León desciende lentamente mientras su maná sigue recargándose, observando cómo la nube de polvo comienza a disiparse. Cuando la carga de su maná se completa, dispara la octava ráfaga, atravesando la nube y disipándola por completo. Las esferas cercanas son destruidas y el dragón queda completamente expuesto, mostrando un daño considerable.
Un rugido fuerte vuelve a resonar, y el dragón comienza a agitar sus alas en un intento por elevarse. Aunque las alas están dañadas, no es suficiente para evitar que el dragón continúe volando. Se pueden ver chispas saliendo de las grietas de su cuerpo metálico, señales de los múltiples daños sufridos. En ese momento, mientras el dragón ruge, León se lanza hacia su cuello y le clava las espadas con una estocada directa. El rugido de la bestia se corta de golpe y, desesperada, usa sus garras para intentar quitárselo de encima. León consigue escapar de sus ataques, pero no antes de infligir un daño considerable. Aunque no es suficiente para derrotarlo, el dragón ha perdido la capacidad de rugir.
Una nueva carga de maná se completa, y León lanza la novena ráfaga, destruyendo otra gran cantidad de esferas. Sin poder rugir, el dragón opta por un ataque suicida, embistiendo al aventurero con toda su fuerza mientras todavía dispara su láser. León, desprevenido tras la ráfaga, no logra evitar el impacto y es lanzado al suelo. Se levanta lentamente, esforzándose, mientras el dragón vuelve a atacar desde el aire. Esta vez, logra esquivarlo, y desde el aire observa cómo el dragón intenta despegar de nuevo. Con decisión, se lanza hacia una de las alas del dragón, atravesándola con sus espadas y, usando sus turbinas para propulsarse, logra rasgar parte de ella. Sin embargo, el dragón sigue en pie; lo que ha dañado es solo metal, y sabe que necesita destruir una sección completa para impedirle volar.
Por unos instantes, la visión de León se nubla. El agotamiento de la batalla empieza a hacer mella en él. Apenas tuvo un breve descanso antes de que el dragón saliera del huevo, y desde entonces ha estado combatiendo sin tregua, forzando al máximo su concentración y sus fuerzas. El enemigo ha sido implacable, capaz de realizar ataques suicidas con tal de eliminarlo. El dragón lanza otro ataque, intentando morderlo, pero León lo esquiva y aprovecha para atacar nuevamente el ala dañada con sus espadas.
Una vez más, su carga de maná se completa y lanza la décima ráfaga con Atomic, destruyendo más esferas. Gracias a sus constantes ataques, los aventureros en el campo han logrado reorganizarse, recuperarse y apoyarse mutuamente. El trabajo en equipo ha permitido que aún no se registren muertes. Los heridos son alejados del campo de batalla, y un grupo de aventureros se organiza para protegerlos hasta que puedan recuperarse. Sin embargo, los suministros son limitados. Muchos aventureros ya no pueden continuar combatiendo, mientras que otros no tienen forma de curar sus heridas. Los sanadores se concentran en los casos más graves, dejando al resto esperando el final de la batalla.
León ahora se encuentra en una posición de ventaja sobre el dragón. Sin la capacidad de rugir, la bestia ha perdido también la posibilidad de disparar su aliento láser. León arremete constantemente contra el ala dañada, esforzándose para forzar al dragón a caer. La undécima ráfaga sale de su cuerpo con Atomic, destruyendo más esferas. Sin embargo, mantener el ataque está siendo cada vez más difícil. El cuerpo de León también empieza a mostrar señales de agotamiento. Sabe que el tiempo de la armadura Átomo está en su punto crítico; seis minutos han pasado desde que la activó. Está en una carrera contra el tiempo. Sin la armadura, no tendrá el poder suficiente para derrotar al dragón, y debe acabar con él antes de que su tiempo se agote.
El dragón, cada vez más afectado por sus heridas y la estructura dañada de su ala, lucha por mantener el vuelo. Finalmente, decide descender y aterriza pesadamente entre los escombros de la ciudad. Justo en ese momento, la carga de maná de León se completa, y él lanza la décimo segunda ráfaga de Atomic. El dragón, debilitado y consciente de su situación, espera pacientemente a que León termine su disparo.
Sabiendo que la batalla aún no ha concluido. Ningún otro aventurero se atreve a acercarse al monstruo mecánico; comprenden que, individualmente, no tienen ninguna oportunidad. Se mantienen a distancia, dispuestos a intervenir si es necesario, pero dejando la responsabilidad al enmascarado aventurero que ha estado enfrentando al dragón desde el principio.
León continúa su ataque con una estocada en picada, pero el dragón, ahora en tierra, bloquea el golpe con su garra. El impacto es fuerte, pero no logra penetrar su defensa. Se aleja rápidamente, utilizando sus propulsores para tomar distancia y evitar los contraataques de la bestia. A pesar de las múltiples grietas y abolladuras que cubren al dragón, aún sigue en pie, resistiendo el ataque de las espadas láser. Lanza la décimo tercera ráfaga de Atomic, disminuyendo nuevamente la cantidad de esferas alrededor.
Tras la ráfaga, León se lanza nuevamente al ataque, pero esta vez es golpeado por un coletazo que lo hace retroceder. Sin perder el ritmo, el aventurero se recupera y vuelve a la carga, logrando desviar otro ataque de la cola con sus espadas. Usando su agilidad, se eleva rápidamente y realiza una maniobra evasiva, posicionándose detrás del dragón. Equipado con Ulises, dispara directamente a la espalda del dragón, empujándolo hacia adelante con el impacto. Antes de que el dragón pueda reaccionar, dispara nuevamente, causando más daño.
El dragón, en un intento por recuperar su postura, utiliza sus alas para cubrirse. Sin embargo, León no le da tregua y lanza la décimo cuarta ráfaga de Atomic, destruyendo las esferas en su zona y dándole ventaja en la batalla. A medida que los minutos pasan, el tiempo de Átomo se acerca a su fin. León sabe que está en una carrera contrarreloj; solo le quedan tres minutos antes de que la armadura se desactive, lo que lo dejaría vulnerable. A pesar del agotamiento que siente acumulándose en su cuerpo, sigue combatiendo con determinación. El dragón, por su parte, ha perdido su estrategia y ataca con la fuerza bruta de su tamaño y poder.