Una situación de mal en peor.
La frase perfecta. Romántica y directa.
Excepto que hubiera estado increíble si alguien más me la hubiera dicho y no el zoquete de Laín.
—¿Sofía?
Al escuchar la voz de Eddy, me sobresalté, miré al lado derecho y se encontraba observándonos fijamente, en su rostro no había expresión alguna, estaba atónito.
Aparte a Laín lo suficiente mientras este le dedicaba una sonrisa de satisfacción.
—¿Qué estás haciendo aquí? —pregunté acercándome con él, intentando que mi voz no sonara más nerviosa de lo que estaba.
Dudó un segundo, luego respondió.
—Ya que me comentaste que estarías aquí, aproveché en venir a verte y comprar un libro para regalar —respondió con toda la seriedad del mundo—. No pensé que estuviera él —dijo refiriéndose a Laín.
—Soy el nieto de Norbert. ¿Lo olvidas? —Se acercó a mí y me susurró—. Creo que él es el tipo de personaje que la autora sí que mataría. —¿El libro que buscas es un regalo para tu novia? —lo quería provocar. Sabía cómo hacerlo.
—¿Quién está hablando contigo? —preguntó Eddy en tono golpeado.
Era momento de que Laín se apartara de nosotros.
—¿Podrías por favor, terminar de acomodar esos libros de ahí? —le pedí en un nulo intento de alejarlo.
—Sí puedo —respondió Laín sonriendo—. Pero no quiero.
No podía correrlo del lugar, al fin de cuentas, los extraños éramos Ed y yo, así que mejor sería que él se marchara.
—Agradezco que hayas venido a verme, pero ya casi termino, será mejor que te vayas y compres el libro en otra parte. —Di como alternativa.
—Espantas a los clientes Sofí, los mandas con la competencia, ¿crees que eso le agrade a mi abuelo?
—El que los espanta eres tú —repliqué de inmediato.
Por suerte, el que entendió fue Ed, él sí era una persona cuerda.
—Creo que tienes razón Sofí, iré a otro lugar y nos vemos en cuanto inicien las clases —dijo despidiéndose de mí.
—Te corrijo, nos verás en clase —habló Laín haciendo énfasis en <<nos>>
¿Por qué hablaba en plural? Lo miré fijamente esperando que lo que había dicho fuera otra de sus bromas que hacía nada más para fastidiar.
—Debes estar mintiendo.
—Claro que no, pequeña, ¿no te alegra escuchar que iremos juntos?
No. Por supuesto que no me alegraba eso; una cosa era tener que soportarlo afuera y otra cosa muy diferente soportarlo en un salón durante ocho horas cinco días a la semana, eso ya era demasiado para mí.
—Tú eres más grande que nosotros, no puedes estar en nuestro grupo. Además, ¿acaso es la única escuela que hay? —pregunté alzando la voz.
—Lamento informarte que somos de la misma edad, pequeña, puede que me vea más grande, pero no. Y sé que no es la única escuela, pero ahí está mi pequeña y no pienso separarme de ti y permitir que los lobos te intenten comer —dijo pasando su mano por mi cintura, apachurrándome contra él—. Solo te puedo decir que esto se lo agradezcas a tu madre y a Norbert, de ellos fue la idea.
Claro que sí, mi santa madre tenía que estar detrás de todo esto. Pero él tenía que seguirles el juego.
En ese momento quería asesinarlo con mis propias manos. Eddy llegó a su límite, me jaló del brazo apartándome de Laín y se acercó de una manera peligrosa hacia él.
—Quiero que me escuches con atención, no sé cuál es tu problema, si tienes falta de atención o yo qué sé, pero ya no te metas con Sofí, ella no está sola, es hora de que la dejes tranquila. Si sigues de esta manera, iré con la policía, le contaré a su madre y a tu abuelo. —Bien dicen que eres una persona problemática que hizo cosas corruptas… —no terminó de hablar, pues Laín levantó la mano haciéndolo callar.
—Escúchame tú a mí, puedes amenazarme todo lo que quieras, pero no dejaré a Sofí nunca, no la dejaré ir de nuevo.
¿Dejarme ir de nuevo? ¿De qué estaba hablando?
—Pareces un acosador, no sé si pretendes o piensas que ella se fijará en ti, pero lamento informarte que estás muy equivocado —atacó de inmediato Eddy.
—Aww cosita, tú piensas que podrás reconquistarla después de todo lo que le hiciste.
—Nunca se fijará en ti.
—¿Quieres apostar? —dijo Laín sonriendo.
—Bien chicos, ustedes sigan hablando como si yo no estuviera aquí —intervine.
Una pelea verbal en cualquier momento se tornaría en algo físico, así que era momento de salvar la situación. Parándome en medio de ambos y apuntando a Laín, le dije.
—No entiendo qué estás haciendo, pero llegó demasiado lejos. Sea esto una venganza o una disque lección, debes dejarme en paz; realmente no tengo gustos tan malos como para fijarme en ti y no soy un objeto. Eres un pervertido y un gran idiota con complejo de superiori…
No lo vi venir, realmente bajé la guardia. Antes de que pudiera seguir diciéndole Laín me jaló del brazo otra vez.
Como si de un dorama se tratara, con una mano me pegó a su pecho mientras con la otra me tomaba de la barbilla, alzando mi cabeza mientras él bajaba la suya para besarme.
No esperaba que hiciera eso, me quedé quieta con los ojos abiertos, y lo que era peor para mí es que... ¡Me estaba besando un chico que realmente no conocía!