Nexus Parte I: Los Remanentes.

Los que buscan la muerte.

Un choque de poderes hizo temblar toda la ciudad subterránea, haciendo sonar alarmas y generando grietas en algunas zonas por donde los combatientes pasaban e incluso los pasillos reforzados caí con facilidad. El elevador central, pese a ser lo más resistente de la ciudad, estaba recibiendo bastante daño entre el fuego y el hielo que se desprendía.

— ¡Vamos a tirar la ciudad juntos!— Gritó Bruno mientras hacía girar su guadaña en llamas para entonces embestir contra su rival quien detuvo su embestida con un puñetazo que de nuevo, genero una onda de energía bastante potente.

Ambos comenzaron a forcejear mientras en el suelo, muchas grietas se formaron y escombros se levantaron.

—No puedo permitir que lo hagas— Dijo Alejandro que pese a que estaba disfrutando de un combate contra un igual a muerte, no podía dejar que la ciudad cayera y mucho menos por culpa de un loco sectario y de él.

Él había notado que Navier estaba combatiendo contra los sectarios y contra algunos Krajs que parecieron salidos de la nada, lo que le preocupo a sobremanera. Algo había pasado.

Alejandro uso su fuerza para apartar la guadaña del tipo lejos de él y entonces con un rápido movimiento trato de golpearlo en el pecho, a lo que este uso su brazo libre para cubrirse pero debido a la fuerza del guante liberado, termino siendo lanzado del otro lado de la instalación, destrozando otro pasillo central.

Alejandro había tenido tiempo para analizar sus patrones de ataque y la fuerza de los mismos así que pese a que era divertido sabía que no podía estirar el combate por mucho tiempo más.

Se preparó para saltar contra él pero se detuvo cuando que el tipo ya se había movido a su lado.

Él no había sido el único en estar analizando a su oponente.

Alejandro por poco evita que lo corten por la mitad, deteniendo el filo con uno de sus guantes, entonces trato de contraatacar con su brazo libre pero el tipo, usando su peso, desvió el puño de Alejandro hacía abajo, entonces con un rápido movimiento de muñeca, termino por golpearle en la cara con el mango de su guadaña lo que lo lanzo contra la pared contraria, solo para destrozarla.

—Creo que eres más joven que yo así que no debería decírtelo pero mi experiencia en combate es mucho mayor a la tuya— Afirmo el tipo mientras de nuevo hizo girar su guadaña para entonces enterrar su mango en el suelo— No te creas la gran cosa solo por portar una de estas cosas ¡Yo también tengo una y tengo un Lucero! ¡No eres tan especial, muchachito!

Alejandro no pudo evitar pensar que se habían adelantado a él, algo que era bastante raro y difícil incluso para los más experimentados.

Se dio cuenta que hasta ese punto, ese hombre se estaba conteniendo.

Se levantó de entre los escombros, limpiando la comisura de su boca, pues estaba sangrando. El sabor metálico en su boca le llenó de una extraña energía y una sensación que hace mucho no sentía.

— ¡Concéntrate, no podemos perder!— Le grito la voz de Amapola quien acaba de saltar sobre ellos para ayudar a Navier en los pisos superiores con los invasores— ¡Acaban de aparecer del tipo raro de Krajs así que termina con él rápido!

Alejandro no pudo evitar sonreír un poco cuando la escucho hablar sobre aquellos Krajs.

Más razón para terminar rápido con este loco e ir a aplastar a sus verdaderos enemigos.

Alejandro se lanzó con velocidad hasta el tipo que evito el golpe con el mango de su guadaña, entonces la giro para desviar a Alejandro y tomando impulso, trato de cortarlo, a lo que Alejandro, usando el hielo, se elevó, y entonces en el aire lanzo puñetazos que dieron en su rival, provocando que este cayera al piso de abajo.

Bruno había logrado ver las ráfagas de hielo pero esperaba que su aura de fuego fuera suficiente como para derretirlas por lo que recibió ambos golpes sin levantar los brazos, lo que provoco que por poco perdiera la cabeza.

Bruno se elevó con el fuego y tato de cortarlo en el aire pero Alejandro de nuevo esquivo el corte a lo que esta vez golpeo la guadaña para desequilibrarlo, tratando de lanzar más ventiscas que su enemigo pudo esquivar por poco.

Al final, Bruno logro evitar salir disparado por las ventiscas, enterrando el filo de la guadaña en el suelo para equilibrarse y apartarse.

Admitió, solo para si mismo que el mocoso era bueno.

—Es divertido enfrentarme a ti ¿Sabes? Eres mejor que esos Krajs pero ahora mismo hay uno de ellos que quiero matar con mis manos y no puedo esperar a hacerlo así que ¡Terminemos ya!— Dijo Alejandro con alegría.

—Que “esos” Krajs estén aquí solo significa que escucharon nuestro llamado y purificaran esta tierra de pecadores— Aseguro Bruno, consciente de que esos Krajs tan raros solo podían ser aquellos que él mismo vio en el pasado— ¡Ya no pueden hacer nada!

— ¿De verdad te crees toda esa mierda?— Preguntó Alejandro, alzando una ceja en su dirección.

—En un principio no— Admitió Bruno, mirando su palma extendida, dándose cuenta de que estaba temblando. Estaba claro que no quería tener nada que ver con esos Krajs tan extraños— Pero tanto tiempo vivo sabiendo que todo terminara de la peor forma… Creo que al final me rendí.




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