Por fin acabamos un día más de escuela, en serio no sé cómo voy a hacer esto por un año.
Norah y Noah vinieron con nosotros a casa, en cuanto llegamos subí a mi habitación, me bañe, me puse algo más cómodo y baje con los chicos. Cuando iba en el final de las escaleras escuché muchas risas y una voz que no era muy familiar en esta casa. En cuanto llegué a la sala ahí estaba Aaron hablando con mi hermano como si fueran amigos de toda la vida, me acerqué, me senté en el suelo en medio de Noah y Norah. Estuvimos charlando y riendo, Aaron y yo solo cruzamos un par de palabras, no fue la gran cosa.
Debo admitir que no dejo de pensar en ese momento en donde vi su abdomen bien marcado y aunque él es muy guapo, no quita que puede llegar a ser un imbécil de lo peor. Pero hoy ha sido bastante amable con todos y ha sido más agradable hablar con él de lo que me gustaría admitir.
En un momento mi hermano y yo nos dirigimos a la cocina para llevarles más comida a los chicos, así que no pude desaprovechar la oportunidad de hacerle algunas preguntas.
—Habla— exclamé tomando una bolsa de papas y sirviéndola en un tazón.
— ¿Qué quieres que te diga? —respondió Hunter sin interés.
—Mmm no lo sé, tal vez, ¿Qué hace él aquí? — dije mirándolo fijamente.
—Eso, Pues lo necesitamos para el equipo, ya te lo había dicho— dijo dejando todo lo que estaba haciendo y mirándome—me pareció bien invitarlo para poder conocerlo mejor.
—No podrías reunirte con él en un café o algo más normal.
—¿No te cae bien? — preguntó mi hermano en un tono burlón.
—No mucho, es decir, es lindo y todo lo que quieras, pero no es muy amable— dije tomando el tazón.
—A todos les cae bien, de hecho, ha sido muy amable— comentó él. Antes de salir de la cocina se giró y me miró.
—Y solo para molestarte le diré que se quede a dormir.
No se atrevería. A veces en serio odio a mi hermano.
Lo seguí y cuando llegué a la sala ya lo había hecho.
—¿Quién se anima? — preguntó Hunter parado frente a todos.
—Nosotros nos apuntamos— comentó Noah.
— ¿Qué dices Aaron, te quedas a dormir? — continuó mi hermano.
Maldito.
—Vamos amigo, nos divertiremos — insistió Noah recostándose en su hombro.
Él desvió su mirada hacia mí esperando a que yo respondiera o le dijera que decir, gesticule un no con mis labios.
Luego Aaron dirigió su mirada hacia mi hermano.
—Claro que acepto, no veo por qué no—respondió para después guiñarme el ojo.
Desgraciado.
Estuvimos charlando, comiendo y jugando un par de juegos de mesa, después de un rato estábamos todos arriba buscando una película, todos queríamos ver algo diferente.
—Qué les parece si vemos Hotel Transylvania— dijo Noah—O podemos ver Barbie, no tengo problema.
Después de un largo debate terminamos viendo una de Spider-Man, aunque Noah en serio quería ver Barbie lo dejamos para otra ocasión. A mitad de la película Noah y Norah se habían dormido, me recosté en el hombro de mi hermano, mis ojos empezaron apesar y poco a poco los fui cerrando.
Me desperté, pero estaba tan cansada que no abrí los ojos. Cuando sentí que alguien me levantó en sus brazos.
—No te preocupes, yo me encargo.
No me moleste en abrir los ojos, solo me acomode y lo abrace por el cuello. Sentí cuando me dejaron suavemente sobre una cama y me volví a dormir.
Me desperté algo desubicada, no recordaba cómo llegué a mi habitación, mire la hora, apenas eran las dos de la madrugada y tenía sed, así que me levanté para ir a la cocina por algo de agua. Cuando llegué al primer piso vi la luz de la cocina encendida, en cuanto me encontré a Aaron buscando comida, él solo me miró.
—Perdón no quería despertarte.
—No me despertaste, solo vine por algo para beber— respondí caminando hacia el refrigerador.
—No hay de que, por cierto.
—Y ¿Por qué te daría las gracias? —pregunte algo confundida.
—Por ser todo un caballero y llevarte hasta tu cama—soltó.
Mis ojos se abrieron de par en par, sentí como mis mejillas se volvían en el rojo más intenso posible—Emm yo... Gracias Aaron— dije sacando una jarra de jugo del refrigerador intentando sonar calmada, pero en realidad no lo estaba.
Con que había sido él.
—Mi nombre suena lindo, cuando lo escucho con tu voz— soltó por lo bajo, riendo suavemente.
—Sabes, eres agradable cuando no estás a la defensiva— comente levantando mi vaso para darle un sorbo a mi jugo.
—No te acostumbres, a esta hora soy vulnerable— dijo y luego se giró para mirarme—¿Quieres ir a fuera?
—Seguro, porque no. El cielo debe de verse precioso a esta hora.
Salimos y nos sentamos en el mismo sofá, de la primera vez, ambos estábamos apreciando la fría noche, uno junto al otro en un silencio tan acogedor y perfecto, al pasar unos 10 minutos él decidió hablar.
—Yo...—soltó Aaron—debería pedirte una disculpa—solo giré mi cabeza hacia él, dejando que siguiera—no te he tratado de la mejor manera desde que nos conocimos y es que digamos que no es un buen momento de mi vida, así que lo siento mucho.
—Yo tampoco he sido muy amable contigo, así que acepto tus disculpas, podemos empezar de nuevo.
Quería preguntarle por qué no estaba en el mejor momento de su vida, pero no tenía aún la confianza para hacerlo.
Él solo me dedicó una sonrisa de lado.
—Es un gusto, soy Aaron Miller—hablo extendiendo su mano hacia mí.
—El placer es mío, Sara Daniells.
Sentí una calidez en cuanto su mano tocó la mía, como si quisiera quedarme así toda la vida, Cuando nuestras miradas se encontraron, noté en sus ojos que él sintió lo mismo, sentí como mi estómago se revolvía y yo sentía la emoción que recorría todo mi cuerpo.
No, Sara no, tienes novio.
—¿Qué te parece si entramos? —preguntó él soltando mi mano.
—Creo que es una buena idea—respondí poniéndome de pie.
Después de un rato subimos y nos encontrábamos cada uno frente a nuestras respectivas habitaciones.