs que vestía ropa de granjero, un overol de mezclilla y una camisa de cuadros debajo de este, además de la clásica mascara con aquella sonrisa perpetua y ese único ojo inamovible— “Pero yo no tengo tanto tiempo”

Los rebeldes comenzaron a celebrar y a gritarles que eran ángeles.

—“Silencio”—Dijo la voz de una chica que apareció entre las nubes de humo de las explosiones, portando el mismo vestido rojo hermoso—“Seres inferiores no tienen derecho a opinar pero me alegra que reconozcan la divinidad”

Pese a que The End parecía motivado, fue los primeros en caer en manos de los Krajs que no los veían como aliados, si no como molestias que, como el resto de su raza, debían ser eliminados.

Pero a los rebeldes no les importaba. Muchos pensaban que la sangre derramada era la bebida de los dioses, necesaria para crear el nuevo mundo. Otros tantos solo se habían resignado.

Las bombas más poderosas contra los Krajs no le hacían nada y de hecho muchas no llegaban a darles por las grandes raíces que aparecían desde la tierra, protegiéndolos. Sin mencionar que el otro Kraj tenía un poder contra el que no podían pelear.

— ¡Deben detenerlos!— Gritaron los refuerzos que acaban de llegar desde la ciudad.

—“Su esfuerzo es inútil”—Dijo el que venía con el traje de granjero, levantando su mano para hacer crecer grandes raíces que fueron con velocidad hasta los soldados que crearon defensas mágicos en el último momento.

La cosa es que no aguantaron mucho y las raíces se volvieron palos de brochetas, bañados de sangre y repletos de cuerpos inertes.

—Es... Imposible…— Dijo uno de los soldados sobrevivientes, horrorizado.

Era una escena desesperante que incluso tenia a los de la base de operaciones al borde de rendirse.  

—“Se terminó”— Dijo el tipo de las raíces mientras levantaba ambas manos en dirección a la entrada de la ciudad, entonces un temblor que se sintió en toda la ciudad levantado muchas alarmas.

El Kraj se movió a tiempo antes de que una sombra cortara sus dos brazos levantados.

—Como esperaba— Un figura cubierta por una túnica con capucha negra estaba ahí, levantando como si nada uno de los brazos del Kraj, pues si logro arrancarselo— Son rápidos. 

El Kraj ni se había dado cuenta hasta que levanto su brazo, al cual le faltaba desde arriba del codo.

—Esperaba algo de sangre pero entonces es verdad que ninguno de ustedes tiene— La sombra contemplaba el brazo con atención, incluso lo agitaba tratando de que algo chorreara— Su cambio es increíble, si me permiten decirlo ¿Me lo puedo quedar?

Kraj había recuperado su brazo pero utilizando raíces del suelo, las cuales se juntaron para crearle uno nuevo.  

Con un movimiento rápido creo raíces que fueron todas contra el chico quien retrocedió por poco para evitarlas, solo para ser sorprendido desde atrás, pues una raíz lo había atravesado como si nada.

Pero la sombra se mantuvo de pie, entonces con gran fuerza destrozo la gruesa raíz, aunque esto no evito que cayera de rodillas, escupiendo sangre.

—“No eres nada frente a un dios”—Dijo el Kraj.

— ¿Eres quien para hablar?— Pregunto la sombra poniéndose de pie como si nada— Solo eres un dios falso ¿No?

El Kraj pareció adquirir un tic, de hecho, su compañera también.

— ¿Qué pasa? ¿Golpee un punto sensible?— La sombra parecía disfrutar lo que veía—  Para hacerte llamar dios, tienes emociones humanas ¿No? Deberías evitar esas cosas, si quieres llamarte a ti mismo dios.

—“Quédate quieto, escoria”— Dijo la del vestido y entonces varias raíces, esta vez mucho más finas, atravesaron a la sombra desde varios ángulos, levantándolo como si fuera una crucifixión— “No eres digno de menospreciarme, inmundo defecto”




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