MALENA
Vale, me había dicho de vernos en la cafetería de siempre.
No era una cita... ¿o tal vez sí? Mejor no darle muchas vueltas, no vaya a ser que me haga una idea equivocada.
La verdad no sé por qué estoy pensando esto. Didi es mi mejor amigo desde la infancia, seguro que solo me ve como una amiga, sí... porque eso es lo que somos, obvio.
Aunque igual estoy flasheando de más.
Al final, para la quedada me decido por un vestido de tirantes de cuadros muy mono, unas esparteñas y unos pendientes de corazones. Me dejo el pelo suelto.
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Llegué antes de lo previsto a Dalboroque, donde habíamos quedado Damon y yo.
Claramente no podía quitarme la necesidad de llegar antes... qué sé yo, estaba un poco inquieta, aunque no entiendo muy bien por qué.
Me siento en una mesa libre al lado de la ventana. Hoy la cafetería estaba bastante llena, y olía re bien a café y bollería...
Suena el tilín de la puerta y veo entrar a Didi. Se ponga lo que se ponga, siempre está súper guapo...
-Hola, Lena -me dice con una sonrisa ladeada.
-Hola, Didi -le devuelvo la sonrisa.
Se sienta frente a mí, y de repente, como si alguien hubiera activado una alarma fantasma, aparece Jésicca y nos brinda una sonrisa de modelo.
-Holaa, chicos -nos sigue sonriendo-. ¿Habéis pensado ya qué pedir?
Dice cogiendo la libreta para apuntar los pedidos.
-Yo quiero lo de siempre -sonrío.
-Yo quiero un café con leche, del tiempo, si puede ser. Gracias.
Termina de apuntar el pedido y nos mira.
-En seguida os lo traigo, chiquis.
Veo cómo se va.
-¿Qué peli vamos a ver? -pregunta Damon.
Miro la ventana. Hay tanta gente riendo, pasándoselo bien... como si sus únicos problemas fueran exámenes o laburo o yo qué sé.
-¿Lena?
-¿Eh? -lo miro aturdida.
-Que qué peli vamos a ver.
-Ah... creo que la de Harry Potter y la piedra municipal...
-¿Municipal? -me mira arqueando una ceja-. ¿Estás segura de que se llama así?
-¡Ay, no! -me río un poco-. Quería decir filosofal...
Nos reímos juntos.
Cuando ya nos hemos calmado, llega Jésicca con nuestro pedido.
-Aquí tenéis -sonríe-. ¿Queréis pagar ya?
-Sí, ¿cuánto es? -pregunta Damon.
-Son tres euros.
Didi saca su cartera y paga.
Después de eso, salimos de Dalboroque.
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Llegamos al cine y compramos un bol de palomitas enorme y unos refrescos para acompañar.
Entramos en la sala.
-¿Fila 5? -pregunta Didi.
-Creo que sí -miro el papelito-. Sí, es la fila 5.
-Ok.
Nos sentamos. La verdad, no estamos ni muy lejos ni muy cerca de la pantalla, así que perfecto.
Didi deja el bol de palomitas entre medias de los asientos.
Nos acomodamos. Se instala un silencio, pero no incómodo, para nada, sino bastante cómodo. Y me gusta.
La luz de la sala se apaga poco a poco.
La pantalla empieza a brillar.
Y entonces aparece el castillo.
Hogwarts.
La música empieza suave, como metiéndote dentro sin pedir permiso.
Me acomodo en la silla.
Didi está a mi lado, quieto... demasiado quieto para ser Didi.
Eso ya es raro.
Normalmente habría dicho algo. Alguna pavada. Alguna teoría sin sentido. Pero no. Está mirando la pantalla como si realmente estuviera ahí dentro.
Parpadeo.
Vuelvo a mirar la película.
Harry en la estación. Gente corriendo. Voces. Maletas.
Y por alguna razón, me da un poco de paz.
No es que la peli sea increíble.
Es más bien... el momento.
Estamos acá.
Sin problemas. Sin planes raros de gente peligrosa. Solo una peli que ya me sé casi de memoria.
Saco un par de palomitas.
Sin pensarlo mucho, estiro la mano hacia el centro.
Y toco algo.
Me quedo quieta.
Porque no es el bol.
Es la mano de Didi.
Retiro la mano rápido como si me hubiera quemado.
-Perdón -susurro.
Él gira un poco la cabeza.
-¿Por qué?
-Estaba... bueno. Palomitas.
Asiente despacio.
-Están en medio.
-Sí...
Vuelve a mirar la pantalla. Pero no aparta del todo la mano. Solo la deja ahí. Cerca. Demasiado cerca para ser casualidad.
Me concentro otra vez en la peli.
Hagrid aparece.
Harry mira todo como si no lo pudiera creer.
Y yo pienso que lo entiendo un poco.
Porque a veces hay cosas que no parecen reales hasta que estás adentro. Y después ya no sabés bien cómo salir.
Didi se mueve un poco.
El bol de palomitas casi se cae.
Lo agarro rápido.
Los dos nos quedamos mirando el desastre evitado.
Silencio.
Después él se ríe bajito.
Yo también.
Y no sé por qué, pero me da calor en la cara.
Vuelvo la vista a la pantalla como si eso arreglara algo.
La peli sigue.
Harry, Ron, Hermione.
Todo parece simple ahí dentro. Amigos. Magia. Problemas claros.
Respiro hondo.
Pero noto algo otra vez.
Su brazo sigue ahí.
Rozando el mío apenas.
No se mueve. Yo tampoco.
Y eso es lo peor.
Porque si fuera accidente, ya habría pasado.
Pero no pasa.
Y no sé qué hacer con eso.
-Esto es pura nostalgia -susurro.
-¿La viste mil veces, no? -dice él.
-Sí.
-Podrías narrarla mejor que los actores.
Me río bajito.
-Puede ser.
Silencio otra vez.
Pero ya no es incómodo. Es raro. De ese raro que no molesta... pero tampoco sabés dónde ponerlo.
La escena cambia.
Hogwarts de noche.
Luces.
Velas flotando.
Y por un segundo me olvido de todo.
Solo peli. Solo sala oscura. Solo nosotros.
Y pienso algo que no debería pensar.
Que esto se siente demasiado fácil. Demasiado bien.
Y eso es peligroso.
Muy peligroso.
Porque las cosas fáciles no suelen quedarse.
Pero la mano sigue ahí.
Editado: 24.08.2026