No me llames princesa (1)

Capítulo 46

BRAD

La miro. Ella me mira. Muy satisfecha consigo misma. Como si acabara de resolver un crimen internacional.

"Sufrís de lovement disorder."

Dios. Dios dame paciencia. O una ventana. O un apagón. Algo.

Me paso una mano por la cara.

-Tu cerebro está enfermo.

-Sí, pero brillante.

-No.

-Sí.

Damon suelta aire por la nariz otra vez. Muy cabrón. Muy divertido le parece todo ahora.

Lo fulmino con la mirada.

Él levanta la cerveza.

-Yo no he dicho nada.

-No hace falta.

Clarissa se levanta del sofá como si acabara de terminar una conferencia importantísima.

-Bueno, queridos emocionalmente estreñidos...

No. Ya no. Se acabó.

Señalo las escaleras.

-A tu cuarto.

Parpadea.

-¿Perdón?

-A tu cuarto.

Abre mucho los ojos.

-¿Me estás castigando por tener razón?

-No has tenido razón.

Damon tose. Muy fuerte. Muy sospechoso. Lo ignoro por mi salud mental.

Clarissa se lleva una mano al pecho.

-Esto es censura científica.

-Esto es paz mental.

-Ay, Brad. El romantic brain damage te está poniendo agresivo.

Aprieto la mandíbula.

Damon directamente gira la cara porque el muy idiota está aguantándose la risa.

-La. Habitación. Ahora.

Clarissa me mira unos segundos.

Luego señala a Damon.

-¿Ves? Negación. Fase dos.

-No existe una fase dos -gruño.

-Sí existe. Me la acabo de inventar.

Claro. Obviamente.

Empieza a subir las escaleras. A mitad se gira.

-Por cierto.

No responde nadie.

Os juro que lo intenta igual.

-Si queréis hablar de chicas podéis hacerlo tranquilos. Soy muy discreta.

Silencio.

Damon baja la cabeza. Se está riendo. Lo sé. Lo odio.

Clarissa sonríe.

-Muy bien. Me retiro. Pero sigo investiganding.

Y desaparece arriba. Se oye una puerta cerrarse.

Luego silencio. Bendito silencio.Cinco segundos. Diez.

Damon bebe cerveza. Yo también.

Y entonces el muy cabrón habla.

-Te ha pillado fuerte, ¿eh?

Cierro los ojos un segundo.

-No empieces.

-No, no. En serio. Lo del abrazo ya me pareció raro.

No respondo. Error. Porque Damon me conoce demasiado.

-Madre mía.

-Cállate.

-Hostia, Brad.

Me mira como si acabara de descubrir una especie nueva.

-Estás MUY jodido.

Aprieto la mandíbula.

-No estoy jodido.

-Te ha llamado Braddie treinta veces y no la has mandado a la mierda.

-No exageres.

-Te abrazó.

No digo nada. No respondo. Porque lo peor es que recuerdo exactamente cómo fue.

-Mal asunto -murmura.

Resoplo y dejo la cerveza.

-No es eso.

-¿Ah no?

-No.

Me paso una mano por el pelo. Es cansancio. Estrés. Sebastián. La situación. La presión. No ella. No su voz. No sus bromas estúpidas. No que últimamente el piso se sienta demasiado silencioso cuando no habla. No que me moleste verla preocupada. No que me mire así.

No.

Ni de puta coña.

Damon me observa demasiado rato.

-Tío...

-Qué.

-Creo que el problema es que sí es eso.

Lo miro mal. Muy mal.

Él levanta las manos.

-No me mires así. Yo también estoy jodido.

Eso me hace callarme un segundo. Malena. Claro.

Resoplo.

-Menuda panda de imbéciles.

Damon se ríe por la nariz.

-Somos patéticos.

-Sobre todo tú.

-Tú tienes una secuestrada haciendo estudios emocionales sobre ti.

-Cállate.

Y por primera vez en todo el día...la cabeza me pesa un poco menos.



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En el texto hay: secuestro, mafia, humor

Editado: 24.08.2026

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