No me llames princesa (1)

Capítulo 31

BRAD

No debería importarme tanto.
Y aun así... aquí estoy.

Mirando el móvil como si fuera a hacer magia y cambiar lo que Damon me dijo.

"Quiere que la elimine."

Resoplo.

-Menuda castaña...

Me paso una mano por la cara y me levanto del sofá.

Necesito hacer algo. Lo que sea. Porque si me quedo quieto, pienso. Y si pienso... la cago.

Desde arriba la escucho otra vez.

Clarissa.

Hablando. Riendo. Existiendo como si nada.

Normalmente me desespera. Hoy... me distrae.

Y eso es peor.

Voy a la cocina, preparo el café sin pensar demasiado. Los movimientos me salen automáticos, como si el cuerpo supiera funcionar sin mí.

Porque la cabeza está en otra parte.

"Dile que no."

Sí, claro. Como si eso sirviera de algo.

Termino el desayuno de ella igual. Porque lo hago siempre. Porque es rutina. Porque si no hago esto, no hago nada.

Subo.

&&&

Toco la puerta y me espero unos segundos, los suficientes como para que mi niña reaccione.

Cuando me disponía a abrir la puerta ya que no había ningún indicio de que fuera abrir la puerta, aparece Clarissa, con la cara de una fantasma, los pelos de una forma tan revuelta que yo no sé como luego se deshace ese caos y con una sonrisa radiante en la cara que me deja empalmado, literalmente.

-Buenos días, princesa -le sonrío.

Ella me mira, y en cuanto entro, dejo la bandeja en la mesilla, me quedo donde siempre, esperando a que se siente en la cama y se coma el desayuno que le he echo. Pero claro, con ella no todo es lo que planeo, porque se me acerca demasiado cerca, invadiendo mi espacio personal, y me quedo petrificado.

-¿Q-qué haces?

-Mirar tú cara -me dice como si tal cosa-. Estás bastante guapo por las mañanas -se encoge de hombros-. ¿No te lo había dicho nunca?

-No -digo serio y sin saber qué hacer.

-Ah, pues ya lo sabes.

Se sienta en la cama y se come su desayuno.

La miro unos segundos más de lo normal. Y eso es un problema.

Porque Clarissa dice esas cosas como si no significaran nada. Como si no me estuviera jodiendo la cabeza cada cinco minutos sin enterarse.

Resoplo y aparto la vista.

-Eres rarísima.

-Muchas gracias -dice mientras mastica-. Intento mantener mi imagen.

Pongo los ojos en blanco y me apoyo en la pared.

Clarissa sigue desayunando mientras mueve los pies dristraídamente.

Y yo sigo pensando en la llamada.

"Quiere que la elimine."

Aprieto la mandíbula sin querer.

-¿Te pasa algo?

Levanto la vista. Ella me está mirando ahora. Ya no sonríe tanto.

-No.

Mentira.

Clarissa entrecierra los ojos.

-Tienes cara de querer matar a alguien.

"Ya quieren hacerlo."

Me tenso sin querer.

-No es nada.

-Claro, claro -dice, dejando la bandeja a un lado-. Apuntado como mentira sospechosa.

Se acerca otra vez. Demasiado cerca otra vez.

-Me estás preocupando, Braddie.

Ese nombre. Me golpea peor de lo que debería. Porque no debería sonar bien. Pero suena. Y eso me jode.

Me aparto un paso.

-Lo siento, Clarissa -la miro serio-. Qué hostias digo, no lo siento. Este tema no es de tu incumbencia, y muchas gracias por tu preocupación, supongo -me doy la vuelta-. Que disfrutes de lo que queda de mañana.

Salgo por la puerta y me dirijo a mi habitación.

&&&

Cierro la puerta de mi habitación y me apoyo un segundo.

Vale. Respira.

Llamo a Damon.

-¿Brad?

-Hola, Damon.

Silencio al otro lado de la línea.

-¿Qué quieres? -dice al final.

Aprieto el móvil con más fuerza de la que debería.

-Dime que lo que me dijiste el otro día era broma.

Espero a que responda, aunque en el fondo ya sé la respuesta.

-No lo es.

Perfecto.

-¿Estás de coña? -me levanto de la silla-. ¿En serio tu maldito padre quiere que mates a Clarissa?

-Sip...

Me callo, porque si el otro día me impactó y me dejó pesando un buen rato, ahora que ya había confirmado que era muy real, no me lo iba a sacar de la cabeza.

-No puedes hacerlo.

-Brad...

-He dicho que no, Damon.

-Brad.

-¡QUÉ!

-Yo tampoco sé qué voy a hacer -dice al final-. O sigo órdenes... o sigo mi instinto.

-Ah.

Se ríe.

-Te estás riendo.

-Un poco.

-En estos momentos te pareces a ella, porque sois como la misma persona a la hora de sacarme de quicio.

-¡Toma ya! -su risa se desvanece poco a poco, pero me lo imagino sonriendo algo desde el otro lado-. Conexión mental con Clarissa, activada.

-Ay dios mío...

Se oyen ruidos al otro lado de la línea.

-Brad, me tengo que ir.

-Ok tío, nos vemos -me relamo los labios-. Adiós.

-Adiós, Brad.

Dejo el móvil en el techo y asumo lo poco que me ha dicho Dinamita.

-Uff...

&&&

Salgo de la ducha. Agua fría. Automática. Perfecto para no pensar.

Me visto.

Subo la vista al panel. Objetivos. Nombres. Vida en formato lista.

-Richard Pompas...

Señalo con el dedo a un hombre con similitud a un toro

-Tú serás el siguiente.

Pero no lo digo con ganas. Lo digo porque es lo que se hace y me han mandado hacer.

Y aun así...por un segundo...no miro la lista.

Miro otra cosa. Y eso es lo que más me jode.

Apago la luz. Y me voy a la cama.

Pero no duermo.



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En el texto hay: secuestro, mafia, humor

Editado: 24.08.2026

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