No me llames princesa (1)

Capítulo 75

DAMON

Hay algo molesto en intentar tener un día normal cuando sabes que alguien está mirando.

No cambia nada.

La gente sigue caminando.

Los coches siguen pasando.

La universidad sigue llena de personas preocupadas por exámenes, trabajos y cosas que parecen enormes hasta que descubres que existen problemas peores.

Como que tu padre haya decidido investigar a la persona que más te importa.

Ese pensamiento aparece.

Lo aparto.

No porque no sea importante.

Precisamente por eso.

&&&

Malena está sentada en el banco de siempre.

Tiene un café en la mano y unos apuntes abiertos delante.

No está estudiando.

Solo tiene los apuntes ahí.

Una técnica extraña que parece consistir en mirar hojas esperando que la información entre por voluntad propia.

-Llevas cinco minutos mirando la misma página.

Levanta la vista.

-Estoy pensando.

-Eso parece peligroso.

-Para ti sí.

Me siento a su lado.

Ella sonríe.

Y esa facilidad sigue siendo un problema.

Porque con Malena todo parece demasiado sencillo.

No tengo que pensar qué decir.

No tengo que calcular cada palabra.

Simplemente pasa.

Y eso es raro.

Muy raro.

-Estás raro.

La miro.

-No.

-Sí.

-No.

-Didi.

Odio que diga mi apodo con ese tono.

Porque significa que ya ha decidido que tengo razón.

-¿Qué?

-Cuando estás raro dices que no estás raro.

No respondo.

Ella señala mi cara.

-Ves.

-¿Qué?

-Eso.

-Eso no es una explicación.

-Tu cara de "estoy teniendo una conversación conmigo mismo y nadie más está invitado".

No sé qué responder a eso.

Porque probablemente tiene razón.

-No sabía que mi cara tenía tanto diálogo.

-Tiene muchísimo.

Se ríe.

Y por alguna razón eso consigue que mi cabeza se calle durante unos segundos.

Solo unos segundos.

Pero suficiente.

&&&

Caminamos por el campus después de clase.

Malena habla de cualquier cosa.

Una profesora.

Una película.

Una discusión absurda que tuvo con una compañera.

Cosas normales.

Cosas que antes no me importaban.

Ahora sí.

Eso es lo preocupante.

-¿Te puedo preguntar algo?

La miro.

-Ya lo estás haciendo.

-Qué gracioso.

-Lo intento.

Me mira sorprendida.

-¿Acabas de hacer un chiste?

-No exageres.

-Didi, esto es histórico.

-No.

-Voy a anotarlo.

-No.

Se ríe.

Y por un momento casi parece que no existe nada más.

Casi.

Hasta que mi móvil vibra.

No necesito mirarlo para saber que no es algo bueno.

Pero lo miro igual.

Un mensaje.

Brad.

"Tenemos que hablar."

Guardo el móvil.

Malena lo nota.

Por supuesto que lo nota.

-¿Trabajo?

Asiento.

-Sí.

Me mira unos segundos.

Esta vez no pregunta.

Y eso me sorprende.

-Vale.

Seguimos caminando.

Después de unos pasos habla.

-No tienes que contarme todo.

La miro.

-¿No?

Niega.

-No.

Pausa.

-Pero tampoco tienes que cargar con todo tú solo.

Y ahí.

Ahí no tengo respuesta.

Porque es una frase demasiado sencilla.

Y aun así no estoy acostumbrado a escucharla.

Malena baja la mirada.

-Perdón.

-¿Por qué?

-Porque ha sonado demasiado profundo.

La miro.

Y casi sonrío.

Casi.

-Sí.

-Lo sabía.

-No era malo.

Ella levanta la vista.

-¿Eso era un cumplido?

-No te emociones.

-Demasiado tarde.

&&&

Llegamos a la salida de la universidad.

Debería irme.

Lo sé.

Tengo cosas que hacer.

Información que revisar.

Una conversación pendiente con Brad.

Pero Malena se queda quieta.

-Didi.

-Qué.

Juega con la correa de su mochila.

-Gracias.

Frunzo un poco el ceño.

-¿Por qué?

-Por venir.

Eso debería ser una frase normal.

Pero no lo es.

Porque sé lo que significa.

Ella sabe que mi vida no es normal.

Y aun así no me está pidiendo explicaciones.

Solo está agradeciendo que haya aparecido.

-No tienes que darme las gracias.

-Sí.

-No.

-Sí.

La miro.

-Eres imposible.

Sonríe.

-Eso me han dicho.

Y entonces pasa algo pequeño.

Nada dramático.

Nada de película.

Solo ella acercándose un poco y apoyando la cabeza en mi hombro.

Me quedo quieto.

Porque no esperaba eso.

Porque normalmente sé qué hacer.

Qué decir.

Cómo reaccionar.

Con ella no.

Con ella todo parece improvisado.

Y quizá ese es el problema.

O quizá no.

Después de unos segundos habla.

-Prométeme algo.

-Qué.

-Que si algún día estás en problemas me lo dirás.

Miro al frente.

La respuesta lógica sería mentir.

Decirle que todo está bien.

Que no pasa nada.

Pero con Malena las mentiras funcionan peor.

-Lo intentaré.

Ella sonríe un poco.

-Eso cuenta.

Y por alguna razón...

me creo capaz de intentarlo.

&&&

Cuando llego a casa, Brad está esperando en el salón.

Por su cara sé que no viene a hablar de cosas pequeñas.

-¿Y?

Dejo las llaves.

-Está bien.

Brad me mira.

-Eso no era lo que preguntaba.

Sé exactamente a qué se refiere.

Malena.

-Sebastián no sabe nada más.

Pausa.

Brad no parece convencido.

-Todavía.

Esa palabra queda en medio.

Porque los dos sabemos que es la importante.

Subo la mirada.

-No voy a dejar que le haga daño.

Brad me observa.

Y durante un segundo parece que va a decir algo.



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En el texto hay: secuestro, mafia, humor

Editado: 24.08.2026

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