Miércoles 6:00
Izuki ya se encontraba frente a la puerta principal de la academia junto a su padre y su madre, el primero sostenía la maleta con las ropas y demás cosas de la pecosa mientras la segunda se aseguraba de abrazar y besar a su hija entre hipidos por haber estado llorando todo el camino hasta la academia, no la quería dejar ir en absoluto, le gustaba tener a su pequeña presente en casa y escuchar sus murmullos llenos de fanatismo cuando veía las noticias sobre héroes; ya no tendría nada de eso y ahora quería devolverse a casa con ella, así fuera arrastrándola.
Pero recordó que ese era el sueño que su hija tenía desde pequeña, asistir a Yūei era lo que siempre su hija deseó y era algo que creyó que nunca podría cumplir por su falta de quirk y ahora que su esposo le daba la oportunidad a su hija de cumplir ese gran sueño, definitivamente no podía negárselo, así que volviendo a abrazarla una última vez más fuerte, la dejó ir para que se pudiera despedir de su padre antes de tomar la maleta y caminar hacia el interior de la academia.
Izuki también se sentía triste por dejar a sus padres, la idea de vivir sola sin ellos le agobiaba un poco, quizá mucho, pero también le emocionaba en partes iguales; había decidido llegar a la academia con el uniforme puesto, por lo que sólo pasó por los dormitorios para subir rápidamente a la habitación que el profesor Aizawa le había indicado el día anterior y luego tomó su horario de clases junto al maletín marrón donde tenía sus libros y cuadernos, había podido negociar con el director Nezu para que le permitiera cambiar las zapatillas marrones del uniforme por su botas rojas, así que eso era lo único diferente que estaba usando de todo el uniforme. Trotó hacia el edificio donde recibiría clases y en el camino hacia el salón se encontró con el profesor, por suerte, porqué no recordaba exactamente cuál es que era el correcto.
—Buenos días, Aizawa-sensei —Saludó rápidamente antes de comenzar a seguir al hombre.
—Casi no llegas, espero que no se haga costumbre, Midoriya —Fue la forma de saludar de Shōta y agregó: —Pasaré primero y te indicaré cuándo pasar para que te presentes con tus compañeros de curso.
—Le prometo que no, sólo hoy por ser el primer día para mí —Respondió Izuki rápidamente para que el hombre no pensara mal de ella. —Está bien, esperaré a su indicación.
Shōta asintió en silencio esperando que la chica cumpliera con lo que le prometía, no la veía tan problemática, aunque sí muy despistada; lo pudo confirmar durante la prueba de ingreso, pero aun así era algo que podría pulir durante los siguientes años, si no la vería como caso completamente perdido y se lo haría saber directamente a ella y a All Might por ser el representante. Abrió con fuerzas la puerta del salón, entrando despacio hacia su escritorio mientras veía de reojo a los estudiantes acomodarse en sus puestos, se colocó de frente y paseó la mirada hasta caer el el puesto libre detrás de uno de sus estudiantes más altaneros que tenía.
—Buenos días a todos —Comenzó saludando, algo extraño para todos los adolescentes. —Hoy se nos integra una estudiante nueva que viene desde Canadá, sepan llevarse bien con ella y no quiero alborotos innecesarios durante las clases —Advirtió seriamente antes de ver hacia la puerta. —Pasa y preséntate.
Izuki se tensó visiblemente desde afuera y tomando aire de manera honda, abrió con más cuidado la puerta para entrar con toda la confianza que había obtenido en los últimos años, poniéndose frente a la clase con una sonrisa amplia que casi se le borra cuando su mirada chocó con aquellas escarlatas que no había visto desde que se fue a Canadá, aun así supo mantenerla antes de desviar la mirada del cenizo.
—Buenos días, mi nombre es Izuki Midoriya, espero nos podamos llevar bien en este y los siguientes años venideros —Comentó con una venia leve antes de enderezarse en su sitio, definitivamente tendría que volver a sus antiguas costumbres.
—Perfecto, ahora ve a sentarte detrás de Bakugou y comencemos la clase —Indicó Shōta señalando hacia el cenizo.
—Permiso.
Murmuró Izuki antes de caminar por entre las dos líneas de pupitres, apretando suavemente la correa del maletín cuando vio al cenizo levantarse de su puesto para interponerse en el camino con el ceño fruncido.
—¿¡No eras un chico!? ¿¡Desde cuándo has sido una chica!? —Exigió saber Katsuki estando molesto con la verdad que recién se le mostraba.
—Siempre lo he sido, que no te hayas dado cuenta y siguieras metiéndote conmigo por pensar que era un chico, es muy tu problema, Bakugou —Respondió Izuki como siempre había practicado hacer una vez que se lo encontrara de nuevo. —Ahora, dame permiso que necesito llegar a mi pupitre, por favor.
—Tú, pequeña mierda altanera —Amenazó Katsuki soltando chispas de sus manos por la molestia que sentía en esos momentos. —Eres una quirkless ¿Qué se supone que haces aquí, inútil?
—No tengo que responderte nada, permiso, Bakugou —Comentó Izuki comenzando a fruncir el ceño, manteniéndose alerta por si le tocaba esquivar aquella explosión que sabía que saldría.
Katsuki se burló por la respuesta de la chica y sólo se molestó aún más, así que, a pesar de haber pensado que debía disculparse con aquel con quien solía meterse estando en el colegio y quien creía, era un chico, en esos momentos se olvidó por completo de eso y se dispuso a atacar para destapar toda la trampa que la pecosa haya utilizado para entrar; no previó que el profesor sería más rápido y le quitaría su quirk antes de atraparlo con sus vendas para que dejara el alboroto.
—Midoriya a tu puesto —Ordenó seriamente, viendo a la chica hacer caso y vio seriamente hacia el cenizo. —¿Por qué no me sorprende que inicies una pelea en pleno salón de clases? ¿Te quieres ganar otro castigo, Bakugou?
—Tsk, claro que no sensei —Respondió Katsuki molesto sin poder moverse, las malditas vendas apretaban lo suficiente como para evitar algún movimiento de su parte y lo odiaba.
Editado: 19.12.2024