Verdades a la luz
La petición de Eddy me dejó un poco sorprendida. ¿Por qué quería regresar? Justamente con la llegada de Laín, sus sentimientos hacia mí habían cambiado, ¿acaso era eso?
Por supuesto, él no se percató de que Laín estaba a sus espaldas, de haberlo sabido, quizá hubiera esperado otro momento. La mirada de B era penetrante, parecía que sus ojos color miel se habían tornado de un negro, Eddy esperaba una respuesta.
—¿No me dirás nada? —preguntó con esperanza.
—No creo que este sea el momento de hablar —respondí mirando cómo Laín se acercaba más.
—¿Por qué? —preguntó confundido—. Tú aún tienes sentimientos hacia mí, ¿no es así?
—Sabes lo que no entiendo, no comprendo por qué Sofí regresaría con un patán como tú —intervino.
Vi cómo Eddy cerraba los ojos y suspiraba, girándose para encararse con Laín.
—Es tu costumbre meterte en conversaciones ajenas, ¿no es cierto? No tienes una vida propia, así que te gusta fastidiársela a los demás.
—Pues podría ser mi especialidad —respondió Laín sonriendo, estaba... ¿Provocándole?— Lamento lo de esta mañana, Sofí, no me comporté de una buena forma contigo —dijo entregándome el globo de dona con la palabra "sorry"—. Mi abuelo dijo que te gustan las donas.
Antes de que pudiera agarrarlo o rechazarlo, Eddy se me adelantó, se lo arrebató de las manos y lo reventó enfrente de ambos. Me quedé sorprendida por la actitud de Eddy. Aquello no hizo nada más que molestar a Laín.
—¡Oye! Eso se hace, batallé mucho para conseguirlo, dormilón.
Ni en un momento como este se podía poner serio.
—No te queda hacerte el gracioso, mete tus disculpas por donde más te quepan y aléjate de Sofí —dijo Eddy, serio.El ambiente se sentía tenso.
—Oblígame a ello —respondió Laín.
Eddy lo encaró.
—Mira, imbécil. Ya sé la clase de persona que eres, ya sé por qué tus padres te mandaron con Norbert, y tarde que temprano todos se van a enterar. Mientras yo esté aquí, no convertirás a Sofí en un juguete como lo hiciste con la otra chica...
Laín se empezó a reír.
¿De qué estaba hablando Eddy? ¿Cuál otra chica? ¿Qué sabía él sobre Laín? Iba a preguntar en voz alta, pero Laín me interrumpió.
—Al parecer crees que sabes los hechos, si estás seguro, adelante, díselo a Sofí, cuéntales a sus padres, ve a decirles a todos la clase de persona que crees que soy. Al final, el único que sabe la verdad soy yo. Pero, así como según tú dices conocerme, ten los huevos de decirle a Sofí lo que le hiciste.
—Un momento, ¿de qué hablas, Laín? —pregunté, intercambiando la mirada de uno a otro.
Mi nivel de confusión en este momento era abrumadora.
Noté cómo Eddy palideció un poco y trago saliva con dificultad.
—¿Se lo dices tú o prefieres que yo lo haga? —habló Laín desafiante.
Al parecer, Eddy quería dejar mal a B, pero por alguna razón los papeles terminaron invirtiéndose.
—Díganme de qué están hablando —la paciencia se me estaba agotando—. No estoy entendiendo nada.
Laín se acercó a mí. Su mirada estaba llena de compasión.
—Ay, mi pequeña, no sabes cuánto lamento que te enteres de esta manera. Cuando él te dejó en aquel tiempo fue porque andaba con otra chica, anduvo contigo y con ella durante unos meses y cuando te dijo que era porque necesitaba tiempo para él... bueno, la realidad era que necesitaba tiempo para estar con ella... Una vez te lo dije, no hay secretos que el tiempo no revele.
Wow, pero qué show se armaba en la cabezota. Que gran imaginación tenía B´dLaín.
—¿No te cansas de inventar cosas, Laín? Eso ya fue demasiado extremo, Eddy no fue capaz de hacerme eso...¿verdad?
No podía aceptarlo, no quería hacerlo. Lo miré, pero no me respondió, ni siquiera me miraba a mí, sino que miraba a Laín con mucho odio.
—Debes tener cuidado con la gente con la que te rodeas, Ed; muchas veces son unos soplones, y lo siento, pero tarde que temprano se iba a dar cuenta, campeón...
Ninguno vio venir aquello. En ese momento Eddy le lanzó un puñetazo a Laín, provocando que cayera. Se le subió encima y le empezó a pegar en la cara, Laín no regresaba los golpes, ni se cubría, simplemente se reía cómo si no le doriera, eso hacía que Eddy se enfureciera más.
—¡Ya basta! —grité acercándome para quitárselo de encima, para mi desgracia, lo único que recibí fue un codazo en la cara. Lanzé una maldición y me llevé inmediatamente la mano a la boca—¡Auch!
Al percatarse de lo que hizo Ed, se retiró inmediatamente de Laín, acercándose a mí.
—Bien hecho, pedazo de idiota —dijo Laín, sentándose y escupiendo la sangre que le brotaba del labio.
—Mátense si quieren, pero háganlo en otra parte y no en mi casa, babosos.
Para nuestra mala suerte, mi madre llegó justo en ese momento. Estacionó rápidamente el auto se bajó y venía caminando a toda prisa...su figura autoritaria nos dio miedo. Nos miró a los tres.
—Alguien me explica qué está ocurriendo aquí —preguntó con total seriedad.
—Es solo un malentendido, señora —respondió Eddy.
—Claro, un malentendido. ¿Quién fue el que se atrevió a ponerte la mano encima? —preguntó mi madre acercándose y revisándome.
Laín estaba sentado en el suelo con la cara en proceso de que se le hinchara y despistadamente apuntaba a Eddy. Mi madre no era tonta y se giró rápidamente hacia él.
—Señora, fue un accidente, Laín y yo estábamos peleando, Sofí se metió y sin querer le di un golpe.
Sin perder la compostura, pero molesta, se alejó de mí y se acercó con Eddy.
—Escucha con atención, no quiero que te vuelvas a acercar a mi hija, no le llames, no le mandes mensaje y no te atrevas a venir por acá, si la ves en la escuela, pásate de largo, haz de cuenta que ni siquiera la conoces...
—Pero señora, no lo entiende... —replicó de inmediato.
—¡Cállate! —gritó mi madre—. Te acercas a ella de nuevo y será peor para ti.