No Apto para menores

Capítulo Catorce

Momento incómodo

Sus palabras, la forma en la que me dijo aquello, no entendía por qué me afectaban, de igual manera, no era tan grave para que llegara a esos extremos.

—Creo que estás exagerando las cosas. Para empezar, tú no me respetaste desde el primer momento que nos vimos, te quisiste hacer el gracioso, pero ¿sabes qué? Esto ya no es divertido para mí...

Laín levantó la mano haciéndome callar.

—Pequeña, creo que te tomas todo muy en serio, yo solo bromeaba cuando dije eso. Hagas lo que hagas, digas lo que digas, es tu problema y no soy quién para juzgarte, siempre te respetaré.

—¿Respetarme? ¡Acabas de revisar mi teléfono, Laín!

—Lo...lo siento ¿está bien?—esta vez sonaba sincero.

Pero yo estaba molesta y me fui dejándolo parado, empecé a caminar de nuevo hacia mi casa cuando me percaté de que Laín me estaba siguiendo.

—¿Ahora qué es lo que quieres? ¿Qué parte de esto ya no es gracioso, no entiendes? —dije deteniéndome—. ¿Qué esperas para ir a contarle todo a mis padres?

Laín negó.

—No tengo intención de contarles nada, Sofí, sé guardar muy bien los secretos, pero a cambio de mantener mi boca cerrada voy a necesitar algo de ti.

—No puede ser. ¿Crees que cederé a tus exigencias con tal de que mantengas la boca cerrada?

Laín miró un momento al cielo y asintió.

—De hecho, estoy seguro de que por más que te hagas la valiente, no quieres que tus padres se enteren, ni Eddy tampoco, así que sí, estoy seguro. —Se acercó a mí y me colocó un mechón de cabello tras la oreja, gesto que me causó un escalofrío, pero no fue desagradable. Le solté un manotazo y me alejé de él—. Puedo sentir que, aunque tú digas lo contrario, te gusta que esté cerca de ti. —Me sonrió de una forma que no podría describir.

—Date cuenta de que no haré nada, no te haré ningún favor ni nada por el estilo, primero muerta antes de rebajarme hacia ti. Y al parecer las disculpas de hace un momento solo las dijiste de dientes para afuera —Una vez dije eso, me eché a correr dejándolo parado, mirándome con una sonrisa.

Siempre sonreía. A pesar de que fuera un mal momento.

Al llegar a mi casa y subir a mi habitación, dejé los libros sobre mi escritorio, acostándome en la cama, me puse un cojín en la cara mientras mi mente analizaba las cosas. En este punto no tenía en claro qué hacer.

Me costaba admitirlo, pero Laín tenía razón, no podía permitir que nadie se enterara. Sin embargo, no podía seguir su juego, pese a no tener idea de cuáles eran sus condiciones, por lo poco que lo conocía, estaba segura de que no era nada bueno.

Estuve dándole vueltas al asunto, a tal extremo que me dio un dolor de cabeza insoportable; me levanté a tomarme unas pastillas, esperando que eso me ayudara. Aún no sabía qué haría con respecto a Laín y mi secreto, pero decidí que no pensaría más en ello, al menos por lo que restaba del día.

Agarré el libro, estaba lista para comenzar a leerlo cuando mi celular vibró. Tenía varios mensajes de Eddy pidiéndome que nos viéramos por favor, ya que era algo urgente. No entendía por qué tanta insistencia, así que le dije que podía venir a mi casa no tardó en responder y me dijo que en menos de quince minutos llegaba.

Fui a la sala a esperar mientras veía una película de Netflix.

Cinco minutos pasaron cuando el timbre sonó, me levanté a abrir y era Eddy. Sin más, se acercó a mí, me tomó las manos diciéndome algo que me dejó atónita. Mi sorpresa fue mayor cuando me percaté de que Laín estaba frente a mí, a espaldas de Eddy, mirándonos fijamente con total seriedad, y en sus manos traía un globo en forma de dona que decía "Sorry".

Ante mi silencio, Eddy repitió.

—Sofí, por favor, regresa conmigo.



#15152 en Joven Adulto
#37659 en Otros
#5435 en Humor

En el texto hay: romance juvenil, secretos, apuestas

Editado: 03.02.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.