No fue una, ni dos, ni tres, fueron muchas esas noches en las que se colaba en medio de la oscuridad, nunca fue miedo a lo que pudiera hacer, fue miedo s lo que estaba asiendo.
Se suponía que debía cuidarnos y amarnos, pero el dolor del látigo no fue tanto a el dolor que causaba cuando lo hacía, fueron pedacitos y pedacitos de alma las que fuimos dejando una a una cada noche, porque no parecía humano, ni de este plano terrenal lo que él hacía en las tinieblas de la noche y éramos nosotras las que pagamos sus euforias.
Jamas le importo que estuviera mal, jamás le importo que sufrieramos, jamás le importo convertirse en el ser que más aborreciamos en la faz de este asqueroso mundo.
¡Porque nos uso, nos lastimó, nos traumo y nos vendió aún sabiendo que teníamos su propia sangre!
#1162 en Fantasía
#222 en Magia
dolor amor tristeza tragedia juvenil, miedo maltrato, mierdo
Editado: 07.09.2026