Nexus Parte I V: La Singularidad

…Pero la gente normal destruye.

—Dime que ya los encontraste— Irene tecleaba con rapidez en su panel, mostrando una mueca preocupada.

—Sigo buscando. No puedo creer que de verdad desaparecieron aunque lo más probable es que el enemigo este con ellos. No encuentro su señal tampoco— Beatrisa también tecleaba con rapidez desde su propio panel de control— ¿Control?

—Búsqueda infructuosa— Dijo la inteligencia artificial.

—Según los datos controla el espacio, quizá están demasiado lejos de nuestros radares, no lo sé— Beatrisa tranquilizo a su hermana— Ellos estarán bien, creo…

— ¿Pero si no?

—Tienen eso, el modo C…

—Exacto, lo tienen pero ¿Y si sale mal? Incluso si mostraron una alta compatibilidad incluso a tener dos, no sabemos cómo salga.

Beatrisa ya lo había olvidado por lo que no pudo evitar hacer una mueca. Seguía siendo un 50/50— Hay que seguir buscándolos… 

Hernando estaba sentado en una de las columnas blancas, observando el final de sus enemigos o eso quería pensar pero ninguno estaba de verdad muerto, lo que lo hizo recordar que estaba pelando contra niñas mágicas que se curan independientes de sus Orígenes.

Gabino había logrado que la mayoría de las columnas se apartaran de él y de Edward pero ahora Edward tenía una herida en el costado, tanto que estaba de rodillas mientras que el propio Gabino había perdido parte uno un par de sus dedos.

Celeste había perdido una de sus piernas aplastada por una columna mientras que Lavanda ya no tenía su brazo entero por tratar de detener el embiste de la lluvia de columnas.

Pero estas ya se estaban curando. De hecho, los chicos que no eran mágicos, también.

El proceso de regeneración de la fórmula de Diego no era precisamente indolora ni muy rápida pero funcionaba.

—Que interesante… Me pregunto qué tantos ataques más resistirán— Dijo Hernando con despreocupación al notar su curación.

Lavanda apareció detrás de él listo para cortarlo mientras Celeste había alzando peligrosamente su cuello pero entonces la chica termino cortando un espacio vacío solo para ser por poco golpada por Lavanda, pues esta logro desviarse muy rápido antes de generar verdadero daño en su amiga.

Hernando ahora los veía hacia abajo, pues estaba sobre un pilar que sobresalía de arriba.

De verdad odiaba a esa clase de gente.

—Este mundo también es bueno— Le había dicho su amigo David con una sonrisa en el rostro— Quizá podamos construir ese mundo aquí mismo, uno mejor donde podamos ayudar a construir el futuro juntos.

Eso fue lo que hicieron, se centraron en mejorar el mundo con la ciencia y cuando encontraron los Oasis, pareciera que podrían compartir todo no solo con su mundo, si no con otros tantos más.

Un disparo en la cabeza.

— ¡David!— Grito Hernando corriendo hacia su amigo pero era inútil.

—Ahora, doctor Minkowsky ¿Por qué no hablamos de cómo aprovechar todo esto?— Había dicho el hombre con una sonrisa maliciosa. Estaba claro que él no sabía cómo funcionaba y lo necesitaba para hacerlo pero cuanta menos gente lo sepa, mejor y David era el más inútil.

Los genios crean pero la gente normal solo destruye y eso le quedó muy claro cuando aquellas personas usaron su invento que sería útil para compartir información, para desarrollar otros avances, terminaron usándolo para la conquista.

Lamentablemente para ellos la Singularidad ya existía por lo que aquel Oasis termino siendo detenido por el líder quien de un momento a otro termino destrozando no solo el laboratorio, si no cubriendo todo el planeta en una lluvia de fuego infinito.

La muerte de ese Oasis sería lenta y tortuosa.  

—Fuiste tú quien creo esto ¿Cierto?— Preguntó Edwin Schrödinger, viendo todo el sistema creado para invadir otros Oasis que había terminado creando Hernando— Ya veo, ya veo, es un poco mejor que el primero que hice, lo admito.

— ¿Quién eres?

—Soy tu, o al menos alguien que hizo lo mismo que tu— Le dijo Edwin mirándolo con atención— Esto que hiciste aquí es increíble…

—Es un arma de guerra…

—Cierto pero no es su propósito inicial ¿No?— Edwin toco la maquina con cierto anhelo— Querías ayudar a la gente ¿No? Otro genio incomprendido que término presa del egoísmo de la gente normal.

Hernando lo observo con atención.

—Nuestro propósito siempre será ayudar a la gente, incluso si son idiotas y violentos ¿Lo entiendes? Si es así, entonces ¿Por qué no vienes conmigo? Te mostraré cual es nuestro sagrado propositivo— Le dijo el hombre extendiendo su mano con una cálida sonrisa.

Hernando ni lo dudo, de todas formas ya no le quedaba nada en ese Oasis.

Aun así, su sueño perduro, crear un Oasis donde todos puedan vivir tranquilos en paz porque, según lo que dijo Edwin, crear era el trabajo de los genios pero ahora entendía que detener a la gente egoísta también era su deber.

Con un chasqueo de sus dedos, aparecieron en un nuevo Oasis, no, era el mismo Oasis pero ahora toda la materia, todo el espacio estaba distorsionado, como si hiciera mucho calor.




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