—¿Enfadada? ¿Con usted? —Morell resopló con ironía mientras negaba con la cabeza— yo sólo me enfado por cosas importantes y con personas importantes... no puedo enfadarme por el hecho de que alguien me llame hipócrita por diversión... ¿no es así, señor Davies?
—Morell, para ya con esto —la voz de Chad adquirió un tono más suave mientras posaba su mano en el rostro de ella— perdóname, por favor, sé que estuvo mal todo lo que hice y lo que dije... pero entiéndeme, no me diste oportunidad de explicarte lo que en verdad pasó...
—Bien, tiene treinta segundos para explicarme lo que pasó —Chad suspiró y ella sintió deseos de abrazarlo.
—Básicamente, él se comunicó conmigo y por alguna razón creí que lo había hecho para rendirse —ella pareció aceptar aquel argumento
—¿Qué te hizo pensar que él quería rendirse? —si bien eso era lo más prudente, no era algo que Calvin haría.
—No sé, fue lo primero que pensé, creí que iba a rendirse y a pedirme que hablara contigo para que no lo mataras —Morell lanzó un suspiro de rendición, Chad era demasiado bueno como para comprender las mentes malvadas que conformaban al clan de las máscaras.
—¿Qué te hace creer que le perdonaría la vida, sólo porque tu me lo pidieras? —Chad lanzó una sonrisa que la dejó sin aliento.
—Digamos que tengo mis métodos para convencerte —Morell se mordió los labios mientras arqueaba una ceja—, pero malinterpreté a esa escoria y en lugar de rendirse, intentó convencerme que de que me uniera a él para hacerte caer y a cambio me dejaría ser tu reemplazo.
—¿Y bien? ¿qué le respondiste? —sabía que Chad no se atrevería a codiciar lo que era de ella, en todo caso, Chad sólo la codiciaba a ella.
—¿Qué más podría decirle? le dije que estaba loco —Morell sonrió para luego relajarse por completo.
—Tu no te expresas de esa manera ¿de verdad le dijiste eso? —Chad se puso de rodillas frente a ella para estar al nivel de sus ojos.
—Le dije: Tanto usted como yo estamos postrados a los pies de la Reina de Corazones... la diferencia es que yo me inclino ante ella voluntariamente... buena suerte sobreviviendo... eso le dije —ella le regaló una gran sonrisa.
—¿Y por qué no me dijiste eso cuando te pregunté? —eso les habría ahorrado dos semanas de muchas cosas horribles—, eres un tonto.
—No sé, supongo que me puse muy nervioso en ese momento —Morell comenzó a reirse por lo bajo—, creo que no pude expresarme tan bien como quería.
—Está bien, creo que también fui un poco ruda contigo —Chad tomó sus manos y las besó mientras negaba con la cabeza.
—No, a decir verdad tenías razón, no debí hacer las cosas de ese modo, además de que me dejé llevar por mis propios pensamientos y creí algo que sólo yo quería creer —él se acercó y le dio un beso corto en los labios.
El muchacho regresó poco tiempo después para terminar con su trabajo, Chad esperó por ella hasta que terminó de vestirse; Irina se encontró con ellos en el pasillo hacia el elevador y se fueron juntos hasta el auto de él; Chad había llamado a uno de sus hombres para que se llevara el auto de Morell.
—Parece que ese lugar no es muy famoso —dijo al recordar que sólo había visto mujeres cuando llegó al local, cuando estuvo en el elevador y al salir.
—Es por que es un lugar para clientas VIP —explicó Irina con tranquilidad, sin embargo, por alguna razón aquel "VIP" parecía tener un significado más oscuro en la mente de Chad.
—Después de ver a esos hombres, no lo dudo —dijo con ironía mientras continuaba manejando— aunque cuando llegué creí que ofrecían servicios más "divertidos".
—Y lo hacen —respondió Morell luego de una breve risilla a la que su amiga se unió de manera pícara—, pero está unos pisos más abajo.
—¿Cómo es que sabes tanto sobre ese lugar? —preguntó Chad luego de frenar brúscamente.
—Es porque fue en ese lugar que celebramos la despedida de soltera de Irina —la actitud de ellas era imposible de no adivinar— esa noche fue tan...
—Salvaje — su amiga completó la frase y Chad parecía no querer creer lo que escuchaba.
—Tu esposo me dijo que visitaban seguido ese lugar —tenía algo de miedo de decir aquello.
—Si, pero ahora como señoras casadas y comprometidas, vamos en busca de servicios más civilizados... —se quedó en silencio por un momento y luego se dio un golpecillo en la frente— ¡Demonios! Olvidé que ya no estoy comprometida.
—¿Cómo que no estás comprometida? —Chad parecía un poco enfadado, hasta que vio que ella levantaba la mano y le mostraba que sus dedos estaban vacios.
—Irina, querida mía ¿puedes decirme qué es lo que ves? —le mostró sus manos a ella.
—Son las manos de una mujer soltera —Irina le siguió el juego por alguna razón que Chad no entendía.
—Déjame ver de nuevo —el hombre le hizo señas para que acercara su mano mientras despacio y muy discretamente metió su mano en el bolsillo para sacar el anillo— aquí yo veo un anillo —dijo luego de colocar el anillo en el dedo con rapidez.
—Cierto, ahí estaba.... pero aún así es una pena que perdiera la oportunidad —Morell comenzó a reírse al ver la cara de Chad ponerse seria y su mirada decía a gritos "el hombre que te toque se muere", ella le dio un beso en la mejilla para calmarlo y reanudaron la marcha.
(...)
Pasaron los días y Morell e Irina tuvieron que planear una visita rápida a Giano que parecía necesitar ayuda para controlar alguna situaciones en su territorio, la hija de este había regresado a la casa de su padre y se le había levantado el castigo, ya que no había mostrado señales de reunirse con el As de Picas; o eso creían, por otro lado, Donattella había conseguido escapar del alcance de los escoltas de Giano y había conseguido reunirse con Calvin y los restos de sus seguidores, que parecían no confiar del todo en ella y en su información.
—¿Dónde estuviste todo este tiempo? —preguntó Calvin notablemente enfadado— ¿sabes cuantas personas de mi ejercito perdí por tu culpa?