Nilo

Pan caliente, problemas tibios

‎—Nilo.

‎—Mmmm.

‎—Nilo.

‎—¿Qué pashu?

‎—Levántate hijo.

‎Nilo abrió un ojo. Luego el otro. Luego ninguno.

‎—Todavía es temprano —murmuró, enterrando la cara en la almohada.

‎—Es tarde para el pan —respondió la voz de su abuela desde la cocina—. Y el pan no espera eh.

‎Eso sí lo despertó.

‎Nilo se sentó de golpe. El olor ya estaba ahí. Pan recién hecho. Pan de verdad. Pan que cruje cuando lo aprietas poquito mmm irresistible.

‎—Ya voy —dijo, arrastrando los pies.

‎La abuela de Nilo era bajita, fuerte y tenía brazos capaces de cargar sacos de harina como si fueran plumas. Nadie sabía cómo, pero nadie preguntaba. Era mejor así.

‎Sacó unos panes redondonditos y doraditos y los metió en una bolsa de tela.

‎—Escucha bien —dijo, mirándolo fijo—. Tienes que llevar esto a la casa azul.

‎—¿La azul azul o la azul medio verde?

‎—La azul que parece cansada.

‎—Ah ok ok.

‎—Después del puente.

‎—¿El puente lento o el puente que cruje?

‎—El lento.

‎—Ah… —Nilo suspiró—. Ok.

‎La abuela le dio la bolsa y le recalcó

‎—No te comas ninguno eh, que yo te conozco

‎—No me los como nunca.

‎Ella lo miró.

‎—Nunca… cuando yo miro.

‎Nilo sonrió nervioso.

‎—Voy y vuelvo.

‎—Y no tomes atajos.

‎—No tomo atajos —dijo él, saliendo rápido antes de que ella agregara algo más.

‎El pueblo estaba despertando.

‎Un señor con sombrero regaba plantas que gritaban cuando les caía agua fría.

‎—¡Para para, esta fría! —decía una.

‎Una chica barria su casa circular

‎—Buenos días, Nilo.

‎—Buenos día señora

‎Nilo siguió caminando.

‎—Solo pan —se dijo—. Entregar pan. Fácil. Pan, casa, volver.

‎Olfateó la bolsa.

‎—Esto Huele muy bien, voy a esforzarme en no comerme ninguno

‎La bolsa no respondió, pero parecía tentarlo.

‎🐢-EL PUENTE LENTO-

‎El puente estaba ahí.

‎Quieto.

‎Demasiado quieto.

‎Nilo puso un pie.

‎El puente avanzó un paso.

‎—No, no, no… —Nilo frunció el ceño—. Hoy no, ¿sí?

‎El puente crujió… satisfecho.

‎—Vamos, tengo prisa.

‎El puente avanzó otro paso.

‎—Oye, te prometo que regreso mañana y caminamos tranquilos.

‎Nada.

‎Un anciano pasó silbando y cruzó sin problema.

‎—¿Cómo hiciste eso? —preguntó Nilo.

‎—Caminando —respondió el anciano—. El puente odia cuando lo apuran.

‎—Pero yo no lo estoy apurando.

‎El puente dio otro paso.

‎—…un poco.

‎Nilo respiró hondo.

‎—Ok, ok. A tu ritmo.

‎Cruzaron.

‎Tardaron bastante.

‎Mucho.

‎Demasiado.

‎—Si el pan se enfría es tu culpa —le dijo Nilo al puente.

‎El puente crujió ofendido.

Pero logro avanzar sin problemas

‎🐦-EL PÁJARO METICHE-

‎Del otro lado, algo azul cayó frente a él.

‎—¡PAN! —gritó el ave.

‎—¡Oye! —Nilo dio un salto—. No se grita así pelotudo.

‎—¿Es para mí?

‎—No.

‎—¿Seguro?

‎—Sí.

‎—¿Y si solo lo pruebo?

‎—Noo.

‎El ave se inclinó y mordió la bolsa.

‎—¡EH!

‎—Tranquilo, solo una esquina.

‎Nilo jaló la bolsa.

‎—¡Deja eso, es un encargo!

‎El ave masticó.

‎—Mmm… está bueno.

‎—¡Oye!

‎—Ah —dijo el ave—. Entonces no debo comerlo.

‎Se quedaron mirándose.

‎—¿Puedo olerlo? —preguntó.

‎—NO.

‎—Ok.

‎El ave lo siguió unos pasos.

‎—¿Y si me das uno mañana?

‎—Tal vez.

‎—Genial hermano.

‎Se fue volando… directo contra una nube.

‎—puff...qué día —murmuró Nilo.

‎🧭 EL CAMINO EQUIVOCADO

‎Dos caminos.

‎Uno recto.

‎Uno curvo con faroles prendidos.

‎Nilo recordó.

‎—No atajos.

‎Tomó el recto.

‎Llegó a un muro.

‎—Perfecto.

‎Una mujer sentada en una escalera lo miró.

‎—Te equivocaste.

‎—No, seguí derecho.

‎—Exacto.

‎—Busco la casa azul.

‎—Curva —dijo ella—. Siempre es curva.

‎—Pero ese es un atajo.

‎—No —respondió—. Es el camino que tarda menos. Eso no siempre es un atajo.

‎Nilo la miró.

‎—No entendí nada.

‎—Entonces vas bien.

‎🏠 -ENTREGA FINAL-

‎La casa azul estaba silenciosa.

‎Nilo tocó.

‎Nada.

‎Tocó otra vez.

‎—¿Pan? —preguntó una vocecita desde adentro.

‎—Sí.

‎La puerta se abrió.

‎Una señora pequeña lo miró con ojos brillantes.

‎—Llegaste justo.

‎Nilo le entregó el pan.

‎—Mi abuela dice que el pan sabe mejor cuando se entrega rápido.

‎—Tu abuela sabe muchas cosas —dijo la señora—. Dile gracias.

‎—Se lo diré.

‎🌅 -REGRESO-

‎Nilo caminó de vuelta, cansado pero tranquilo.

‎No fue una gran misión.

‎Pero tampoco fue fácil.

‎Cuando llegó, su abuela ya estaba horneando otra tanda.

‎—¿Te demoraste? —preguntó.

‎—Un poco.

‎—Bien —dijo—. Eso significa que hiciste las cosas bien.

‎Nilo parpadeó.

‎—¿Sí?

‎—Sí. Si fuera fácil, cualquiera lo haría.

‎Le dio otra bolsa.

‎Nilo sonrió.

‎—¿Otro encargo?

‎—Siempre hay otro.

‎Nilo con flojera respondió.

–Ohhh, bueno ya voy

FINNNNN



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En el texto hay: mundo de fantacia

Editado: 01.01.2026

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