HACE 3 AÑOS
“El nivel SSS no es un regalo, Kael. Es una maldición.”
La voz de su abuelo resonaba en su cabeza mientras los médicos tecnomágicos le implantaban el sello ocultador en la base del cuello. Un chip de nanotecnología fusionado con hechizos antiguos que comprimía su energía cósmica digital (ECD) hasta niveles irrelevantes.
“Si el mundo se entera de lo que eres, te usarán, te manipularán o te destruirán. Mejor ser un nadie que un dios enjaulado.”
EL PRESENTE – ACADEMIA ARCANOTEC
Las 7:47 de la mañana. Kael Vázquez ajustaba sus gafas rotas con un trozo de cinta aislante negra que había encontrado en uno de sus cajones. Su bata de mantenimiento gris tenía más parches que tela original, y sus zapatos de goma tenían un agujero por donde se le asomaba el dedo gordo del pie izquierdo.
“Otra semana de trabajo”, murmuró mientras tomaba su herramienta principal: un destornillador mágico que cambiaba de tamaño según la necesidad, y que había arreglado al menos diez veces en el último mes.
La Academia Arcanotec era el lugar más avanzado del continente donde magia y tecnología caminaban de la mano. Los pasillos estaban llenos de paneles de cristal arcánico que mostraban datos en tiempo real, las luces eran hechizos de luminiscencia programados por IA, y hasta los ascensores funcionaban con portales mágicos estabilizados por chips de última generación.
Pero Kael no tenía acceso a esas maravillas. Su puesto era en la Planta -3, el nivel más bajo de la academia, donde se guardaban los equipos obsoletos y los cables de energía que alimentaban las instalaciones superiores.
“Revisión semanal de la sección 7B”, leyó en su tablet de trabajo (también arreglada por él mismo). “Cables de ECD de nivel SS+. Cuidado extremo recomendado.”
Kael bajó por las escaleras de servicio hasta llegar a la sala. Los cables eran unos tubos metálicos brillantes que emitían un suave brillo azul, con símbolos mágicos que parpadeaban cada vez que pasaba una corriente. Se puso sus guantes de protección – también muy usados – y comenzó a revisar los conectores.
De repente, se oyó un estruendo ensordecedor desde arriba, seguido de un zumbido que hizo vibrar todo el suelo. Los símbolos en los cables comenzaron a parpadear de forma errática, cambiando de azul a rojo oscuro.
¡Zzzzzzt!
Un chispazo salió de uno de los conectores justo cuando Kael iba a tocarlo. Se retiró rápidamente, frunciendo el ceño. Eso no era normal – los cables SS+ estaban diseñados para ser completamente seguros.
“¿Qué demonios está pasando ahí abajo?!”
La voz resonó por todo el pasillo, fuerte y cargada de autoridad. Kael giró la cabeza y se encontró frente a la figura más imponente de la academia: Ryuji Kim.
Con sus cabellos negros como el azabache peinados hacia atrás, su uniforme de estudiante de élite ajustado a su cuerpo atlético, y su brazalete tecnomágico de plata que emitía un brillo azul intenso, parecía haber salido directamente de una portada de revista. Era el único estudiante de nivel SS de la promoción – y el más joven en alcanzar ese rango en la historia de la academia.
“¿No te leíste la señal de advertencia?” preguntó Ryuji, acercándose con paso firme. Sus ojos color ámbar escaneaban los cables con una mirada experta. “Estos son de nivel SS+. No están para que gente sin capacitación los toque.”
Kael se quitó los guantes y los colocó sobre la mesa, con una sonrisa tranquila: “Disculpa, señor Kim. Soy Kael, del departamento de mantenimiento. Estoy haciendo la revisión semanal que me asignaron. Y para tu información, sí sé lo que estoy haciendo – he estado cuidando estos cables desde hace dos años.”
Ryuji frunció el ceño, mirándolo de arriba abajo como si estuviera evaluando un objeto sin valor: “¿Dos años? Entonces deberías saber que cuando los símbolos cambian a rojo, significa que hay una fuga de ECD. Y si la fuga se propaga…”
“…puede infectar todo el sistema de la academia con un virus que corrompe tanto la tecnología como la magia”, completó Kael, acercándose de nuevo a los cables. “Ya lo sé. Eso pasó hace cinco años, ¿no? Se perdieron tres proyectos importantes y un profesor tuvo que retirarse porque su capacidad mágica se vio dañada.”
La cara de Ryuji se puso roja de ira. Ese incidente era un tema tabú para él – porque su padre había sido el responsable del fallo que lo provocó.
“¿Te atreves a mencionar eso?” gritó, y sus manos comenzaron a generar pequeñas corrientes eléctricas con destellos de magia dorada. “Quizás necesites que te recuerden por quién estás hablando. Soy Ryuji Kim – nivel SS, creador del hechizo-algoritmo ‘Rayo Dato’ y ganador del Concurso Arcanotec del año pasado. No tengo por qué escuchar descaros de un…”
“…de un D-“, terminó Kael, sacando su identificación y mostrándosela. La pantalla mostraba claramente su nombre, su puesto y su nivel registrado: KAEL VÁZQUEZ – MANTENIMIENTO – NIVEL D-. “Ya sé, señor Kim. Todo el mundo lo sabe. Pero el nivel no define la capacidad de arreglar cables, ¿verdad?”
En ese momento, la alarma de la academia se activó con un sonido estridente que hizo temblar los cristales:
“¡ALERTA ROJA! INTRUSIÓN ARCANOTECNOLÓGICA DETECTADA – VIRUS ‘CORRUPCIÓN DIGITAL’ – NIVEL DE PELIGRO MÁXIMO – TODOS LOS PERSONALES, A POSICIONES DE SEGURIDAD”