No eres mi primer amor.

Capítulo 38. Los dichosos cinco años ll.

EL SEGUNDO AÑO.

AARON.

Debo admitir que no me siento del todo bien. Después de otro año sin poder vernos —porque nuestros descansos universitarios nunca coincidían— por fin volveré a ver a Sara y al resto del grupo.

Debería estar emocionado... y en parte lo estoy. Pero hay algo que empaña esa alegría: Marco. Su exnovio. El mismo que le hizo daño.

Sara, con esa dulzura que la caracteriza, me aseguró que no me preocupara, que no sentía nada por él. Fue tan inocente, tan sincera, que no pude hacer otra cosa que sonreírle y creerle.

Y aun así, la inquietud no desaparece.

Porque nunca ha sido ella la que me preocupa. Siempre ha sido él.

Cuando llegué a casa, dejé mis cosas en mi habitación y me detuve un momento, escuchando las voces y risas que resonaban desde el patio trasero. Bajé al primer piso, pasando por la sala. Al salir al patio, me encontré con una escena acogedora: luces colgantes iluminaban el espacio, creando un ambiente cálido y festivo. Todos estaban reunidos en torno a una mesa de madera rústica, bebiendo y riendo. Vi a Marco, de pie junto a la barbacoa, con una sonrisa que me resultaba incómodamente triunfante.

Mis ojos se encontraron con los suyos. Esa mirada castaña clara que siempre logra desarmarme.

En cuanto me vio, corrió hacia mí y se lanzó a mis brazos, rodeándome con fuerza, llenándome el rostro de besos como si quisiera compensar cada día que estuvimos lejos.

La abracé con aún más fuerza, como si ese contacto fuera algo que llevaba demasiado tiempo necesitando.

—Mi amor, te extrañe, te extrañe, te extrañe— repitió, mirándome con una sonrisa que me hizo olvidar todo lo demás.

Antes de que pudiera seguir hablando, la besé.

Fue un beso dulce y urgente, de esos que confirman que, sin importar el tiempo o la distancia, seguimos encajando a la perfección. Como si besarla fuera volver a casa.

—Y yo a ti —respondí dejando un pequeño beso en sus labios, en la punta de su nariz y en su frente.

—Quiero que saludes a alguien—dijo, tomando mi brazo y llevándome hacia él.

Ese sabor amargo de ver a unos de sus ex nunca lo había sentido, me acerqué a él con cara de pocos amigos.Marco nos observaba con esa sonrisa que no me inspiraba nada bueno. No parecía haber entendido lo clara que fue nuestra última conversación.

—Marco te presentó oficialmente a Aaron—habló ella.

—Es un placer —dijo—. Por fin conozco al famoso chico que me quitó a mi novia.—bromeó él con una sonrisa torcida—es broma, ella habla bastante sobre ti últimamente.

—¿Habla mucho de mí? —respondí—. Qué curioso... porque yo no había vuelto a escuchar nada de ti desde la última vez que nos vimos.

—SARA—gritó Hunter llamando la atención de los tres.

Sara se excusó y se dirigió hacia su hermano, la seguí con la mirada hasta que llegó donde Hunter para después volver la mirada a Marco.

—Qué gusto volver a verte, es obvio que Sara no nota mis intenciones —susurró—, pero veo que tú sí.

—Ah, ¿Sí?, creo que la última vez que te vi intentaste prácticamente violarla y te explique que no quería verte cerca de ella nunca más.

—Yo no la obligue a traerme, ella lo hizo por voluntad propia, tus amenazas no me asustan.

—¿Seguro?, recuerdo que aquella vez suplicabas que dejara de golpearte por lo que le habías hecho—mencione—quiero que te alejes de ella.

—Eso me demuestra que te empiezas a dar cuenta que tienes un oponente, que ya te vas dando cuenta que no estoy aquí para ser su amigo, quiero volver a estar con ella, quiero volver a tenerla entre mis brazos.

Estoy tratando de controlarme, pero si este imbécil llega a decir una cosa más, estoy seguro de que le parto la cara ahora mismo.

—Quiero volver a sentirla sobre mí, diciendo mi nom...

No lo pensé.

El golpe salió antes de que pudiera detenerme. Marco cayó al suelo y el murmullo de la reunión se apagó de inmediato.

Hunter llegó enseguida, colocándose entre nosotros antes de que pudiera hacer algo peor.

—¿Qué hiciste, Aaron? —preguntó Sara, con la voz cargada de decepción parándose junto a su hermano.

—Yo no sé qué pasó —habló Marco—. Le estaba diciendo lo mucho que me has contado de él y que esperaba que pudiéramos ser buenos amigos.

—Eres un hijo de...

Mi insulto quedó en el aire cuando una pequeña mano tomó mi muñeca y empezó a jalarme, sacándome del jardín. Cuando ya estábamos en la casa, ella seguía tirando de mí hasta que llegamos a mi habitación. Me hizo entrar primero y luego cerró la puerta detrás de ella. Tragué grueso al ver que la cara de mi novia estaba completamente seria, transmitiendo una furia de mil demonios.

Ella sin decir nada se dirigió al baño y cuando volvió en sus manos trae el botiquín de primeros auxilios, vio mi cara de confusión cuando ella se acercó.

—Es para tu mano—respondió con un tono bastante serio que nunca había escuchado en los años que llevo de conocerla.

Dirijo la mirada a mi mano, mis nudillos sangraban, empezaba a doler, no lo había notado hasta ahora.

Sin decir una palabra, tomó el botiquín y curó mis nudillos con cuidado, aunque su expresión seguía seria.

—Auch.

—Debiste pensarlo mejor antes de comportarte como un animal —me regaño ella—como es posible que te dejo solo un minuto con él y lo golpeas porque sí, es decepcionante—siguió ella ajustando fuertemente la venda.

—Sara, él no es la persona que crees, escúchame.

—No, Aaron, tu escucha, mejor vete haciendo a la idea de Marco porque él y yo somos amigos, tienes que confiar en mí y no me vengas con la estupidez de que confías en mí, pero no confías en él.

En este momento hacer que Sara se dé cuenta de que Marco no es bueno, solo haría que se enojara más conmigo y es algo que no quiero.

—Lo siento— susurré—prometo no volver a comportarme así. Pero debes entender que no puedo solo darle la bienvenida después de todo el maltrato que recibiste a su lado.



#9508 en Novela romántica
#2065 en Chick lit

En el texto hay: amor, amor adolescente

Editado: 04.03.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.