No es que no puedas, es que no quieres

Un árbol no crece el mismo día que lo plantas

​El hombre sonrió con calma y le respondió:

—Un árbol no crece el mismo día que lo plantas. Si desentierras la semilla cada noche para ver si ya germinó, solo vas a matarla. El crecimiento verdadero ocurre bajo tierra, en silencio, donde nadie lo ve.

Aquellas palabras resonaron profundamente en ella. Comprendió que su problema no era la falta de talento o ganas, sino su incapacidad para esperar el proceso.

Volvió a intentarlo, pero esta vez con una mentalidad distinta. Plantó su proyecto y se comprometió a regarlo todos los días, sin importar si veía cambios o no. Pasaron semanas de aparente silencio, pero ella no se rindió.

Hasta que una mañana, al acercarse, vio un pequeño brote verde asomándose entre la tierra. Era diminuto, casi imperceptible, pero para ella lo cambió todo. No era la gran cosecha que imaginaba al principio, pero era la prueba irrefutable de que la perseverancia silenciosa funciona.

​Reflexión final para el capítulo:

Solemos rendirnos no por falta de capacidad, sino por exceso de impaciencia. Queremos la cosecha sin respetar el tiempo de la siembra.

​Recuerda: la falta de resultados visibles en el presente no significa ausencia de progreso. Sigue regando tu esfuerzo, sigue trabajando en silencio y no te rindas antes de tiempo. El árbol está creciendo, aunque aún esté bajo tierra.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.