DAMON
Después de terminar el encargo con Brad, nos quedamos unos segundos en silencio.
-Tío... -me mira de lado-. Te lo digo en serio, ¿te estás ablandando?
Lo miro serio, sin mover un músculo.
-Claro que no, Brad -ruedo los ojos-. Simplemente me ha empezado a doler la cabeza por culpa de tu princesita y Malena.
-Vale, Dinamita -resopla-. Me estaba empezando a preocupar.
-Pues no -respondo seco-. Te equivocabas, Bradley.
-Ok, ok... te creo, Dinamita.
Se queda unos segundos mirándome.
-Bueno... ¿te vienes un rato a mi casa o te vas a la tuya con tu princesa?
Me sostiene la mirada un instante, hasta que contesta:
-Me paso por la tuya un rato. Luego me voy.
Sonrío.
-Perfecto.
Da un paso, pero lo freno apoyando la mano en su pecho.
-Espera.
-¿Qué pasa?
-¿Dónde dejamos los cuerpos de los críos?
Brad se encoge de hombros como si habláramos del clima.
-Aquí mismo. Que se los coman las ratas.
Parpadeo un segundo.
-¿Enterrarlos no?
-¿Para qué perder el tiempo?
Resoplo, casi con una media sonrisa.
-Vale. Me parece bien.
Miro hacia el fondo del vertedero, donde los dejamos.
-¿Crees que la información que les hemos sacado le servirá a mi madre?
-A Pamela le sirve todo lo que quiere que le sirva -responde Brad con calma.
Asiento.
-Ya.
&&&
Llegamos a mi casa en la camioneta. Aparco en el garaje y bajamos.
Nada más entrar, los guardias inclinan la cabeza.
-Bienvenido, señorito Damon.
Luego miran a Brad.
-Un placer volver a verle, joven Brad.
Asentimos y pasamos sin decir mucho.
Pero en cuanto entro en el interior... está mi padre.
Lo sabía.
-¿Dónde estabas, Damon? -su voz ya suena como una advertencia.
-Haciendo algo -respondo cansado-. Y no es de tu incumbencia.
Voy a pasar con Brad, pero mi padre me bloquea el paso.
-Damon -dice más bajo, peligroso-. Una falta de respeto más y te quedas una semana en la sala insonorizada. Sin comida. Con una pequeña dosis de agua.
Aprieta la mandíbula.
-¿Entendido?
Brad, en algún momento, ya se había apartado.
Cobarde.
Mi padre me agarra la cara con fuerza.
-He dicho si has entendido.
La rabia me sube a la garganta.
-¡Sí, joder!
Me suelta de golpe.
Me giro y me voy sin mirar atrás.
&&&
Subo a mi habitación con la mejilla aún ardiendo.
Me dejo caer en la cama.
-¿Estás bien? -Brad aparece sentándose a mi lado.
-Sí... estoy bien -murmuro-. Oye... ¿puedes decirle a mi madre lo que averiguamos? Por favor.
Me mira, pero esta vez no con su máscara habitual. Esta vez es él. Mi mejor amigo.
-Claro, tío.
Se levanta.
-Si necesitas algo, me llamas.
Asiento.
-Vale...
&&&
Más tarde, Brad se ha ido.
Estoy solo.
Tocan la puerta.
-¿Damon? -la voz de Simon es baja.
-¿Simon? -me incorporo-. Pasa.
Entra despacio y cierra.
Se sienta a mi lado sin decir nada... y me abraza.
-Siento que tengas que pasar por esto, Dami...
No digo nada al principio.
Luego le paso un brazo por encima, acercándolo.
-No te preocupes, enano...
Le revuelvo el pelo.
&&&
Más tarde me ducho.
El agua cae caliente, pero por desgracia no limpia nada.
Me miro al espejo.
Cicatrices. Que tengo por culpa de la puta mafia y la asquerosa de mi familia.
Suspiro.
-Qué mierda...
Entro y dejo que el agua caiga, me lavo el pelo y el cuerpo intentando hacer desaparecer todo lo que siento.
&&&
Cuando salgo de la ducha, me pongo el pijama y me pongo a ver el móvil un rato, cuando me lega un mensaje de Malena:
"Didi, ¿te pinta que nos veamos mañana?"
Por un momento me olvido de todo lo ocurrido y solo pienso en ella, en la forma en la que pronuncia mi apodo de Didi, que me encanta cuando lo dice ella, en esa sonrisa tan bonita que tiene y el que le encanten mis hoyuelos...qué lástima que yo sea un monstruo.
Le respondo con un "Ok".
&&&
Me tumbo.
Y antes de dormirme... solo pienso en una cosa:
Malena.
Y en lo jodido que es que algo tan simple... me esté rompiendo por dentro.
Editado: 17.08.2026