No eres mi primer amor.

Capítulo 36. Somos polos apuestos.

AARON

Mi vida es perfecta. Camino hacia la universidad de mis sueños y, por primera vez en mucho tiempo, siento que todo está exactamente donde debe estar. Lo que más me alegra es que mi padre haya podido estar en mi graduación. Estoy profundamente agradecido con la madre de Sara por haberlo liberado; es algo que voy a agradecerle toda la vida.

Y si hablo de Sara... no puedo creer todo lo que hemos vivido juntos. A veces siento que todo ocurrió demasiado lento, como si el tiempo se hubiera estirado, y otras veces tan rápido que apenas pude procesarlo. Es una locura hermosa.

Me enamoré de ella en el instante en que la vi, en el momento exacto en que escuché su voz por primera vez. Todo fue inesperado, casi absurdo.

Cuando llegué aquí no esperaba enamorarme. Ni siquiera esperaba socializar. Solo quería terminar mi último año y seguir adelante, sin complicaciones... pero la vida tenía otros planes.

Pero la vida la puso a ella en mi camino, y no puedo estar más agradecido por eso. Porque ahora mismo no sé qué sería de mí sin ella. Sin su risa contagiosa, sin sus besos, sin esos chistes malos que siempre logra hacerme reír.

Mi celular empezó a vibrar en el bolsillo de mi chaqueta. Al sacarlo, vi que era un mensaje de Norah. Al abrirlo, apareció una foto mía con Sara.

MOCOSA.

Pensé que te gustaría recordar este momento. Buen viaje, inútil. :)

:)

Después de un rato viendo la foto decidí enviarla a Sara con un mensaje.

AMOR DE MI VIDA.
Esta es la foto que le quiero mostrar a nuestros hijos, buena suerte.

Después de enviar el mensaje, guardé mi celular en el bolsillo de mi chaqueta y me dediqué a tomar una pequeña siesta

Después de enviar el mensaje, guardé mi celular en el bolsillo de mi chaqueta y me dediqué a tomar una pequeña siesta

Después de enviar el mensaje, guardé mi celular en el bolsillo de mi chaqueta y me dediqué a tomar una pequeña siesta.Para mí, volar siempre ha sido relajante. Desde pequeño he disfrutado las alturas y los viajes en avión. Sin embargo, sé que para Sara esto debe ser todo lo contrario. Probablemente esté al borde de un colapso, algo que descubrí una vez durante una de nuestras citas, ya que a ella le aterran las alturas, algo que descubrí una vez durante una de nuestras citas.

—Hey, quieres subir a la rueda de la fortuna— pregunté jalando su mano directo a dicha atracción

—Amo esta atracción.

Podía ver en su rostro el miedo, pero no entendí por qué, así que ella respiró profundo y hablo.

—Sí, vamos— soltó mientras corríamos hacia la fila y subimos.

Estábamos sentados el uno junto al otro, yo apreciaba la hermosa vista que había esa noche mientras Sara se aferraba a mi brazo con fuerza, enterrando sus pequeñas uñas en mi brazo, cuando llegamos a la parte más alta, decidí mirarla, ella apretaba fuertemente sus ojos.

—¿A qué le temes?— pregunté.

—Emm, pues a morir básicamente.

—Mira—dije tomando su mano y levantando su rostro para que pudiera apreciar la vista que estaba frente a nosotros. Con algo de desconfianza ella abrió los ojos y apreció la vista por un par de segundos, pensé que le empezaba a gustar, pero se pegó rápidamente a mí cuando el viento sacudió el juego haciéndome soltar una risa. Fue tan gracioso que una lágrima rodó por mi mejilla.

—Eso fue suficiente— se quejó— prefiero volver a mi lugar seguro.

Mi corazón casi revienta de amor cuando dijo esa última frase.

—¿Soy tu lugar seguro?

—Tal vez—respondió ella encogiéndose de hombros.

Pasé mi brazo por sus hombros y la abracé mientras bajábamos. Parecía una niña pequeña y asustada, y lejos de preocuparme, me enterneció aún más.

Sentí una mano en mi hombro que me hizo saltar, dirigí mi mirada a esa mano y la seguí por el brazo, me percate de que era la azafata del avión, con un traje perfecto y un cabello rubio perfectamente peinado.

—Disculpe joven, pero hemos llegado—mencionó ella amablemente con una sonrisa—...y este es mi número, por si buscas compañía —agregó con demasiada confianza.

La confusión en mi rostro fue bastante obvia y realmente no me agrada la confianza con la que se acerca.

—Gracias—respondí, levantándome rápidamente del asiento y tomando mis cosas para salir del avión.

Obviamente, no tome ese papel, mi mujer es mucho más bella.

Por fin había llegado. Estaba listo para todo lo que me esperaba. Estaba seguro de que esta sería toda una aventura. Tomé un taxi que me llevó directo a la universidad. Cuando por fin llegué, me detuve frente a la entrada. Personas iban y venían, algunas me miraban con curiosidad, otras seguían su camino sin notar mi presencia.

Tenía todas las ganas de entrar, pero los nervios me mantenían quieto. Como si necesitara un último empujón para dar ese primer paso.

Mi celular sonó en el bolsillo de mi chaqueta, lo saqué y me di cuenta de que es un mensaje de mi bailarina en el mejor momento posible.

AMOR DE MI VIDA

Te prometo que se la mostraremos a nuestros hijos, buena suerte amor ;) Demuéstrales quién manda.



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En el texto hay: amor, amor adolescente

Editado: 09.01.2026

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