—No sería la primera vez de Morell —la mujer comenzó a reírse como si fuera un chiste— ella hizo explotar toda una mansión sin ninguna ayuda... ¿fue durante la primera guerra?...
—¡Cierren la boca! ¿no ven que asustan a mi prometido? —lo hombres entrecerraron los ojos y negaron con la cabeza— pero si, fue durante la primera guerra.
—¿Cómo es que lograste algo como eso? —era insólito pensar en que alguien de apariencia tan delicada fuera capaz de hacer algo así.
—No fue nada, sólo hice explotar las líneas de gas de la casa, nada complicado —Chad tragó grueso al oír aquello, ella conocía a la perfección su casa y podía perfectamente hacerla volar.
—Claro, así de fácil eliminaste a siete de los ocho jefes principales del clan que estaban en tu contra en la primera guerra —Morell levantó los hombros dos veces para restarle importancia al asunto— después de terminar todo el asunto de la guerra tuvimos que hacer magia para llenar esos puestos.
—Eres una psicópata —dijo As entre risas aunque tenía toda la razón, a la mujer le faltaban varios tornillos.
—Bien, cambiemos de tema, tenemos que hacer todo el proceso de decisión, Chad necesita pensar en si se unirá al clan o no —Chad iba a responder, pero ella lo silenció con una mirada— y yo necesito descansar, así que nos retiraremos por ahora.
—¿Por qué no me dejaste responder? —preguntó Chad cuando subieron al auto luego de despedirse del equipo médico y los hombres heridos.
—Querido, esta no es cualquier decisión, debes pensarlo muy bien —si bien a él parecía no tener problemas con unirse al clan, la mirada de su prometida le hizo frenar sus planes— en primer lugar sé que te unirás, pero tienes que saber cuales son los procesos a seguir.
—Bien, cuéntamelo despacio —Morell negó con la cabeza mientras escribía un mensaje.
—Vayamos al hotel, necesito limpiarme la sangre y cambiarne de ropa —Chad asintió y condujo hacia el hotel pues estaban en Italia.
Chad cubrió a Morell con su traje que era tan grande para ella que no dejaba al descubierto ningún rastro de la herida o sus manchas enormes y aterradoras, estuvieron en silencio hasta llegar a la habitación, sin embargo, luego de entrar a la misma él parecía no poder quedarse quieto, por lo que terminó ayudando a su prometida con la ducha, porque "la herida no podía mojarse".
—¿Puedes cerrar la boca? Estás a punto de babear —él pareció despertar de una especie de trance, sacudió la cabeza un par de veces.
—¿Cómo dices? —preguntó mientras sacaba la espuma del cuerpo de ella con delicadeza.
—Que cierres la boca, no quiero que babees sobre mi, es malo para la piel —Chad dejó escapar una risilla que por alguna razón sonaba algo maliciosa.
—No prometo nada —su prometida no tenía punto de comparación y él lo sabía, cada parte de su cuerpo era tan perfecta que; ante sus ojos, parecía estar rodeada por una especie de aura blanca que hacía que se viera angelical de pies a cabeza en cualquier momento del día y con cualquier prenda... o sin ellas— me está temblando hasta el alma.
—Eres un tonto —le dio un beso corto en los labios y se levantó para salir de la bañera—, pero espero que me sigas mirando de la misma forma dentro de cuarenta años, Chad Davies.
—Me arrancaré los ojos si no es de esa forma —la tomó en brazos luego de envolverla en la toalla para llevarla a la cama.
Chad buscó algo de ropa cómoda y la ayudó a vestirse con calma mientras usaba esto para deleitar su vista con el cuerpo de ella, al igual que la primera vez que ella salió herida, él no se permitiría tocarla con segundas intenciones hasta que ella se recuperara por completo. No había pasado mucho tiempo desde que habían terminado de secarle el cabello a ella cuando tocaron a la puerta.
—Iré yo, espera aquí —dijo él mientras dejaba a Morell frente al espejo.
El hombre abrió la puerta con rapidez y se encontró con un hombre con gorra y un máscarilla, tenía guantes negros, zapatos negros.
—¿Quién eres y qué necesitas? —preguntó Chad ante el extraño que le parecía de lo más sospechoso.
—Reina de Corazones —su voz era grave por lo que aunque estaba susurrando el otro conseguía oirlo perfectamente.
—Está dentro, ¿quién la busca? —el hombre no intentó entrar, así que el celoso guardián de Morell no lo tomó como una amenaza.
—Vengo de parte del "escaramujo"...
—Hazte a un lado, querido —la voz de Morell resonó a espaldas de él— ¿qué tiene esta vez el escaramujo para mi? —ella sabía lo que el hombre traía, pero aquello era más un diálogo en clave que una conversación real.
—El escaramujo le entrega su pedido de pieles exóticas sobre hielo —Chad pensó que aquellas palabras no tenían sentido, por lo que dedujo que aquello tenía otro significado.
—Excelente, dile al escaramujo que la Reina de Corazones le agradece su trabajo, procederemos con el resto de nuestros negocios como está establecido —el hombre le entregó una hielera y se fue luego de hacer una leve reverencia.
—¿Qué es eso que te entregó? —preguntó Chad después de cerrar la puerta.
—Tu pase al clan de las máscaras —se sentó en el sofá y puso la hielera frente a ellos—, ahora te voy a explicar qué es lo que tienes que hacer a partir de ahora.
—Bien, te escucho —Chad no podía quitarle los ojos de encima al objeto misterioso frente a sus ojos.
—Las reglas son simples, no debes atacar a otro integrante del clan sin ninguna razón, si lo haces, tienes que asegurarte de matarlo, porque si no lo haces, el clan debe matarte por perturbar la paz del resto—Chad asintió para indicar que entendía—, aunque en la posición que tendrás no creo debas luchar para subir...
—¿A qué te refieres? —Chad creía que como todos tenía que empezar desde abajo— ¿qué pasa si quiero subir?
—Antes de responder a eso, debes saber las siguientes cosas, para subir de posición debes matar a la persona cuya posición quieres tomar, la persona también puede darte su lugar de manera voluntaria... pero eso nunca pasa... luego de matar a la persona tienes el derecho de tomar su lugar si el resto de los que están debajo de la posición deseada no quiere enfrentarse a ti.