No Apto para menores

Capítulo Seis

Él es un pesado

Procesamos la información mientras las personas pasaban a nuestro alrededor, debíamos movernos de lugar porque estorbábamos a los demás, pero no lo hicimos. Nos mantuvimos parados, mirándonos unos a otros con los boletos en la mano.

Eddy fue el primero en romper el silencio.

—Siendo completamente honesto, no me agrada en lo absoluto que Sofí se siente a tu lado. —Ni siquiera eres su amigo, solo un simple desconocido que su madre invitó —dijo molesto.

—Pues seré un desconocido, pero al final le caigo mejor que tú y confía más en mí. Además, tú eres un exnovio, es más enfermo para ella que esté a tu lado. Lamento decepcionarte, pero ella no se sentará contigo. Mejor suerte para la próxima —respondió Laín intentando caminar rápidamente conmigo a su lado.

Eddy no podía hacer nada, pues sus manos estaban ocupadas con lo que habíamos comprado, más que adolescentes, parecían unos niños peleando de esa manera. Yo estaba a favor de Ed, a mí no me agradaba tampoco estar tanto tiempo cerca de aquel tipo, ni mucho menos después de todo lo que estaba ocurriendo.

No era porque tuviera miedo, no lo hacía, era por la forma en que todo se estaba dando.

Me aparté de Laín y, dirigiéndome hacia Ed, le quité el boleto de su mano y le puse el mío.

—Ya está, asunto arreglado. Se sentarán juntos ustedes, mátense si quieren, pero yo veré la película en paz.

—¿Tienes miedo de sentarte a mi lado, pequeña? —dijo Laín sonriendo, noté que efectivamente se le formaban una especie de hoyuelos.

—Nada que ver —respondí inmediatamente—. Simplemente es para que no haya malentendidos esta noche.

—Sí, claro. Repítelo hasta que te lo creas. —dijo.

Agarrando mis palomitas, pasé por su lado, entregué mi boleto y me dirigí a la sala cuatro dejándolos atrás. Busqué mi asiento y comencé a comer, pero para mi mala suerte, cuando empezó la película, ya tenía menos de la mitad gracias a todos los cortos que habían pasado. Odiaba eso.

A mi lado, un chico tiró su bebida, la luz de la pantalla no ayudaba mucho, así que tomé mi celular para alumbrar y revisar que no me hubiese manchado. Fue entonces que vi las notificaciones, en ellas, otro mensaje de Laín.

<<Aún estás a tiempo de sentarte a mi lado, pequeña>>

Qué perseverancia tenía el tipo para estar fastidiando.

Seguí comiendo las palomitas hasta terminarlas, me acomodé en el asiento para disfrutar el resto de la película.

No noté cuánto tiempo había pasado cuando sentí que mi celular vibró. Debí haberlo puesto en silencio.

Lo saqué del bolsillo.

<<Em, pequeña... cara de papa se quedó dormido>>

Releí el mensaje sin entender bien a quién se refería.

<<¿De quién hablas?>>

La respuesta llegó enseguida.

<<Hablo del que se coló en nuestra cita, pequeña>>

Un momento, ¡había llamado a Eddy cara de papa!

<<No le digas así y el que se coló fuiste tú...>>

<<Ahora entiendo, quería sentarse contigo solo para dormirse en tu hombro. Qué cliché.>>

La película estaba buena, no quería irme, pero en este punto lo mejor era marcharnos, más porque Ed estaba al lado de ese tipo y, estando dormido, no sabía la maldad que le pudiera hacer. Me levanté dirigiéndome a los asientos de ellos. Laín estaba cruzado de brazos y la cabeza de Eddy reposaba en su hombro… parecían una pareja. Sin que se dieran cuenta, le tomé una foto, aunque no salió como esperaba. Para dos personas que parecían odiarse, esa escena hablaba diferente.

Del lado de ellos había una señora, me miró y luego dijo.

—Se ven bien juntos, ¿verdad?

Laín volteó a ver a la mujer.

—No son pareja —repliqué de inmediato.

—Es el ex y el actual —Laín habló apuntándonos.

—Oh, son de esas relaciones complicadas —dijo mientras se movía de asiento.

Aquello había sido extraño.

—¿Quieres que le dé un zape para despertarlo? —se ofreció Laín.

—No, agresivo.

Suavemente moviéndolo del hombro, desperté a Eddy, diciéndole que era hora de irnos, no quería echarle la culpa a él por quedarse dormido, así que mentí diciendo que no me sentía bien del todo.

Al salir, Laín comenzó a hablar de la película mientras Eddy se dirigió a los sanitarios.

—¿Cómo es que se pudo quedar dormido? ¿Y cómo puedes mentir para cubrirlo? —dijo Laín susurrándome prácticamente.

—Suele pasar, déjalo en paz —respondí defendiéndolo.

—Claro que no, eso no pasa, Sofí, tiene complejo de koala o qué onda. —Miré a Laín molesta.

—Estaba cansado.

—Pues que se duerma en su casa, no en el cine. Qué aburridas han de haber sido sus citas, pequeña, imagínate en un restaurante, antes no se duerme en el plato. Sopa a la Eduardy.

Iba a defenderlo nuevamente cuando salió de los sanitarios.

—¿Ahora qué hacemos? —preguntó.

—Yo tengo hambre —respondió Laín.

Oh no, ni aunque me pagaran, iba a estar más tiempo al lado de ese.

—Será mejor que me lleves a casa.

Sin cuestionar, este asintió y, por primera vez, para mi sorpresa, Laín se quedó callado. O quizá fue el hecho de que estaba mensajeando con alguien.

En cuanto salimos, de inmediato le mandé un mensaje a mi madre avisándole, si no lo hacía, se iba a molestar. Rápidamente me subí al asiento del copiloto antes de que Laín lo hiciera. En el camino permaneció callado, algo que me pareció extraño viniendo de él, pero a la vez me alivió. De reojo pude notar que no dejaba de escribir en su celular todo el tiempo. Le pedí de favor a Eddy que después de dejarme en mi casa llevara a Laín a la librería, si no lo hacía, luego mi madre me reclamaría, por suerte Eddy accedió sin problema.

Aparcó el coche en la entrada y me despedí de él, me quedé confundida viendo cómo Laín se bajaba conmigo.

—Hasta luego, dormilón. —dijo despidiéndose de Eddy.



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En el texto hay: romance juvenil, secretos, apuestas

Editado: 06.01.2026

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