CLARISSA
Sois muy fáciles de distraer. Lo digo. Y, por un segundo, Brad y Dami se quedan mirándome. Quietos. Demasiado quietos.
Ajá. Sospechoso. Muy sospechoso.
Entrecierro un poco los ojos.
Porque una cosa he aprendido durante mi cautiverio deluxe: cuando dos hombres raros se quedan callados al mismo tiempo, están ocultando algo.
O varias cosas. O han hecho algo muy estúpido.
Que, sinceramente, viendo el historial... bastante probable.
Brad deja la cerveza en la encimera.
-¿Qué significa eso?
Sonrío lentamente.
-Nadaaaaa.
Eso claramente empeora todo.
Porque Brad pone ESA cara. La de "voy a arrepentirme de preguntar". Y Damon directamente parece cansado de existir.
-Claaarissa... -dice Brad, lento.
Uy. Nombre completo con tono de amenaza premium. Eso es grave.
Me dejo caer otra vez en el sofá.
-No os pongáis nerviosos, señores criminales misteriosos. Estoy observando.
Damon resopla.
-No me gusta cómo suena eso.
-Pues acostúmbrate, Dami. Soy detective now.
Brad se pasa una mano por la cara.
-Dios.
-No, Clarissa.
-Gracias, ya lo sé.
Señalo entre ellos.
-Os pasa algo raro.
-Nada raro -dice Brad demasiado rápido.
Lo miro.
Luego miro a Damon.
Luego otra vez a Brad.
Ajá.
Ajá ajá ajá.
Vale.
Tengo teoría.
Y cuando Clarissa Castellón Montijo tiene teoría... normalmente alguien acaba sufriendo. O confundido. O ambas.
Me inclino hacia delante.
-Esperad.
Brad me mira con cansancio anticipado.
-No.
-¡Pero ni siquiera he dicho nada!
-Te conozco.
-Pues qué triste para ti.
Señalo a Damon.
-Tú.
Él arquea una ceja.
-Yo.
-Luego tú.
Señalo a Brad.
-Tú.
Brad cierra los ojos.
-No.
-Absolutamente sí.
Me levanto del sofá como si estuviera presentando un documental importantísimo.
-He llegado a una conclusión scientific.
-No inventes palabras -murmura Brad.
-No la he inventado. Existe-ish.
Damon se ríe un poco por la nariz. Muy mini. Eso me da poder. Muchísimo poder.
Cruzo los brazos.
-Creo que os pasa una cosa.
-No quiero saberlo -dice Brad.
-Tarde.
Señalo a Damon dramáticamente.
-Tú estás raro raro.
Luego a Brad.
-Y tú estás rarísimo.
-Gracias -dice Brad seco.
-De nada.
Empiezo a caminar delante de ellos. Porque claramente necesito espacio escénico.
-Observación número uno: estáis tensitos.
-¿Tensitos? -repite Damon.
-Sí. Con vibes raras.
-¿Puedes dejar de decir vibes? -pregunta Brad.
-No.
Levanto un dedo.
-Observación número dos: os distraéis muchísimo cuando se mencionan ciertas personas.
Brad bebe cerveza. Demasiado rápido.
Ah.
INTERESTING.
Muy interesting.
Me quedo quieta.
-Madre mía.
-No hagas esa cara -dice Brad.
-¿Qué cara?
-Esa cara.
Miro a Damon. Luego a Brad. Luego otra vez a Damon. Y entonces. Entonces algo hace click dentro de mi cerebro.
Oh.
OH.
Abro mucho los ojos.
No.
NO.
No puede ser. O sí. Ay madre.
Me llevo una mano al pecho.
-¿¡ESTÁIS ENAMORADITOS!?
Brad casi se atraganta.
Damon me mira como si estuviera valorando saltar por la ventana.
Vale. Eso es un sí psicológico.
ME MUERO.
-No.
-No.
Los dos a la vez.
JA.
JAJA.
Qué fantasía.
Señalo a Brad primero.
-¡TÚ! ¡Con alguien!
-Tú cállate.
-No, espera, espera, espera— ¿quién es? ¿Una panadera misteriosa? ¿Una asesina? ¿Una señora del súper? ¿La vecina emo?
Damon directamente se ríe. Una risa pequeña, pero real.
Brad lo fulmina con la mirada.
-Tú tampoco te libras -le digo señalándolo ahora.
-Estoy perfectamente.
-Ajá. Claro. Y yo soy normal.
Brad resopla.
-Eso sí que es imposible.
Lo ignoro por motivos diplomáticos.
Me acerco mucho a Damon.
-Dime cosas.
-No.
-Una pista.
-No.
-¿Empieza por letra?
-No.
-¿Respira?
Damon me mira.
-Eso espero.
Brad suelta aire por la nariz. Casi una risa. MINI VICTORIA. Bradística aplicada.
Me cruzo de brazos, orgullosa.
-Bueno. Pues tengo diagnóstico.
-No quiero escucharlo -dice Brad.
-Demasiado tarde, Braddie.
Levanto un dedo importante de científica profesional.
-Sufrís de lovement disorder.
-...
-...
Damon pestañea.
-¿Qué coño es eso?
-Fase previa del romantic brain damage.
Brad me mira.
Muy largo.
-Tu cerebro necesita ayuda.
-Sí, pero carisma también.
Me dejo caer otra vez en el sofá. Muy satisfecha conmigo misma. Porque, sinceramente, esto explica MUCHAS cosas. Las caras raras. Las vibes. Los mini gestitos. Las crisis existenciales masculinas. Todo encaja.
Aunque...
Frunzo un poco el ceño.
Porque cuando miro a Brad otra vez... algo se me mueve raro. Muy poquito. Porque está cansado otra vez. Pero no cansado normal. Cansado de dentro.
Y aunque intento ignorarlo...
No puedo evitar pensar: qué demonios te está pasando, Braddie.
Qué horror.
Estoy preocupanding.
Qué asco.
Editado: 24.08.2026