No era ella

La versión correcta

Unas horas más tarde, con el sonido molesto de mi despertador y la luz del sol pegándome en la cara, inició este nuevo día. Estaba muy cansado, supongo que por que no había podido descansar bien la noche anterior, pero no tenía tiempo para lamentarme por ello. Rápidamente salí de mi cama y me vestí, para mirarme al espejo y notar que me veía bien, pero no estaba muy seguro… era como si en el fondo siguiera siendo el mismo de antes, capas y por que nunca pude perfeccionar mi sonrisa, pero decidí dejarla como estaba y ya vería que pasaba. Mientras estaba sumido en mis pensamientos, una vos familiar me hizo volver a tierra.

-Fede, a desayunar- grito mi madre desde el piso de abajo, pues se me haria tarde para llegar al liceo si demoraba mas.

-Ya voy ma- le respondí mientras bajaba las escaleras.

-¿Y, como te sientes? Vas a empezar un año muy importante hoy.-

-Todo bien ma, no tienes que preocuparte- Dije evitando su mirada.

-Bueno, pero recuerda, ve y disfruta, no tienes que probarle nada a nadie- Respondió sin creerme mucho.

Luego, seguimos charlando un poco más, y me ayudó a tener un poco más de confianza, aunque sea momentánea. Al finalizar, salimos y nos subimos al auto, saliendo para el colegio, y en cada luz roja de los semáforos, sentía como se agranda el nudo de mi panza, mientras veia como se agrandaba el edificio del colegio a la distancia.

Luego de lo que pareció una eternidad, el auto se detuvo, indicando que ya había llegado al liceo… lentamente me bajé del auto, mis manos temblorosas, y una gota de sudor caía lentamente por mi espalda. En serio quería que este día terminara, y eso que aún no había comenzado. Con pasos débiles e inseguros, fui acercándome cada vez más a la puerta del liceo, hasta detenerme un rato antes de entrar…

-No, no puedo estar así antes de que pase nada- Pense para mí mismo, mientras respiraba hondo y me recompensa, para afirmar mis pasos y entrar con la cabeza en alto. Mientras estaba caminando por los pasillos, que ahora mismo parecían interminables, veía como cruzaba miradas con personas, y escuchaba alguna que otra risa

¿Se rien de mi?

¿Se acuerdan de lo que paso?

Mi mente se hizo un caos, comencé a apretarme los dedos dentro del bolsillo, no sabía si estaba siendo paranoico o de verdad estaba pasando lo que creía que pasaba. Estaba a nada de derrumbarme, y tirar abajo todo mi plan, quería llorar, quería irme y no volver mas, o eso hasta que una persona interrumpió mis pensamientos.

-Fedee, tanto tiempo, ¿Como has estado?- Me dijo uno de mis amigos del año pasado.

-Holaa, Bruno, yo bien y voss?- Dije mientras enderezaba mi postura, y usaba esa sonrisa que aún no habia perfeccionado.

-Me alegra escuchar eso, hace tanto que no hablamos ¿No entiendo por que dejamos de hablar en las vacaciones?-

-Ahh, es que se me rompió el teléfono- Le respondí rascándome la nuca mientras miraba al suelo.

-uhhh, no te preocupes, ven vamos que ya comienzan las clases.-

Así lo empecé a seguir, sin antes dejar una última mirada a mi alrededor, y viendo todo desde una nueva perspectiva, la gente que se reía estaba con sus amigos, y las miradas no eran dirigidas a mi.

Y de esa manera, continuó mi día, me reconecte con mis anteriores amigos, bromeamos y nos contamos sobre nuestras vacaciones. Bruno comenzó a contar una historia de cuando fue a acampar con su familia, exagerando hasta el mas minimo detalle, como si se tratara de un discurso presidencial.

-Hablo enserio, una tarantula del tamaño de mi cara se apareció en mi cabaña-

-Claro claro, de seguro te mordió y te hiciste Spidermsn- Dije entre risas causando que el resto del grupo se ria con migo... Aún que pude haberme reído un poco mas de lo necesario.

-Che, estas distinto este año- Dijo Martin apoyando el mentón en la mano. -Mas suelto.-

Esas fueron unas palabras que levantaron un gran peso de mis hombros, y unas palabras que de verdad ansiaba escuchar, sentí como mi pecho se aflojaba. Además, parecía que todos se habían olvidado de lo que pasó el año pasado, cosa que alivio mis preocupaciones. Aunque había un problema… Bajo toda esta actuación, comencé a sentir que no podía ser yo mismo con mis amigos, no podía sonreír sin pensar y me aterraba decir lo que en verdad pensaba, era como si tenía que filtrar cuidadosamente lo que decía, cosa que dejó una inquietud bastante profunda en mi pecho. También, otra cosa de la que hablamos fue de los nuevos. Sinceramente, no había mucho que destacar sobre los nuevos. En nuestra clase no había ninguna chica, y de los dos chicos, uno casi no hablaba. El otro… todavía no terminaba de entender cómo era. Así que no les prestamos tanta importancia y seguimos en la nuestra. Al final del ciclo escolar fuimos a un shopping a comer algo, y terminamos este día de una manera más cálida y especial




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