BRAD
Cierro la puerta de la habitación detrás de mí y me paso una mano por la cara.
Damon no habla.
Y eso, viniendo de él, ya es raro.
El silencio no es cómodo. Es de esos que parecen ocupar espacio físico.
-¿Qué pasa? -pregunto al final, apoyándome contra la pared.
Él no se mueve al principio. Está de pie en medio de la habitación, quieto, demasiado quieto, como si estuviera midiendo cada cosa que no está diciendo.
-Tenemos un problema.
Suelto una pequeña risa por la nariz.
-Qué novedad.
-No estoy bromeando, Brad.
La forma en la que dice mi nombre hace que deje de sonreír.
Silencio.
El aire se vuelve más pesado.
-Lo de siempre no vale aquí -añade, más bajo.
Frunzo el ceño.
-Habla de una vez.
Damon me mira. Directo. Sin adornos.
-Me he encontrado con Malena.
Parpadeo una vez.
El nombre no pesa por lo que es. Pesa por lo que arrastra.
-¿Y? -digo, seco-. Era cuestión de tiempo.
-Se acuerda de mí.
-Obvio -respondo, pero mi voz ya no suena igual.
-No es eso.
Hace una pausa. Pequeña. Pero suficiente.
-Está buscando a su amiga.
Ahí el aire cambia.
No es un cambio brusco. Es peor. Es lento.
Como si la habitación se diera cuenta antes que yo.
-¿Qué sabe? -pregunto.
-Nada.
Otra pausa.
-Aún.
Aprieto la mandíbula.
Me aparto de la pared y empiezo a caminar por la habitación sin darme cuenta. Un paso. Otro. Como si moverme ordenara el ruido en mi cabeza.
Malena.
De todas las posibilidades... tenía que ser ella.
-¿Qué hiciste? -pregunto sin mirarlo.
-Lo normal. Fingir que todo está bien.
-¿Y te creyó?
Damon tarda un segundo.
-Lo suficiente.
Eso no me gusta. Nada.
Me detengo.
Lo miro.
-No quiero cabos sueltos.
-Lo sé.
Pero no suena seguro. Suena a advertencia.
Silencio otra vez.
El tipo de silencio que no es vacío. Es lleno de cosas que nadie quiere decir.
-Entonces no los dejes.
Damon no responde. Solo me mira.
Y ahí está lo incómodo.
Que no evita la mirada.
-¿Qué más? -insisto.
Duda.
Uno de esos segundos que pesan más que una frase entera.
-Sigue siendo la misma -dice al final-. No va a parar.
Exhalo despacio.
Genial.
-Perfecto -murmuro-. Una mejor amiga preocupada.
-Demasiado preocupada.
Le lanzo una mirada.
-No dramatices.
-No es drama -dice, seco-. Es instinto.
Eso me hace apretar los labios.
Instinto.
Miro hacia la puerta sin querer.
Como si al otro lado pudiera escucharla.
-Esto se está complicando -murmuro.
-Te lo dije.
-Lo sé.
Damon da un paso hacia la salida.
-Voy a quedarme cerca unos días -dice-. Por si acaso.
Asiento.
-Haz lo que quieras.
Se detiene antes de salir.
-Brad... no la subestimes.
No respondo.
Porque si lo hago, tendría que admitir que ya lo estoy pensando.
La puerta se cierra.
Y el silencio vuelve.
Pero esta vez no es igual.
&&&
Me paso una mano por el pelo.
Malena.
Clarissa.
Dos nombres.
Demasiado cerca uno del otro como para que esto siga siendo simple.
Me apoyo en la mesa.
Y bajo la mirada.
Esto ya no es un problema.
Es un hilo tensándose.
Y cuando un hilo se tensa demasiado...
algo acaba rompiéndose.
Levanto la cabeza.
Y por primera vez en mucho tiempo, no pienso en el control.
Pienso en ella.
En su forma de hablar sin filtro.
En cómo no se calla ni debajo del agua.
En esa mirada suya que no baja la cabeza ni atada.
Chasqueo la lengua.
-Qué problema eres... -murmuro.
Pero no es solo eso. Y lo sé. Me quedo en silencio un segundo más.
Y entonces sonrío. Una sonrisa pequeña. Peligrosa.
-Esto se va a poner interesante.
Editado: 20.07.2026