CLARISSA
-¡Eres un puto imbécil, so payaso de pacotilla! -le grito mientras se va de la habitación en la que me ha encerrado el muy cabrón-. Posiblemente ya no me oiga, pero es que me la pela de una manera muy importante.
Enfadada, me tiro a la cama como si fuera un trampolín y me arropo con las mantas.
-¿Quién se ha creído que es? -miro a la puerta, suelto las mantas y me acerco a ver si está abierta, aunque... ¿cómo va a estar abierta, Clarissa? Anda que eres una maldita genia.
Cuando intento bajar el pomo, no puedo. Ya sabía yo que, después de mi intrépida huida, no me iba a dejar la puerta solo con el cerrojo...
Me acerco a una de las estanterías y cojo un libro viejo que parece de historia. Para entretenerme, me pongo a leer un rato. Pero cuando aparece una escena de una huida de un grupo de la rebelión y luego unos guardias que los detienen, me recuerda a lo que yo he vivido hoy mismo.
Y me recorre algo, no sé el qué, por todo el cuerpo.
-Sus manos se sentían tan bien cerniéndose sobre mí... ojalá no hubiera acabado...
Nada más decir eso, me sonrojo de una manera un poco... ujum. Después, me doy dos pares de cachetadas en las mejillas.
-¡Ya basta! ¿Cuántas veces me lo tengo que repetir? -miro hacia la ventana-. De verdad que soy un desastre...
Entierro la cara entre mis rodillas.
-Echo de menos a Malena... seguro que ella habría encontrado la forma de salir de aquí en menos que canta un gallo...
Levanto la cabeza y miro al vacío.
-Si ella estuviera aquí, seguramente me diría: "Clarissa, ¿por qué te rendís tan fácil, boluda? Sos más fuerte que ese idiota sin cerebro, podés salir de esta como si nada."
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No sé cómo, pero al final consigo dormirme. Peeero, como siempre, alguien lo tiene que arruinar y, como no, es... ¡Don Imbécil Secuestrador!
-Buenos días, princesa -me sonríe con una sonrisa gatuna y malvada-. ¿Tienes hambre o todavía te puedo encerrar aquí media semana más y ya? -me dice con un tono gracioso que me da ganas de pegarle una patada en la entrepierna para arruinarle su puñetero ego de las narices.
-Buenas muertes para ti, y sí, tengo hambre. ¿Tienes algún problema con eso? -le digo enfadada.
-¡Anda! Fíjate tú por dónde, que hoy alguien se ha levantado con el pie izquierdo -suelta una leve risilla que me recuerda a la de un demonio.
Me quito las sábanas que me envuelven y me levanto. Intento que, al pasar a su lado, le choque el hombro, como hacen los típicos matones de instituto, peeeero, como ya bien sabemos, eso no pasa.
Brad me agarra de nuevo como si fuera un saco de patatas pochas que no quiere tocar por nada del mundo y me lleva cargando por la cintura hasta la cocina. Y sé que estoy enfadada con él, cualquiera lo estaría, pero como mi cara queda pegada a sus músculos, odio admitirlo, pero... mi mente y mi cuerpo no parecen estar muy de acuerdo que digamos...
Llegamos a la cocina y me sienta en una silla. Como ayer, para evitar que me escape, me ata los pies a las patas de la silla. Y, curiosamente, esto me recuerda a la primera vez que lo vi... bueno, en teoría segunda, pero la primera no cuenta porque solo lo sentí haciéndome desmayar.
Me pone delante una taza de leche y una tostada de jamón york y, como nunca rechazo ninguna comidita, pues me la zampo.
-Princesa -me mira y capta mi atención-. Sí que estabas hambrienta... pareces un cerdito hambriento...
Lo miro con una cara de asco que no sabía ni que podía poner, porque... ¿me acababa de comparar con un cerdo?
-Perdona que te diga, pero aquí el cerdo eres tú, secuestrador de pacotilla -le digo con la voz más seca que he podido hacer-. No todo el mundo se pasa el día encerrado en una maldita habitación esperando que vengan a por ella y la maten, ¿sabes?
Se queda callado, cosa que agradezco. Y, como siempre, cuando termino de comer, me lleva al baño y hago lo mismo de siempre.
Solo que esta vez hay más silencio de por medio y me siento un poco rara ante el silencio que se acaba de instalar entre nosotros.
Aunque, si la situación hubiera sido normal desde un principio, la cosa habría sido así... pero como yo soy así de guay por la vida, pues no había sido así.
Editado: 20.07.2026