DAMON
La película no era el problema.
El problema es todo lo que no era la película.
Malena está todavía con la energía de alguien que acaba de salir de otro mundo.
Habla rápido, con las manos, como si todavía estuviera dentro del castillo de Hogwarts y no en la acera del cine.
-Te juro que esa escena con el espejo es brutal -dice-. Es como... no sé, te destruye pero bonito.
Parpadeo.
-Es un espejo.
-No es "un espejo", es el Espejo de Oesed.
-Sigue siendo un espejo.
Me mira como si acabara de decir algo ilegal.
-No entiendes nada.
Eso me hace soltar aire por la nariz.
-Puede ser.
Seguimos caminando un rato sin rumbo concreto. La ciudad está igual que siempre: gente saliendo de tiendas, coches, ruido que no dice nada importante.
Malena sigue hablando.
-Y cuando Harry decide quedarse... o sea, es que eso es literalmente la peor decisión lógica del mundo.
-No es lógica.
-¡Exacto! Por eso es bueno.
La miro de reojo.
Habla de la película como si la hubiera vivido otra vez, no visto. Tiene esa forma de contar las cosas que hace que incluso algo simple parezca importante.
No sé en qué momento me he acostumbrado a escucharla así. Eso es lo que debería preocuparme.
-¿Tú entiendes a Snape? -pregunta de golpe.
-No.
-Vale, bien, porque nadie lo entiende del todo.
-Eso no suena a argumento.
-Es argumento emocional.
-Eso no existe.
Me señala como si me hubiera fallado un examen.
-Eres un caso perdido.
-Lo sé.
Eso la hace reír. Y la risa le sale fácil. Demasiado fácil.
No sé por qué me fijo en eso.
Seguimos andando hasta una esquina donde hay menos gente. Se apoya en una farola como si la ciudad fuera suya por unos segundos.
-Me ha gustado mucho -dice más bajo.
-La película.
-Sí.
Pausa.
-Y también... estar ahí.
La última parte la dice rápido. Como si no quisiera darle demasiada importancia.
Yo tampoco respondo a eso. Porque si lo hago, lo complico. Y no necesito complicarlo.
Saco el móvil. Un mensaje. Mi madre.
"Ven a casa. Ahora."
Miro la pantalla un momento más de lo normal.
Malena me observa.
-¿Problemas?
-Trabajo.
No es mentira. Solo no es toda la verdad.
Levanto la vista.
-Tengo que irme.
-¿Ya?
Asiento.
Ella baja la mirada un segundo, como calculando algo.
-Vale.
No pregunta más. Eso me sorprende.
-Te acompaño un poco -dice después.
Caminamos otra vez.
El trayecto es corto, pero suficiente para que el ambiente cambie sin que nadie lo diga.
Cuando llegamos a una calle más abierta, me detengo.
-Aquí.
Malena asiente.
-Vale.
Se queda quieta un segundo.
-Didi...
La forma en la que lo dice no es pregunta, pero casi.
-Sí.
-La próxima vez eliges tú la película.
-No es buena idea.
-Es una idea perfecta.
La miro.
-No sabes lo que podría elegir.
-Me arriesgo.
Eso me hace soltar una mínima risa. No debería ser nada. Pero lo es.
-Vale -digo al final.
Malena sonríe como si hubiera ganado algo.
Se queda mirando un segundo más.
Como si quisiera decir algo más.
Pero no lo hace.
-Cuídate -añade.
-Tú también.
No es una frase importante.
Pero se queda un momento más de lo normal entre los dos.
Luego asiente y se da la vuelta.
Yo también.
&&&
El coche de Brad está esperando cuando llego a casa.
Pamela no está en el salón. Está en el despacho. Con documentos abiertos sobre la mesa.
Brad ya está allí.
Apoyado contra la pared, brazos cruzados, como si hubiera llegado antes de que el mundo decidiera despertarse del todo.
Levanta la vista cuando entro. No dice nada. No hace falta.
Pamela sí habla.
-Es hoy.
Eso es todo. No pregunta si estamos listos. Nunca lo hace. Sabe la respuesta. Brad aparta la mirada hacia los papeles.
-¿Objetivo confirmado?
-Sí -responde ella-. Sebastián.
La palabra pesa más de lo normal.
Pamela cierra la carpeta.
-No habrá margen de error.
Brad asiente.
Yo también.
No hay nada más que decir.
Porque todo lo demás ya está decidido desde hace tiempo.
&&&
Cuando salgo del despacho, Brad me sigue.
-El plan está limpio -dice.
-Nunca está limpio.
-Este lo está más.
Lo miro.
-Eso no me tranquiliza.
-No era el objetivo.
Caminamos hacia el exterior de la casa.
El aire fuera está frío.
Brad saca las llaves del coche.
-¿Has estado fuera?
-Sí.
-¿Cómo ha ido?
Pienso en la película. En Malena hablando sin parar. En cómo todo parecía más sencillo por un rato.
-Normal -respondo.
Brad abre la puerta de su coche.
-Eso en ti es raro.
No respondo. Porque tiene razón.
Subimos.
Y por primera vez en mucho rato, no pienso en la operación.
Pienso en la frase que ha dicho ella antes de irse:
"Cuídate."
Como si fuera algo fácil de hacer.
Como si no fuera lo más complicado de todo lo que viene.
Arranca el coche.
Y vamos los dos juntos a dar una vuelta, para intentar despejar un poco la mente.
Editado: 24.08.2026