No Me Veas

Fuego Suelta

—¡Luis!

Él estaba en la ventana. El fuego ya había alcanzado el marco. El aire temblaba de calor.

Se impulsó, apoyó un pie en el borde, y en ese instante el interior de la cabaña cambió. No fue un sonido. No fue una explosión.

Fue una presencia. Luis sintió, por primera vez, que dentro de aquel fuego no estaba solo.

Se detuvo. Un segundo. Solo uno —el mismo tipo de segundo que llevaba usando toda su vida para no decidir nada, aplicado ahora, sin que él lo supiera, al peor momento posible para practicarlo.

Y ese segundo bastó para que Michel viera, detrás de él —no en la sala, no entre las llamas, sino exactamente donde él estaba parado— algo que el fuego parecía haber recortado del resto de la realidad.

—¡Luis, sal ya!

Saltó. Cayó junto a ella, rodando por el barro. Tosiendo, vivos, los dos.

La cabaña ardía a sus espaldas. Pero el fuego ya no avanzaba hacia el bosque. Se quedaba dentro, contenido, como si algo se negara a dejarlo salir.

Entre los restos, la misma sensación de antes. La presencia. Observándolos, no desde un punto fijo, sino desde el incendio entero a la vez.

Se pusieron de pie. Empezaron a alejarse sin mirar atrás más de lo necesario.

Y aun así, ambos sintieron lo mismo: que el fuego no los estaba despidiendo.

Los estaba dejando ir.

Por ahora.

Caminaron un buen trecho antes de que Luis se detuviera de golpe, mirando su muñeca.

El reloj estaba parado.

—No… —Golpeó el cristal. Nada. Giró la corona. El segundero no reaccionó, como si el tiempo mismo hubiera dejado de correr en ese instante exacto.

—¿Qué hora es? —preguntó Michel.

Luis alzó la vista al cielo. La misma oscuridad. Pero algo, en el ambiente, había perdido dirección. Ninguna sensación de avance. Solo una suspensión, como si el mundo se hubiera quedado un segundo de más colgado en el aire.

—No lo sé.

Detrás de ellos, entre los árboles, aún se veía el resplandor del incendio. Pero no llegaba sonido. Ni crujidos, ni estallidos. Solo luz, silenciosa, contenida, como si ardiera dentro de una forma invisible que ninguno de los dos podía cruzar.



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En el texto hay: miedo, nostalgia, terror

Editado: 18.08.2026

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