MALENA
-¡Malena, bajá a desayunar! -grita mi madre desde el piso de abajo.
Me revuelvo en la cama.
-Ya voy, má... solo cinco minutitos más...
Me vuelvo a dormir, pero de repente la puerta de mi cuarto se abre de un portazo y salto literalmente de la cama.
-¿Mamá? -pregunto adormilada y frotándome los ojos.
-Malena, o bajás ahora mismo por tu cuenta o te cargo al hombro como un saco de papas -me mira-. Uno..., dos..., dos y medio...
Antes de que diga tres, me levanto rígida como un palo y hago el típico saludo militar ese de poner la mano en la frente.
-¡Sí, mi comandante, ahora mismito bajo!
-Bien, así me gusta, soldado. Te espero abajo. Tenés cuatro minutos para alistarte para la universidad -dice antes de irse de mi cuarto.
-Bueno, es hora de prepararse...
Voy al armario y saco una remera verde con estampado de flores, en concreto margaritas, unos shorts azul clarito, medias negras y unas Converse grises. Me acerco al tocador, me hago una cola alta, me lavo la cara, me la seco y bajo a la cocina.
-Ya estoy aquí, mi comandante.
-Muy bien, soldado -me sonríe-. Bonito atuendo el de hoy.
Me siento en la silla. Tengo un vaso de leche y una tostada. Me devoro el desayuno en tiempo récord, me lavo los dientes, me pongo una camperita fina, le doy un beso a mi mamá y me voy a la universidad.
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Cuando llego a la puerta de la uni, respiro aliviada porque todavía quedan unos minutos antes de que toque el timbre. Miro el celular y Clarissa no me mandó ningún mensaje. Es raro, porque suele responder al toque. Ayer tampoco vino a la uni y, cuando el profe de mates me preguntó, le mentí diciendo que estaba enferma. Y hoy, si no aparece, voy a tener que decir la misma excusa.
Suena el timbre y pego un mini saltito del susto.
Maravilloso... otro día más en la cárcel, y encima sin mi mejor amiga.
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Me siento en mi banco y abro la mochila para sacar el libro de alemán. Al lado mío no se sienta nadie, porque Clarissa es mi compi de banco y está junto a la ventana. Como yo estoy del lado del pasillo, al lado mío se sienta Álvaro, el chico popular de la clase, y a su lado Mónica, su novia. Son de esas personas malas que, si pueden hacerle la vida imposible a alguien, lo hacen por diversión.
De repente entra el profesor de alemán. Es el típico profe antipático, aburrido y al que, por desgracia, le encantan los...
-¡Examen sorpresa! -dice cuando deja sus cosas en el escritorio y saca de su maletín las hojas de los exámenes-. Pero antes de nada, ¿quién ha faltado hoy a clase?
-Han faltado Matías, Lucía y Clarissa -le digo al profe.
-Vale, muchas gracias, Malena.
Después reparte los exámenes sorpresa. Y como ya sabía que este profe los hacía, estudiaba todos los días, así que este examen, en mi opinión, lo clavé. Pero, sin darme cuenta, mi mente se va hacia Clarissa.
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Pasa el día y ya toca el timbre para irnos. Recojo mis cosas a las corridas y salgo disparada de la uni. Llego a casa dos minutos después. No vivo lejos del centro, así que mejor para mí.
-Ya llegué.
Dejo la mochila en un sillón.
-¿Mamá? -pregunto buscándola.
De repente, alguien me toca el hombro por detrás y me pego un susto tremendo, cayéndome al piso de culo.
-¡Mamá! -la miro mientras me levanto, alterada-. ¡Qué susto me pegaste!
Mi madre, mientras tanto, la muy mala persona, se ríe.
-¡No te rías!
-Perdón, pero fue muy bueno... tendría que haberlo grabado -sigue riéndose-. Bueno, ahora a comer.
-¿Qué hay?
-Espaguetis.
Hago una señal de victoria, porque es mi comida favorita. Nos sentamos a comer.
-¿Qué tal la uni? -pregunta mi mamá.
-Regular... -digo
-¿Y eso, cariño?
-Clarissa volvió a desaparecer. No me responde llamadas ni mensajes... estoy preocupada -bebo agua-. Aunque seguro no es nada.
Mi mamá me sonríe, intentando darme ánimo.
Terminamos de comer, recojo todo, hago la tarea y, cuando me doy cuenta, son las 20:45. Armo la mochila, me ducho, ceno con mi mamá y me voy a la cama. Antes le mando un mensaje a Clarissa: "Buenas noches diva 🥰, que descanses😜". Me quedo esperando a ver si lo lee, si reacciona o si responde, pero nada, con lo cual, ya derrotada, apago el celular y me duermo.