No me dejes caer

1

*Sin locura no hay felicidad *

~.

Caos, eso dice mi madre lo que soy cada vez que la llaman del instituto y le dicen que soy una rebelde incontrolable, ¿en serio?, ¿están hablando de mi?, esas son calumnias es la tercera vez que me expulsan de este ridículo instituto ahora llaman a mi madre para decirle que golpee a una chica, ¡Vamos!, ella se metió conmigo, ¡nadie se mete conmigo!, odio que se hagan la víctima y me quieran joder a mi, desde pequeña solía ser una chica que nunca me ha gustado seguir las reglas quizás desde que mi hermano se fue siempre encontré una forma para desafiar la autoridad de mis padres, siempre que acontecía algo buscaba las maneras de cómo vengarme de lo que me hacían y creo que eso era lo que me llevaba a ocasionar más problemas terminando así expulsada de todas las instituciones por mi mala conducta.

Aquí estoy de nuevo sentada en la silla de la oficina de la directora, mi corazón latía con fuerza las paredes estaban decoradas con diplomas y fotos de eventos escolares, el silencio era abrumador roto solo por el sonido del reloj que marcaba el paso del tiempo.

La directora, una mujer de voz aguda y mirada severa me observaba con una mezcla de curiosidad y desaprobación.

—Señorita Antonella.

Ya valí verga.

—¿Si?.

—Su madre mandó por usted.- solté un suspiro.

Lo sabia, sabia que ella no vendría, nunca lo hace siempre es más importante su ridículo trabajo odio que esto siempre sea así.

—Claro.- susurré.

Tomo mi mochila para salir.

—Espero y no vuelva nunca.- dice la directora.

Lo veo de mala manera.

—Espero y nunca volver.- le saco mi dedo medio, imbécil.

Salgo de la oficina tirando la puerta anciano de Mierda .

—Señorita Antonella. - dice Marco el chofer de mi madre

—Hola marco, mi madre te mando por la rebelde ...

—No digas eso Antonella.- dice abriendo la puerta del auto.

Sonrió y entro al auto, saco mi teléfono y veo que tengo un mensaje de Claudia mi mejor amiga y dicho no abrirlo, a veces hasta me molesta tener amigos.

—Marco, ¿no llegó papá hoy?..

—No señorita Antonella .

Suspiro y veo hacia la ventana, nunca viene siempre está viajando jamás saca tiempo para mi se supone que soy su hija..

—Llegamos.

Veo hacia mi casa y ya estoy repitiendo mentalmente lo que mi madre va a decirme.

Rebelde no entiendo qué hice mal....

—Veremos al ogro.- susurro.

Marco sonríe.

—Está en su despacho. - dice abriendo la puerta.

Llegamos a la casa creo que se siente el peso de la tensión en el aire, la fachada de mi casa era sencilla con paredes de un color beige desgastado y una puerta de un roble robusto que había sobrevivido a décadas conservaban pomos de cristal que dispersaban pequeños arcoíris, mi jardín era una mezcla de hierbas crecidas y flores marchitas reflejaba el caos que sentía en su interior al abrir la puerta un chirrido resonó en el pasillo el olor a comida casera se mezclaba con el aroma de la pintura fresca. Entro pongo mi mochila en la pata de la escalera y me acerco al despacho de mi madre escuchó que está hablando por teléfono.

—Si si, mañana a primera hora sale Kristen gracias.

Entró y llamó su atención.

—Mamá.

—Antonella, que hiciste casi matas a esa chica, acaso estas loca no entiendo porque tienes que comportarte así.

Mi madre se cruza de brazos y frunce el ceño claramente puedo ver la tensión en su rostro sus ojos están finos en mi sin parpadear, con una mezcla de incredulidad y una furia contenida las líneas de preocupación marcada por las noches en vela y las discusiones sobre mi comportamiento, además de desvelarse por su trabajo que claramente le importa más que yo.

Y aquí vamos de nuevo.

—Mamá, ella dijo que mi padre tenía otra mujer y que tu estabas con uno de tus modelos .

Mi madre se tensa y me ve preocupada.

—Eso es mentira .- espetó furiosa

—ahora entiendes porque reaccione así.

Ella niega y se acerca a mi

—pero no debiste golpearla de esa manera, no entiendo porque tu hermano te enseñó ese deporte tan fuera de clase, acaso no entiendes que tu rebeldía solo te trae problemas, ¿ No entiendes que esto afecta tu futuro?. - me abraza

— Mamá..— quiero llorar.

— no llores, guarda las lagrimas para cuando te explique que vamos hacer ahora, porque la vida fácil se te acaba hoy.

ay no.

— Mamá.

—te irás a Alemania.

Me alejo de ella de golpe.

Esperen, ¿Qué dijo ?.

—¿Qué.?.- susurro. - No mamá no puedes hacerme eso.

—Ya tomé la decisión, te vas mañana.

Niego sin poder creerlo ella esta loca

— ¡No eso nunca!.

—¡Esa no es tu decisión Antonella!, te iras con tus tíos yo tengo mucho trabajo como para lidiar con tus trastornos de bipolaridad y niña rebelde.

Ella no dijo eso....

¿ella acaba de decir trastornos.?

—No son trastornos.

—Bueno tus malditos problemas de ira o autocontrol como sea, tu hermano era el único que te entendía.

—Porque el si me quería .

—Te quiero , y porque te quiero te iras. .

No ella no puede hacerme esto no puede mandarme a esa casa donde hay miles de reglas además mis primos son locos celosos y compulsivos.

— Mamá no...

—Ve a preparar tu bolso...

—Pero mamá.

—¡Ahora Antonella!

Salgo corriendo del despacho y subo a mi habitación esto no está pasando me va alejar de mis amigos aquí tengo mi vida, no quiero me niego a ir a Alemania con esas personas.

Mi teléfono notifica una llamada.

Adam Platónico.

Es mi primo, claro, ya mamá hablo con la tía Kristen deslizo mi dedo por la pantalla de mi teléfono y cuelgo la llamada.

Hoy te estoy odiando primo.

Pongo música y decido bailar amo bailar cuando estoy de mal humor me hace olvidar todo

Y si no les gusta como soy porque me tienen cerca.




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