DAMON
Hay algo casi ofensivo en lo normal que parece la casa por fuera.
Por dentro es otra historia.
Brad está en el salón con un café en la mano, apoyado contra el respaldo del sofá como si la vida le debiera explicaciones. Yo estoy sentado frente a él con el móvil boca abajo en la mesa, aunque no lo estoy mirando.
Debería estar concentrado.
No lo estoy.
Porque arriba hay ruido.
Pasos. Una puerta. Risas.
Clarissa.
Y, de vez en cuando, la voz de Lena.
Eso ya es suficiente para que el día no sea exactamente normal.
-Sebastián no va a esperar -dice Brad, seco.
Asiento.
-Lo sé.
-Y cuanto más tardemos, más se mueve.
Me paso una mano por la cara.
-También lo sé.
Brad da un sorbo al café, como si estuviéramos hablando del tiempo.
-Tu padre está demasiado tranquilo.
-Eso es lo que más me jode.
Se inclina un poco hacia delante.
-No es tranquilidad. Es cálculo.
Genial.
Eso siempre es peor.
Arriba se oye un golpe leve.
Luego la voz de Clarissa:
-¡Leni, eso no es un plan, es una tragedia emocional con patas!
Silencio arriba.
Luego una risa.
De Lena.
Me apoyo un poco en el respaldo del sofá sin querer.
Brad me mira de reojo.
-Está feliz.
Parpadeo.
-¿Quién?
-Clarissa.
No contesta como pregunta. Lo afirma.
Arriba vuelve a oírse movimiento. Algo cayendo. Probablemente nada peligroso... o todo lo contrario, tratándose de ella.
Brad sigue hablando, más bajo:
-No la he visto así nunca.
No respondo.
Porque tiene razón.
Y eso es incómodo.
-No grita igual -añade.
Resoplo.
-Dale tiempo.
Brad suelta algo parecido a una risa mínima.
-No, no es eso. Está... bien.
Me quedo mirando la mesa.
"Bien" es una palabra peligrosa en esta casa.
Arriba, otra voz:
-¡Malena, no puedes juzgarme, yo soy una obra de arte en desarrollo!
-Eso no existe -responde Lena.
-¡Sí existe, soy yo!
Brad niega con la cabeza.
-Esa chica es un problema.
-Las dos lo son.
-Una es más organizada.
-Eso no la mejora.
Brad me observa un segundo.
Luego cambia de tema como si nada.
-¿Y el plan?
Eso nos devuelve al suelo.
Me enderezo.
-Sebastián se mueve con gente nueva. No sabemos cuánto control tiene ya.
-Va a intentar algo antes de que nos movamos nosotros -dice Brad.
Asiento.
-Sí.
-Entonces no tenemos margen para errores.
-No tenemos margen para nada.
Brad apoya el vaso en la mesa.
-Entonces lo hacemos bien.
-Como siempre.
-Como nunca.
Lo miro.
Eso último no me gusta.
Porque significa que esta vez no hay espacio para improvisar.
Arriba se escucha otra risa. Más suave ahora.
Y por alguna razón... eso choca con todo lo demás.
Brad también lo nota.
-Te das cuenta de que ahora mismo el piso de arriba es un desastre feliz y nosotros estamos aquí hablando de matar a tu padre.
-Sí.
-Es raro.
-Es nuestra vida.
Brad me mira un segundo largo.
Luego, sin cambiar el tono:
-Oye.
-Qué.
-¿No me vas a presentar a tu chica?
Parpadeo.
Eso sí que no me lo esperaba.
Me giro un poco en el sofá.
-¿Perdón?
-Lena.
Ah.
Claro.
Brad no es idiota.
Solo es Brad.
-No es..."mi chica".
-No he dicho novia.
-Lo has insinuado.
-He preguntado.
Resoplo.
-No.
Brad levanta una ceja.
-¿No qué?
-No es necesario.
-Damon.
-Qué.
-La has traído aquí.
-Por un motivo.
-La has dejado entrar en tu vida.
-No dramatices.
Brad se inclina un poco hacia delante.
-No estoy dramatizando.
Pausa.
-Estoy observando.
Eso me jode un poco más de lo que debería.
Arriba se oye a Clarissa:
-¡Leni, si sobrevivo a esto, exijo vacaciones emocionales pagadas!
-No existen -responde Lena.
-Pues las invento.
Brad suelta aire por la nariz.
-Son peligrosas.
-¿Quién?
-Ellas.
No lo contradigo.
Porque sería mentira.
Brad se recuesta otra vez.
-Solo digo... si estás tan metido como pareces, igual debería saber quién es.
Me quedo callado un segundo.
No porque no quiera responder.
Porque no sé cómo.
Arriba baja la intensidad del ruido. Como si por un segundo se hubieran calmado.
Y eso, de alguna forma, ayuda.
Resoplo.
-No es "estar metido".
Brad me mira.
-Claro.
Pausa.
-¿Te importa?
Eso ya es más directo.
Lo miro.
-Sí.
Simple.
Brad asiente como si eso fuera suficiente respuesta.
Luego suelta:
-Entonces la conoceré.
-No.
Sale automático.
Brad ni se inmuta.
-Sí.
-No funciona así.
-Damon.
-Qué.
-Te estás ablandando.
Lo miro fijo.
-Cállate.
Brad sonríe un poco, mínimo.
-Eso es un sí con trauma añadido.
No respondo.
Porque arriba se oye a Lena decir algo que no alcanzo a entender, pero Clarissa responde con una carcajada que lo llena todo.
Y durante medio segundo...
La casa no parece una guerra.
Solo una cosa rara.
Casi... normal.
Brad lo rompe:
-Piénsalo.
-Ya lo he hecho.
-No lo suficiente.
Resoplo.
-Vale.
Brad me mira.
-¿Vale qué?
-La conocerás.
Hago una mueca.
-Pero no lo estropees.
Brad levanta las manos un poco.
-Nunca estropeo nada.
Lo miro.
Él me mira.
Los dos sabemos que eso es mentira.
Arriba vuelve el caos.
Y, por primera vez en todo el día...no me molesta tanto.
Editado: 24.08.2026