No me llames princesa (1)

Capítulo 58

MALENA

No sabía cuánto necesitaba volver a escuchar a Clarissa hablando sin sentido hasta que llevo veinte minutos viéndola sentada en el suelo de una habitación ajena mientras intenta ponerle nombre a una planta que claramente no el pertenece.

-Escúchame -dice señalando la maceta que Brad seguramente ni recuerda haber comprado-. Tiene cara de llamarse Ernesto.

La miro desde la cama.

-Es una planta.

-Eso es muy ofensivo para Ernesto.

-Voy a tirarte por la ventana.

-Me parecería justo si no estuviéramos en un segundo piso.

Resoplo, pero se me escapa una mini risa igual.

Y ahí está otra vez esa sensación rara. La de "ah, claro". Claro que era esto lo que faltaba.

Ella sigue en el suelo, con las mantas encima como si fuera una señora de ochenta años atrapadas en el cuerpo de alguien con demasiados problemas psicológicos.

-Mira, Leni -levanta la planta otra vez-. Dime sinceramente que esto no tiene cara de Ernesto.

-Absolutamente no.

-Que poca visión artística tiene la gente.

Entonces alguien llama a la puerta.

Clarissa gira la cabeza tan rápido que casi se desmonta entera.

-Adelante, traumitas.

La puerta se abre. Y aparecen Damon y Brad.

Damon entra primero, tranquilo, manos en los bolsillos, cara de cansancio crónico premium. Brad detrás, con un café. Obviamente.

Clarissa levanta una mano desde el suelo.

-Hola, hombres ligeramente perturbados.

Brad la mira.

-¿Qué haces en el suelo?

-Eso mismo estoy intentando de averiguar yo también en estos precisos momentos -dice Damon.

Clarissa señala la planta

-Ernesto y yo estamos teniendo una conversación importante.

Brad observa la maceta un segundo.

-No se llama Ernesto.

-TÚ NO LO SABES.

Damon resopla, mientras oculta que se está riendo.

Yo bajo un momento para esconder la sonrisa porque, honestamente, la situación entera es tan absurda que mi cerebro todavía no la procesa bien.

Estamos en casa de un mafioso traumado, con una secuestrada y una planta llamada Ernesto.

Y Damon apoyado en el marco de la puerta como si esto fuera normal.

Qué horror.

Brad entonces me mira. Directo a los ojos. Ajá. Vale. Creo que ya sé de que va todo este rollo.

Presentación oficial. Todo perfecto, para nada es incómodo.

Damon da un paso dentro de la habitación.

-Malena, él es Brad. Brad, ella es Malena.

Parpadeo.

Clarissa abre mucho la boca desde el suelo.

-Qué presentación tan apasionante. Casi lloro.

Brad la ignora completamente.

Intento no reírme. No lo consigo mucho que digamos.

-Hola -digo al final.

El Traumatrón asiente una vez como si acabara de completar una misión diplomática extremadamente difícil.

Damon se pasa una mano por la nuca.

-Te juro que normalmente sabe hablar mejor.

-No es verdad -dice Brad.

-Sí lo es.

-No necesito impresionarla.

Clarissa levanta un dedo.

-A mí tampoco me impresionó y aquí estamos.

El Traumatrón la fulmina con la mirada y ella sonríe, muy orgullosa de existir.

Yo miro a Damon un segundo. Él ya me estaba mirando.

Aparta la vista primero. Interante.

Clarissa sigue abrazando la planta.

-Ernesto opina que esta tensión social podría cortarse con cuchillo.

-No metas a la planta en esto -dice Brad.

-ERNESTO TIENE DERECHOS.

Didi se ríe bajito.

Y eso me distrae un segundo porque...joder.

Tiene una risa bonita.

Qué mala noticia para mi estabilidad mental.

Clarissa me señala de repente.

-Leni.

-Qué.

-Te está mirando otra vez.

Casi me atraganto con mi propia existencia.

Damon cierra los ojos un segundo.

-Brillante. Gracias, Clarissa.

-De nada. Yo ayudo al amor.

-No hay amor -dice Brad automáticamente.

Clarissa lo mira, luego a Damon, luego a mí y luego vuelve a Brad.

-Guau. Este cuarto tiene más negación que oxígeno.

-Me voy a ir -murmura Didi.

-No puedes. Esta es tu intervención romántica.

Me tapo la cara con la mano.

-Dios mío.

Brad parece estar reconsiderando todas sus decisiones vitales desde 2007.

Clarissa sigue hablando como si tuviera un podcast interno.

-Lo peor es que os miráis muchísimo. Es muy incómodo para mí como artista del caos.

-No nos miramos muchísimo -dice Didi.

Clarissa lo señala.

-¡MENTIRA!

Luego me señala a mí.

-¡Y tú haces esa cosa rarísima de quedarte callada cuando aparece!

Abro mucho los ojos.

-¡Eso no es verdad!

-¿Ves? Hasta respondiste rápido. Culpable.

Damon se ríe otra vez. Pero más fuerte que antes.

Y mierda.

Eso sí que me hace cosas raras en el pecho.

Brad deja el café sobre la mesita de noche.

-Clarissa.

-Qué.

-Cállate cinco minutos.

Ella se queda pensando.

-No -dice haciendo con las manos la forma de un corazón.

Didi niega con la cabeza.

-Tendríamos que haberla dejado encerrada.

Clar le tira un cojín.

-¡Qué poco valoráis mi presencia luminosa!

-El cojín casi me da en la cara.

-Fue una metáfora emocional.

Brad me mira otra vez. Más tranquilo ahora. Como evaluando algo.

-Tú eres más normal de lo que esperaba.

Clarissa jadea exageradamente.

-¡Leni jamás se recuperará de este insulto!

-No era un insulto.

-Entonces empeora todo.

Se me escapa una risa pequeña.

Brad me observa un momento. Y después, muy serio:

-Eso también lo hace mi prin- -carraspea un poco-. Digo, eso también lo hace Clarissa cuando está nerviosa.

Parpadeo.

-Muchísimas gracias por exponerme así delante de la gente.

-De nada.

Clar nos mira mal a ambos como si acabara de descubrir un crimen.

-Espera.

Oh no.

No.

No no no.

-Se entiende demasiado rápido.



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En el texto hay: secuestro, mafia, humor

Editado: 24.08.2026

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