No me dejes caer

2

Aquí estoy bajando de este estúpido avión a un país que no quería venir no me gusta Alemania, ¿Por qué me mandó aquí?, ¿Por qué tiene que ser así?, no creo que sea tan mala hija como para querer mandarme lejos de ella.

Bueno aunque de ella se puede esperar cualquier cosa.

Esa señora no tiene sentimientos.

— Willkommen in Deutschland (Bienvenida a Alemania). — dice el portero cuando entro a la sala del equipaje.

— Idiot . — le respondo y salgo con mi equipaje.

Cuando salgo mi ojos se fijan en el chico que tengo enfrente me sonríe con su perfecta sonrisa.

Adam.

— Anto.

— Hola Adi.

— Me gusta que me llames así, ven dame un abrazo Prinzessin.

Llegó hasta él y lo abrazo él sabe cómo me siento me conoce muy bien, confío en él, lo quiero.

— ¿Y mi tía Kristen?.

— En la pastelería, ¿quieres ir?.— me pregunta mientras salimos del aeropuerto y subimos a su auto.

— Si . — susurro.

— ¿Estas bien?... — me ve preocupado.

— No, no quiero estar aquí.

— Se me olvidaba lo directa que sueles ser.

— ¿Abel?.

— Trabajando, él está muy contento desde que mi madre le dijo que vendrías.

Sonrió porque se que a él le da celos que su hermano este muy cerca de mi..

— Aww, Nos amamos... — Adams me ve feo. — ¿Que?, el y yo compartimos un amor infinito...

—Aja si. —Sonrió y veo a través de la ventana del auto, mientras íbamos en silencio, estoy aquí de verdad estoy aquí.

Llegamos al local de mi tía cuando bajó del auto no puedo evitar sentir el aroma cálido de harina recién horneada, veo las estanterías repletas de dulces brillantes, la pared de vitrina parece un mosaico de luces doradas y colores pastel.

— Algo familiar.— Adam me abraza por atrás.

— El olor a pastel de chocolate.

Él besa mi mejilla y toma mi mano mi vista se fija en nuestras manos y sonrió, quizás no sea tan mala idea estar aquí.

— Celoso..—Susurro..

— Siempre seré el primo favorito. —Jaló de mi para entrar, veo detenidamente todo nada a cambiado pero aun así no me siento bien aquí no es mi ambiente y siento que algo me falta.

— Anto...

— Abel.

El me abraza fuerte tenía tiempo que no los veía desde que Arthur se fue de casa, solo venía a Alemania con el, después de que el se fue no quise venir más sola

— Mamá guck wer angekommen ist-(Mamá mira quien llego).

Mi tía me ve y su sonrisa crece, ¿Por qué no puedo actuar normal?, y no como una persona que en este momento está odiando estar aquí, doy un paso cauteloso busco la mirada de mi tía quien se acerca a mi con su delantal manchado de chocolate, me da un abrazo corto y cálido, el olor a vainilla y limón se intensifica en ese abrazo como si fuera un bálsamo antiguo.

— Mi niña, bienvenida pasa pasa, ¿Quieres un poco de pastel? aun recuerdo tu favorito.

Asiento y sólo sonrió, son tu familia Antonella ellos te están demostrando su cariño. ¿Y, si me lastiman?...No son como tus padres...

— Claro tía, extrañe mucho tus pasteles. — me acercó a ella y la abrazo de nuevo.

no lo dañes Antonella .

— Chicas les presento a mi sobrina..

Dos chicas se acercan a nosotras son simpáticas.

— Oh, llegaste Kristen tiene toda la mañana hablando de ti...

— Eres muy hermosa.

— Soy Francesca y esta loca es Isabella.— señalándome a la chica que está a su lado.

— Mucho gusto, Antonella, es un placer conocerlas.

— Me caes bien eres muy linda te va a gustar estar aquí...

— Te mostraremos la ciudad.— habla Isabella.

Eres nueva, estas en Alemania y estas jodida.

— Claro me gustaría.— sonrió y Adams me abraza.

— Entonces bienvenida a tu nueva vida prima.

Nueva vida con otras personas.

Y si hay que empezar de cero, pues se empieza.

~

Después de pasar un rato en la pastelería Adam me trajo a casa para que pudiera cambiarme y ver mi habitación, la casa de mi tía se erguía ante mí, majestuosa y acogedora, rodeada de un jardín que florecía con girasoles y lavanda. la fachada era de un encantador tono amarillo pálido, con marcos de ventanas de madera pintados de un blanco inmaculado. cuando crucé la puerta pude percibir el cálido aroma de la repostería que claramente ella practica en la casa, mi tía siempre ha sido una mujer de sonrisa generosa y manos laboriosas, siempre estaba horneando. el interior estaba decorado con un estilo acogedor y hogareño; cada habitación contaba una historia a través de la fotografías enmarcadas que adornaban las paredes. desde los retratos familiares hasta los viajes realizados, cada imagen era un recordatorio de los momentos compartidos. es raro estar en otra casa acostumbrarse volver a empezar de nuevo sin que nada te afecte me preguntó..

¿De verdad puedo empezar de nuevo?, ¿podré aquí controlarme?, tengo que cambiar ese carácter tan insoportable que me cargo, quiero poder controlar mis impulsos...

Pienso en Arthur. .

El también me abandonó como mis padres cual es la diferencia.

Anto él también se fue y sin decir nada él también te dejo .

Todos lo hacen..

Suspiró y observó detenidamente mi nueva habitación, es sencilla me gusta, la ventana daba al jardín permitiendo que la luz natural inundara el espacio y ofreciendo una vista de las flores que danzaban al ritmo del viento.

¿Puedo empezar de cero no?.

Quizás después de todo no creo que sea tan mala idea vivir aquí con mis tíos y mis primos, quizás me hará bien un nuevo ambiente, nuevas amistades, nueva escuela todo nuevo soy una chica de diecinueve años, ¿Por qué razón tendría que actuar como una amargada descontrolada?.




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