Nexus Parte I V: La Singularidad

Lo que debes ser.

Samantha observaba con atención su tablero inteligente, eliminando algunos mensajes de advertencia para acto seguido modificar algunos parámetros desde otra pantalla lo que evitaban que se mensaje volviera pero al final, no tardaba en regresar.

La única verdad es que tampoco le importaba.

La chica no solo llamaba la atención por ser pelirroja y hermosa, si no por estar trabajando en una empresa de tecnología de la más alta categoría mientras solo tenía quince años.

Llevaba el uniforme de su escuela, un saco gris con los bordes negros y una falda negra que le llegaba hasta sobre las rodillas. Acomodo sus lentes mientras se recargaba en su mano sobre su escritorio.

La zona donde trabajaba era grande, con varios cubículos que estaban cubiertos por paredes de energía azulada que impedían que la gente se viera una a otra. Todos acomodados en varias filas. Algunos de ellos hablaban entre ellos por ventanas creadas entre la energía o bien había otros que tenían más de un solo cubículo por el tamaño de su investigación.    

—Pareces aburrida— Dijo la voz de una chica de cabellos largos morenos atados en una cola alta, tez clara, labios delgados, nariz respingada y unos ojos oscuros profundos. Vestía un traje elegante con un saco negro, una blusa blanca, una falda negra corta pero con unas mallas negras. Ella abrió una ventana en la energía para verla— No me sorprende, a una adolescente no puede importarle menos este trabajo.

Samantha se miró de reojo y de forma automática borro otro mensaje y acto seguido modifico uno de los parámetros.

—Es más fácil que los manejes desde lo más bajo, mira— Dijo la chica apartando a Samantha quien solo pudo mirarla con una ceja levantada, un tanto sorprendida de que tratara de entrar por el hueco en la energía— Así esos mensajes tardaran en aparecer y al final las modificaciones son mínimas.

La chica se apartó y cerró el canal, despidiéndose con la mano.

Samantha regreso la vista a su prueba y se dio cuenta de que tenía un punto pero aun así, debía mantener altos algunos parámetros porque si no, su experimentación fallaría en donde importaba.

La chica no le dio importancia tras un rato y siguió trabajando.

Al final pudo regresar a su casa pero un chico la esperaba ahí cerca. De hecho, era su vecino. 

— ¿Qué ocurre?— La chica lo saludo con la mano.

—Ah, solo quería entregarte la comida que hizo mamá— Le dijo Somerset Locke levantando una charola de comida— ¿Cómo te fue en el trabajo? ¿Para qué pregunto? Seguro increíble, al fin y al cabo hablamos de la niña genio del nuevo milenio.

Somerset era un chico delgado y alto, de cabellos negros ondulados cortos, labios delgados, nariz fina, ojos de color negro y una tez bronceada. Portaba el mismo uniforme de la chica pero sin la falda, en su lugar, un pantalón negro.

—Cállate— La chica hizo una mueca y tomo el traste con la comida— ¿Te quedaras?

—Es tarde, no creo poder— El chico se encogió de hombros— Pero mañana vamos al Karaoke, así que…

—Sabes que trabajo…— Samantha hizo una mueca.

—No pero digo que podría pasar después de eso— El chico se encogió de hombros y le dio un pequeño zape en la frente— Deberías renunciar, estás perdiendo la única oportunidad para ser un adolescente idiota.

—El único adolescente idiota eres tu—­ Le dijo la chica mirándolo irse.

—Es verdad pero podríamos ser dos— Le dijo el chico sin girarse y moviendo su mano.

Samantha lo entendía muy bien, así que se metió a su casa para comer y preparar sus deberes del día de mañana.

Vivía sola pero no tenía problema con eso. Se acostumbró muy rápido.

Sus padres murieron hace mucho, no tenía familiares que se encargaran de ella y dejar el trabajo no era opción ya que era gracias a la beca de la escuela y del trabajo que podía costearse vivir.

Aun así la compañía de su mejor amigo Somerset era suficiente para ella.

— ¿Verdad que fue mejor con mi idea?— Al siguiente día su vecina pregunto de forma brusca sorprendiéndola un poco, tanto que por poco salto de su asiento y grito— Ah, lo siento, lo siento, pero ¿Verdad que fue una gran idea? ¿Cómo lo llevas? ¿Necesitas más ayuda?

—No la necesito— La pelirroja regreso a su asiento— De todas formas ¿Qué quieres?

—Ayudar a la más joven— La chica se encogió de hombros recargándose en el borde de la ventana de su cubículo— Quiero ser una gran superior, eso es todo, como sea ¡Soy Nicolasa Fatio!

­—Ah, soy Samantha Newton— Dijo la chica aceptando la presentación.

—Llevémonos bien— La mujer sonrió ampliamente.

—Claro…

—Bien, entonces ¿Qué te parece si salimos de aquí? Yo ya termine mi prueba de hoy…— Dijo la mujer señalando la salida de su cubículo— ¡Tomémonos el resto del día libre y comámonos un pastel!

—No creo que sea lo mejor— Dijo la chica negando con la cabeza.

— ¿Por qué no? Seguro es lo que harías ahora si fueras una adolescente normal— Le dijo Nicolasa haciendo una mueca— Incluso si tienes problemas financieros, explotarte a tan poca edad ¡Eso es un crimen!




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